Hay quienes sostienen, sin que les falte razón, que estamos ante la tapa típicamente sevillana, si bien tal posición podría ser perfectamente discutible con otras que le están a la altura.
Lo que resulta evidente es que es una tapa que se relaciona inevitablemente con la Cuaresma y la Semana Santa. Algunos bares y establecimientos afamados de la ciudad le deben mucho a esta humilde tapa, un guiso tradicional sencillo y agradecido de la cocina sevillana y andaluza.





