Norberto Pico nació en 1976 en Madrid. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Complutense, aunque no terminó dichos estudios, y profesionalmente se ha dedicado durante mucho tiempo a la gestión financiera, siendo, además administrativo en el sector público y privado, trabajando actualmente como funcionario de la Comunidad de Madrid. En el ámbito político, comenzó su trayectoria en las filas de Falange Española Independiente (FEI), llegando a ser Jefe Nacional de la misma en 2003. En 2004, FEI se integró en Falange Española de las JONS, convirtiéndose Norberto Pico en secretario general de FE-JONS, cargo que desempeñó entre 2006-2011, cuando se convirtió en Jefe Nacional de Falange Española en sustitución del histórico Diego Márquez Horrillo, ocupando desde entonces dicho cargo.
– ¿Cuál fue el proceso ideológico por el que llegó al falangismo?
– Me empecé a interesar por la política con trece o catorce años, y en la década de 1990, tras hacer un análisis de la oferta política, vi que me reconocía en elementos de la izquierda y de la derecha tradicionales, habiendo cosas de la derecha que me atraen y de la izquierda también, descubriendo en ese proceso a Falange Española, cuya propuesta me terminó de satisfacer, por lo que a los 18 años comienzo a militar en Falange Española Independiente (FEI).
– Falange Española Independiente (FEI) era una facción antifranquista, más obrerista y anticapitalista que FE-JONS al principio de la democracia. ¿Por qué abraza esa corriente concreta del falangismo?
– Me seducía la reivindicación de la propuesta original de Falange Española y la idea de deshacer la confusión creada durante el franquismo, que, monopolizando los símbolos falangistas, había, en cambio, cercenado su mensaje revolucionario. En ese contexto, yo me situaba con el falangismo crítico con el anterior Régimen, aunque es cierto que ya fuera de su tiempo porque hacía más de quince años que había fallecido Franco, pero me seducían sus mensajes.
– ¿Cuántos militantes tiene Falange Española actualmente?
– En torno a unos mil militantes.
– Se ha comparado a FE-JONS con el peronismo argentino, el socialismo árabe (con regímenes como los de Saddam Hussein, Gadafi y Al Assad) e incluso con el partido de Putin en Rusia, que es conservador, nacionalista y estatista. ¿Se ven reflejados o tienen algo en común con estos modelos?
–Tenemos algunas similitudes o simpatías con movimientos desarrollados en otros países, aunque ninguno es completamente análogo a Falange Española, que responde a un interés exclusivamente español.
– ¿Tienen relaciones con partidos extranjeros? ¿Con qué partidos europeos guardan similitudes?
– Más que guardar similitudes, compartimos ideas y estrategias, estando en Europa cercanos a aquellas formaciones críticas con el actual modelo de Unión Europea. Nosotros queremos la desaparición de la UE para conservar nuestra soberanía y poder llegar a acuerdos políticos, económicos y militares sin imposiciones y sin que sea triturada nuestra soberanía nacional.
Dentro de ese tipo de partidos, estaremos más cercanos a los que, además, compartan nuestra visión de la sociedad, la defensa de la tradición, el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural y la crítica al capitalismo.
– ¿Ven semejanzas con la Agrupación Nacional (RN) de Le Pen, que apela a la transversalidad, la identidad nacional y es el primer partido obrero de Francia, siendo a la vez “izquierda del trabajo, derecha de valores”?
– Por la información que tengo y el seguimiento que he hecho, Agrupación Nacional (RN), el antiguo Frente Nacional, en los últimos años ha incidido en la defensa de las clases populares y de los trabajadores, pero sin llegar a la crítica al capitalismo que hace la Falange.
Los falangistas tenemos una propuesta clara en defensa de la vida, mientras que RN votó a favor de que aquello que llaman derecho al aborto forme parte de la Constitución Francesa, y diferimos de su visión de la familia y la sociedad, ya que han cedido a las presiones para convertirse en un partido sistémico.
– Un partido más análogo a su propuesta, también en este área que cita, puede ser Griegos Independientes, que en su día gobernó en coalición con Syriza en Grecia. ¿Qué opina de este modelo?
– No conozco en profundidad el caso griego, así que prefiero no opinar.
– Se han fusionado con FE-La Falange en 2024. ¿Por qué hace un año y no antes?
– Las divisiones en la Falange son tan antiguas como la propia Falange. Baste recordar que, cuando Falange Española se unió con las JONS en 1935, a los pocos meses ya hubo divisiones.
FE-La Falange fue una escisión de FE-JONS en 1995, a lo que siguieron relaciones difíciles, pero en los últimos seis años, con toda certeza, esas relaciones fueron cada vez mejores, llegando a concurrir juntos en una sola candidatura en todas las elecciones desde 2019, haciendo todos nuestros principales actos de manera conjunta, por lo que era lógico que estuviésemos juntos dentro de una misma organización. Es un proceso que hemos llevado a cabo sin prisas para poder hacerlo correctamente y aprender del pasado. La forma más correcta de hacerlo es la que hemos llevado a la práctica.
– ¿Qué cargo ocupa Manuel Andrino dentro de FE-JONS tras este proceso de integración?
– FE-La Falange aún no ha desaparecido y tenemos una estructura que coordina ambas organizaciones, pero a partir del próximo mes de enero, se producirá la integración plena y se verán los cargos que cada cual ocupa dentro de la organización.
– Las diferencias entre Falange Española de las JONS y FE-La Falange, además de estratégicas, son ideológicas, especialmente en dos materias como son la postura ante la inmigración y ante el Franquismo, ¿cómo van a conciliar visiones tan distintas? ¿A qué acuerdo han llegado al respecto?
– No creo que tengamos visiones tan distintas en esos dos aspectos. Son más cuestiones de matices, que unos pusieron más énfasis, o dieron más publicidad a determinadas cuestiones que a otras. Pero, a día de hoy, los análisis y soluciones que ofrecemos son los mismos, y no hay diferencias más allá de la que pueda haber entre los propios militantes de FE-JONS o los de FE-La Falange, no dándose fricciones entre ellos porque compartimos programas electorales y la identidad ideológica es plena.
– Usted dijo en 2015 que con el único que podrían entenderse era con Pablo Iglesias. En un escenario en el que Falange Española tuviera un diputado y la gobernabilidad en su mano, habida cuenta de que coinciden con la izquierda en las políticas económicas y sociales y con la derecha en materia de unidad nacional, ¿apoyarían un gobierno PSOE-Sumar o PP-VOX?
– A lo que usted ha hecho referencia es a un titular que se sacó de contexto por parte de la persona que me hizo la entrevista en el momento del surgimiento de Podemos, que me preguntó si nuestra organización estaba más cerca de Podemos, del PP o de VOX, y le dije que en unas cuestiones estábamos más cerca de la derecha, y en otras, más cercanos a la izquierda, pero cogió la última frase para fabricar un titular.
En ese escenario que plantea, nuestro apoyo dependería de las temáticas, debiendo acudirse al clásico “Programa, programa, programa” de Anguita, ya que estamos en contra de la propia existencia de bloques ideológicos de izquierdas y de derechas, y todo depende los programas y propuestas que hagan cada uno de los partidos.
– Ha habido formaciones lideradas por falangistas como Alternativa Municipal Española (AME) en San Lorenzo del Escorial o España 2000 que dejaron de lado la simbología nacionalsindicalista (el yugo y las flechas y la camisa azul mahón) y consiguieron buenos resultados. ¿No cree, como señalan algunos análisis, que FE-JONS tendría más recorrido si siguiese ese camino, y en vista de que VOX ocupa el espacio de la derecha nacional, ocupar el de la izquierda nacional, descontenta con los pactos del PSOE con los separatistas?
– Aquí se mezclan varias cosas. No creo que por abandonar el nombre o la simbología vayamos a tener mayores éxitos, ya que la solución es presentar una imagen fresca, moderna y actual, algo que creo que estamos logrando: basta ver cómo, en las últimas actividades realizadas, como la manifestación en favor de la remigración, hubo una presencia masiva de jóvenes destacada por toda la prensa.
Falange Española es un movimiento político con noventa años de historia, y aún así no es el más antiguo de España. De hecho, el PSOE, que es el partido que gobierna, tiene 150 años de historia criminal y violenta, presentándose desde hace muchas décadas con el mismo símbolo, que es el puño y la rosa.
Nosotros damos mucha importancia al ámbito municipal, que es una de las unidades naturales de convivencia, por lo que nos centramos en las elecciones locales.
– Eduardo García Serrano dijo que Roberto Vaquero era falangista, algo que él negó, ya que el Frente Obrero tiene dos diferencias notables con Falange: defiende la lucha de clases y es laico, careciendo del componente cristiano del falangismo. ¿Qué opina sobre el Frente Obrero? ¿Cree que será posible plantear algún tipo de colaboración entre ambos partidos?
– Con el Frente Obrero nos pasa lo mismo que con cualquier otra formación: que tiene una parte que podemos compartir con matices. Por ejemplo, en ocasiones se habla del “giro social” de VOX y se dice, con él, se acerca a nuestros postulados. Pero es un giro que no parece muy creíble, porque VOX es un partido fundado y habitado por furibundos liberales, contrarios a esa visión social que sí tenemos los falangistas.
Con el Frente Obrero sucede lo mismo. He escuchado que Roberto Vaquero muestra el máximo respeto por la tradición católica sin ser católico, pero, por ejemplo, no tiene un compromiso absoluto con el derecho a la vida o la familia. Tampoco con la defensa de la unidad de España, ante la que ha mantenido una posición titubeante.
Habiendo algunas propuestas ideológicas y algunas críticas que podemos compartir, lo mismo que sucede con otros, no tendríamos ningún problema en coincidir en alguna manifestación o acto público sobre una reivindicación concreta. Pero, más allá de eso, es difícil llegar a una colaboración
– Le voy a plantear un reto: ya que usted ha sido crítico con todos los gobiernos nacidos del sistema constitucional de 1978. ¿Quién considera, por tanto, que ha sido el presidente menos malo de la democracia?
– Hablar del presidente menos malo me pone, sinceramente, en una situación muy difícil, ya que cada uno ha jugado un papel en la labor de demolición de la Nación y del pueblo español. Por ejemplo, cuando se compara a Zapatero y Sánchez con Felipe González, éste es visto como un estadista, pero de no ser por él, no estaríamos en la situación en la que nos encontramos ahora, igual que hay personas que consideran que Rajoy no fue un buen presidente y añoran a Aznar, que, en cambio, pactó con los separatistas catalanes y vascos el traspaso de la mayoría de las competencias que hoy manejan. Así que, en lo que al mal que han hecho se refiere, todos ellos se encontrarían en una situación de empate técnico.
– ¿Y si tuviese que citar algún logro o decisión acertada de dichos gobernantes?
– También es complicado. Haciendo un esfuerzo, recordando que este verano he visto a la UME actuar frente a muchos incendios, eso es algo bueno que creó Zapatero. Igual que, en su momento, Aznar acorraló al terrorismo callejero de ETA, y estuvo bien. Pero no sabría rescatar muchas más cosas, la verdad.
– Por último, dada su condición de católico y la reciente elección del nuevo Papa León XIV, le quería preguntar: ¿quiénes son sus pontífices de referencia?
– Con el tiempo he ido aprendiendo a alejarme de la “papolatría” en la que, creo, caen algunos católicos. Prefiero tratar de ser fiel a Cristo y a su Iglesia. Como tal, a los Papas, en su ámbito de liderazgo espiritual, procuro no discutirlos en público, esté más o menos de acuerdo en cómo gobiernan la Iglesia. Otra cosa son las opiniones políticas de cada uno de los papas o de otros representantes de la Iglesia, con las que legítimamente se puede disentir.
De cada Papa se puede rescatar alguna cosa, siempre. En mi caso concreto, viví intensamente el Papado de Juan Pablo II, que tenía un fuerte componente social, con encíclicas netamente obreristas con las que me identifico.
Prefiero, en todo caso, no hacer un pormenorizado análisis político de los Papados.





