José Ortega es un joven estudiante universitario de 21 años que se hizo noticia por reprochar a un sacerdote los abusos litúrgicos que se estaban produciendo durante la celebración de una misa, destacando especialmente la presencia de la bandera LGTBI en el altar. Los hechos sucedieron el pasado 15 de noviembre en la Iglesia de Santa María la Real de Sevilla.
Ante los escándalos modernistas anti católicos y la tibieza de muchos, defenderemos la verdad aunque volvamos a ser doce. (I) pic.twitter.com/gTDzrB0gYv
— ORATE (@ORATE_) November 16, 2025
– ¿Podría narrar a la audiencia los hechos y en qué contexto se colocó una bandera LGTBI durante una misa?
– El contexto son las circunstancias de una misa promovida por una asociación de cristianos LGTBIQ+ que suelen llevar a cabo actividades una vez al mes.
Me presenté allí para ver qué era lo que deparaba, no sabía si era una misa, un curso, una charla o un taller. Cuando al llegar vi que era una misa, no tenía intención de interrumpir el acto, pero ante tales abusos litúrgicos del sacerdote y demás blasfemias y sacrilegios no podía ser partícipe con mi aprobación. No deben ser tolerados, algo que he denunciado ante el superior de los dominicos, ante el arzobispado y el Vaticano.
– Hay personas católicas que me han expresado su opinión de que previamente debió haberlo puesto en conocimiento del Obispo de la diócesis ¿No se planteó previamente esta posibilidad?
– Yo lo que digo es que Jesucristo, por bastante menos, entró al templo vociferando la Verdad, empuñando el látigo, volcando las mesas de los mercaderes judíos y expulsándolos de allí. No se puso a hablar el privado con el rabino de turno sino que actuó de esa manera ante dicha profanación. El que me conozca, sabe lo contenido y templado que estuve…
Ante la jerarquía eclesiástica por supuesto que se denunció a posteriori, pero ya podemos imaginar cual será la respuesta…
– He tenido ocasión de ver una tertulia en la que usted participó, y yo, que no tengo mucho conocimiento teológico, tuve ocasión de escuchar con perplejidad los abusos que se produjeron en esa “misa”. Por un lado, el hecho de poner una bandera sobre el altar y que el sacerdote estuviese sentado delante y no detrás del altar.
– Claro, no sólo es la bandera, que también está mal, ya sea la bandera LGTBI, la del Barcelona, la del Real Madrid o cualquiera, igual que está prohibido que el sacerdote se siente delante del altar. También había asistentes sentados en el presbiterio, invitados a sentarse con la total aceptación del propio cura. No se siguió el misal romano a la perfección, se quedó sentado en momentos en los que es obligatorio estar de pie, hizo lo que le dio la gana con el tema de las peticiones (tolerando peticiones de los laicos de varios minutos, incluso de carácter herético).
– ¿Qué sucedió con las peticiones?
– En la misa se hacen las clásicas peticiones ordinarias por la paz, entre otras, y aquí no se hicieron todas. A continuación, el sacerdote abrió un turno de peticiones abiertas y cada uno pidió lo que estimó conveniente, incluyendo en dichas peticiones cosas contrarias a la Fe. Ellos pedían para que cada vez más homosexuales puedan salir del armario porque Dios los quiere así (homosexuales) y quiere que amen. Yo, sin embargo, en mi “turno de peticiones” le recordé al sacerdote y a los dominicos su traición a la Verdad y pedí por la conversión del sacerdote y de los allí presentes. Ellos, orgullosamente homosexuales, pidieron perpetuarse en el pecado; yo, sus conversiones y la del sacerdote.
– Conviene distinguir, de cara a que la audiencia entienda con nitidez la postura de la Iglesia, entre la tendencia homosexual y práctica de la homosexualidad, siendo esto último lo que se considera pecado. Por otro lado, la Iglesia en ningún momento impone, sino que se dirige a sus fieles recomendando y son ellos los que libremente deciden si seguir dichas orientaciones para ser católicos coherentes. Todo ello entra dentro de la amplia visión moral sexual de la Iglesia, que incluye exigencias tanto a personas homosexuales como heterosexuales.
– Efectivamente, al igual que no es pecado que a una persona le guste la pornografía sino que la vea. Todo placer sexual carnal es pecado (ya sea de pensamiento, palabra u obra). Los actos sexuales están cerrados exclusivamente al matrimonio. Todo lo que se salga de ahí (masturbación, sexo por placer, etc.) es pecado.
– ¿Cómo se hizo viral el vídeo? ¿Lo subió a las redes sociales y luego los medios se hicieron eco? ¿Cuál es el primer medio en el que se publicó?
– Desde la comunidad católica “Orate” lo subimos a Twitter e Instagram, y esa misma noche se viralizó en las redes, expandiéndose el lunes por los medios de comunicación. Respecto a cuál fue el primer medio en el que se publicó, no lo sé exactamente.
– ¿Ha recibido amenazas? ¿De qué tipo? Habida cuenta de la tendencia de la sociedad, ¿han sido más las muestras de apoyo o las críticas?
– Las amenazas han sido de todo tipo y me da igual porque los apóstoles y los mártires defendieron su fe hasta las últimas consecuencias. Las muestras de apoyo y las críticas han sido parejas, pero he recibido más halagos de personas y en las redes.
– De manera posterior a los hechos, ¿ha tenido ocasión de hablar con el cura en cuestión?
– No, no he hablado con él.
– Una pregunta que tiendo a plantear a los sacerdotes que he entrevistado como a las personas que viven su fe es sobre si tienen algún santo al que presten una devoción especial y algún pontífice de referencia. ¿Cuáles serían en su caso?
– Tengo una especial devoción por la Virgen Inmaculada, que le pisa la cabeza a la serpiente, y en el caso de los Papas citaría como referentes a Pío IX, Pío X y León XIII.
– ¿Qué le parece el nuevo Papa, León XIV?
– Soy más de San Pío X… dejémoslo ahí.
– ¿Considera que los jóvenes en general viven activamente su fe? Los medios de masas hablan de que está de moda entre los jóvenes ser católico, ¿es una realidad o es un catolicismo de fachada que no se traduce en una práctica real en la vida ordinaria?
– Es incorrecto tildar al catolicismo de moda, es como es y lleva dos mil años siendo así, aunque a día de hoy hay muchos más católicos conversos y asistencia juvenil a misa, en especial, a Misa Tradicional. Cierto es que hay un auge de ciertos grupos y comunidades católicas a las que yo denomino “cristianismo hippie”. No entraré a juzgar a las personas que acuden a las mismas, sobre las cuales tengo mi opinión y me la reservaré; sí sin embargo a los grupos y comunidades en sí, que son de carácter sentimentalista y muy modernistas. Eso sí, no dudo de la buena fe de sus integrantes.
– Tengo entendido que le gusta la política, ¿cómo se define ideológicamente?
– Me defino católico y nada más. Pertenezco a las juventudes de la Falange, pero no me defino como falangista, sólo católico. Cosa distinta es tener más o menos simpatía por una u otra ideología.
– ¿Cómo llegó ideológicamente al falangismo?
– A través de la lectura y de ver la realidad que afecta a los jóvenes y españoles.
– ¿Qué opina sobre VOX?
– Me parece un partido democrático más del sistema, unos sionistas vendidos a Estados Unidos e Israel que no son patriotas y no van a solucionar ninguno de los problemas reales de España.
– Por último, concluyo planteándole la pregunta más trivial, ¿es usted aficionado al fútbol? ¿Es de algún equipo?
– Sí, soy del Algeciras.
– ¿No es, además, de ninguno de los grandes equipos de Primera División?
– Simpatizo bastante con el Barcelona por mi padre y mi abuela.





