David García nació en 1991 en Castellón. Es graduado en Magisterio de Educación Primaria por la Universidad CEU Cardenal Herrera, así como Máster en Gestión y Dirección de Centros Educativos por la UCH-CEU y en Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje por la UOC. En el plano político, comenzó su andadura en el Centro Democrático y Social (CDS), el partido fundado por Adolfo Suárez tras su marcha de UCD, siendo presidente de sus Juventudes entre 2009-2010, así como secretario general del partido en Castellón y la Comunidad Valenciana, portavoz del CDS en Nules (Castellón) y secretario de Juventud en el Comité Ejecutivo Nacional del CDS.
Tras abandonar el CDS, fue uno de los fundadores de Ciudadanos de Centro Democrático (CCD), luego refundado como Coalición de Centro Democrático, partido del que actualmente es presidente. Es alcalde de Nules (Castellón) desde 2015 bajo las siglas de la plataforma localista Centrats en Nules, que preside desde 2018, y desde 2024 es presidente de Unión Municipalista.
– ¿Qué opina sobre los presidentes del gobierno de la democracia?
– Creo que todo aquel que está en política y asume responsabilidades, presidente del gobierno es a lo máximo a lo que puede optar, ya que se llega a ser Rey por ser hijo de alguien concreto. Respeto a todos aquellos que han asumido responsabilidades porque creo que quieren lo mejor para su país.
De los presidentes del gobierno que hemos tenido creo que, es indudable, destacar a uno por encima de todos. Soy un fervoroso creyente en Adolfo Suárez, que es mi ídolo político y es el presidente de los presidentes. Fue el primero que hizo que España dejase de lado el odio, las trincheras y las constituciones de unos frente a otros para que construyésemos algo juntos. Fue un independiente que no dependía de ningún poder fáctico y que ponía los intereses de su país por encima de todo. Un presidente de consenso, honrado y moderado que supo apartarse cuando vio que su permanencia en el cargo era más perjudicial que su marcha.
– ¿Y qué opina sobre sus sucesores al frente del gobierno?
– Creo que todos los que van pasando lo hacen cada vez más grande. Sus sucesores no han estado a la altura de Suárez, siendo partidistas y gobernando únicamente para los suyos en lugar de hacerlo para todos, y ahora estamos en un nivel de máxima gravedad.
En mi caso concreto, si mañana se presentasen a las elecciones Felipe González, Aznar, Rajoy, Zapatero o Pedro Sánchez, no votaría a ninguno de ellos, pero si fuesen Adolfo Suárez o Calvo-Sotelo (que ya es imposible porque ambos fallecieron), sí tendrían mi voto.
– Y si tuviese que hacer un ránking del mejor al peor presidnete atendiendo a su gestión de gobierno, ¿cuál sería?
– Si se valorase atendiendo a dos criterios básicos como son la gestión de los recursos y la capacidad de gobernar para todos, a título personal yo le daría un diez a Adolfo Suárez, un ocho a Calvo-Sotelo y a Felipe González le daría un seis, por su primera etapa.
Aznar hizo una buena gestión económica aunque cometió errores que estamos pagando muy caros, por lo que le daría un cinco, un aprobado raspado.
Zapatero tendría, para mí, muy buena nota en lo que se refiere a la España de las libertades, pero fue nefasto en el plano económico, además de cometer errores a nivel territorial que ahora estamos pagando muy caros, por lo que lo suspendería en esos dos frentes.
Rajoy lo hizo bien en lo económico, donde aprobaría, mientras que en lo social y en lo que a la corrupción de su partido se refiere, fue muy poco hábil, por lo que le daría, en conjunto, un aprobado raspado.
De Pedro Sánchez hay que esperar a que acabe su mandato pero es evidente que pasará a ser el peor presidente de la Historia, porque ha hecho todo lo contrario de lo que dijo que iba a hacer, engañando a todos con el único objetivo de permanecer en el poder.
– ¿Quiénes son sus referentes políticos nacionales e internacionales?
– Mi referencia política nacional e internacional ha sido y será por los siglos de los siglos Adolfo Suárez, que además de ser presidente del gobierno, no debe olvidarse que fue presidente de la Internacional Liberal y Progresista. También añado que el Fraga, el Carrillo, el Felipe González, el Tierno Galván y el Miquel Roca de la Transición tienen toda mi admiración, igual que otro político menos conocido a quien he tenido el gusto de tratar personalmente como es Lorenzo Olarte, que fue presidente de Canarias, asesor de Suárez en la Moncloa y ponente de la Ley para la Reforma Política, además de compañero mío de militancia. Cuando él fue presidente de CCD, yo fui su vicepresidente, y luego, al contrario.
A nivel internacional, Macron es uno de los gobernantes de Europa que me gusta porque representa ese espacio de centralidad en el que creo, pero no hasta el extremo de considerarlo ídolo como a Adolfo Suárez. También me gustan políticos como Obama por su forma de gobernar.
– ¿Por qué se unió al CDS? ¿Cuáles fueron las circunstancias que le llevaron a dicho partido?
– Me afilié al CDS la misma noche en la que cumplí 18 años. Soy centrista de convicción y un centrista practicante que veía que estaría a disgusto en el PP o en el PSOE. A pesar de que el CDS ya era un partido residual, veía la necesidad de un partido que diese respuesta a la fuerte crispación del momento. Creo que España necesita un espacio de centralidad y moderación.
– He tenido ocasión de ver en la red que usted defendió un giro progresista dentro del CDS, ¿qué significaba y qué puntos de vista suponía adoptar en ese caso?
– Recuerdo que en 2009 fue el Congreso Nacional del CDS en Madrid, siendo yo presidente de las Juventudes del partido. La media de edad era de más de sesenta años y éramos muy pocos los jóvenes que formábamos parte del CDS.
Yo abanderé en nombre de los jóvenes el intento de renovar el posicionamiento ideológico del partido. No podíamos defender lo mismo que cuando nuestra formación se funda en 1982, ya que no era la misma realidad sociológica, y como el propio Suárez decía, debíamos “hacer normal a nivel de ley lo que es normal a nivel de calle”.
El partido mantenía determinados posicionamientos arcaicos que lo hacían estar a la derecha de la derecha, cuando el Manifiesto Fundacional del CDS decía que era un partido liberal, social, reformista y progresista, por lo que no debía ser conservador, motivo por el que luché para que abandonase ese espacio y volviese a su posición natural en defensa de las libertades individuales.
Hubo un choque generacional y los mayores, que ideológicamente representaban a ese sector conservador, querían bloquear los intentos de los jóvenes y no permitieron que se votara la ponencia. Por poner un ejemplo, este sector, en 2009 estaba en contra del matrimonio homosexual, que ya se había legalizado cuatro años atrás, y en las generales de 2004, el propio CDS llevaba en su programa electoral legalizar el matrimonio gay. Ahora, sin embargo, el partido estaba defendiendo las posturas más a la derecha del PP.
Como he dicho, el matrimonio homosexual fue la diferencia principal, que demostraba que un sector del partido intentaba dar un giro al tiempo, aunque no fue la única discrepancia. También tuvimos desencuentros sobre la inmigración y la eutanasia, ya que nosotros consideramos que cada uno es dueño de su destino y defendíamos una ley más liberal que la actual.
Además de esto, hubieron problemas judiciales, ya que el CDS no se pudo presentar a las generales de 2011 por la denuncia del PP, y muchos candidatos del CDS lo hicieron con Ciudadanos de Centro Democrático (CCD), que habíamos creado, al que se afilió el propio Lorenzo Olarte, y años después cambiamos la primera palabra por coalición para evitar que se confundiese con Ciudadanos.
– ¿En qué se diferenciaba CCD de otra escisión del CDS como era Centro Democrático Liberal (CDL)?
– En lo ideológico son pocas las diferencias, aunque el CDL sólo era liberal y nosotros, CCD, éramos más abiertos, integrando también a socialdemócratas y democratacristianos moderados.
Siempre tuvimos una buena relación con el CDL, y yo en concreto, también la tuve con su presidente Víctor Sarto, de hecho, la primera vez que yo voté fue en las europeas de 2009 y lo hice por el CDL, que era el partido que en ese momento estaba en ALDE (Alianza de los Liberales y los Demócratas Europeos), el espacio político europeo en el que nos sentíamos representados.
Muchos que estaban en el CDL hoy están en CCD, ya que el CDL nació antes de 2007 de aquellos que se negaban a que el CDS se vendiera al PP. Me parece loable y valiente que como respuesta a esto creasen el CDL para presentarse a las municipales de 2007, por lo que siempre tuvieron mi reconocimiento.
– ¿Y en qué se diferencia CCD de Ciudadanos? ¿Cuáles considera que fueron las causas que llevaron a la caída de la formación naranja?
– CCD y Ciudadanos tienen poco en común, ya que CCD siempre fue, ha sido y será un de centro, mientras que Ciudadanos en sus primeros años decía que el centro político no existía. Yo estuve sentado en 2012 y 2013 con José Manuel Villegas, participando en el intento de construir una tercera vía para toda España, pero luego, por razones de oportunidad política, cambiaron sus postulado según soplaba el viento.
Otra diferencia básica es que Ciudadanos nace del descontento existente en Cataluña por la lengua y el nacionalismo, mientras que CCD no nace contra nada, sino para dar continuidad al proyecto político que nace del CDS, naciendo, además, de abajo a arriba, con un arraigo fundamental en el municipalismo, ya que creemos firmemente en la autonomía local. Por el contrario, a Ciudadanos le daba igual lo que pensaran las agrupaciones locales, queriendo sólo los votos que los municipios les podían aportar a nivel nacional, en las Diputaciones y las comunidades autónomas.
Precisamente porque creemos en el municipalismo, somos promotores y fundadores de Unión Municipalista, que promueve la moderación desde el localismo.
– La postura de CCD sobre la cuestión migratoria no me queda clara. ¿Qué política proponen en esta materia: controlar las fronteras y deportar a los inmigrantes ilegales y aquellos que delincan o regularizarlos masivamente?
– Es un tema complicado sobre el que voy a hablar a nivel personal. Me parece injusto oponerse, que es un posicionamiento propio de alguien egoísta porque la vida de una persona no debe estar marcada por el lugar en el que ha nacido. Yo he tenido la suerte de nacer en un país libre y con oportunidades como España, pero una mujer en Afganistán o un homosexual en Irán, en no pocos casos, quieren irse de su país para poder vivir con dignidad.
Desde un prisma humanista rechazo el planteamiento de alguien que al tener la suerte de nacer aquí, piensa que los demás deben apañarse, y creo que eso supone ser egoísta y poco humano.
Si un español hace cosas graves, apoyo que se le aplique la prisión permanente revisable, pero lo que no se puede es rechazar la presencia de inmigrantes por el hecho de serlo. Si vienen a ganarse la vida trabajando, deben tener las puertas abiertas, pero realizando un control y un seguimiento para que tengan unos mínimos.
– ¿CCD derogaría la actual Ley del Aborto?
– Creemos que hay problemas tan graves y urgentes en España a día de hoy que esa cuestión no está entre nuestras prioridades.
– Cuando su partido no se presenta a las elecciones, ¿a quién vota?
– He votado a lo largo de mi vida de manera muy diversa, pero siempre de forma moderada. Llegué a votar a Ciudadanos en las europeas de 2014, para quien CCD pidió el voto en ese momento, y no tengo inconveniente en decir abiertamente que en las últimas generales (en 2023) voté en blanco porque de las opciones que se presentaban nadie merecía mi confianza y no vi un proyecto moderado como el que propugno. En el caso del Senado, al ser listas abiertas, voto en base a las personas, y por ejemplo, he llegado a votar a un candidato de UPyD en su día y algún candidato independiente que se presentó bajo las siglas del PSOE, pero que no formaba parte del partido.
– El logotipo de CCD es verde y naranja. ¿Los colores como el nombre (que alude a Centro Democrático) están inspirados en UCD?

– CCD nace con las raíces puestas en el CDS, que a su vez procede de UCD, siendo el verde y el naranja los colores que históricamente han representado a los partidos de centro.
– ¿Cuántos partidos integran Unión Municipalista? ¿Pretenden presentarse únicamente a las municipales aunando fuerzas para conseguir representación en las diputaciones o aspiran a concurrir a elecciones de carácter supramunicipal?
– Son más de 300 fuerzas políticas pero va en aumento. Pretendemos ser la tercera fuerza política a nivel municipal, y nos vamos a presentar también en autonómicas en la Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana, Canarias y Murcia, y muy probablemente también en Andalucía y Castilla y León. Aspiramos a tener representación en todas las instituciones para ser parte de la toma de decisiones que afectan a los ciudadanos en los pueblos y las ciudades.
– Partidos de centro como Ciudadanos y CCD se presentan como socioliberales en lo económico y progresistas en lo moral. En efecto, el socioliberalismo está en el centro al combinar políticas económicas liberales y políticas sociales socialdemócratas, pero en torno a cuestiones de bioética o de modelo de sociedad, ¿no cree que el centro supondría aunar elementos conservadores y progresistas en lugar de decantarse únicamente por el progresismo?
– Como consecuencia de mi evolución personal, he llegado a la conclusión de que las ideologías tradicionales no hacen bien al país. Las etiquetas dividen y por eso, huyo de ellas, de hecho, no hablo siquiera de centro sino de espacio de centralidad y moderación porque, de lo contrario, se traza una línea divisoria en la que hay dos extremos que se odian: rojos y azules, pero si dos personas distintas se sientan y hablan van a ver que es más lo que les une que lo que les separa. Por ese motivo, no sigo la política de la etiqueta, que segmenta y divide a la población, cuando el propósito de la política debe ser dar solución a los problemas de la gente y tener la voluntad de llegar a puntos en común.
– Para ir concluyendo, le quería formular una pregunta personal común a todos mis entrevistados: ¿es usted creyente? ¿qué papel ocupa la religión en su vida?
– Soy bautizado y no me preguntaron si quería serlo. Lo soy porque nací en una zona de mayoría católica, aunque mi familia no fuese excesivamente practicante. Tuve una época de gran acercamiento a la Iglesia, fui monaguillo y parte de mi juventud fui una persona de misa diaria.
Siempre he tenido mucho debate moral sobre le cuestión religiosa y alguna vez que he ido a misa es algo que he sentido lejos. Me fui alejando de la Iglesia y la Iglesia se fue alejando de mí, aunque el anterior Papa, Francisco, tuvo algunos gestos y posicionamientos públicos que hicieron que me sintiese representado.
Creo que el ser humano debe hacer el bien por nosotros mismos y por el resto, y si realmente hay algo superior que sea justo, nos juzgará de manera justa.
Considero también que todas las normas y mandamientos de la Iglesia no hacen bien, aunque hay gente en la Iglesia que hace mucho bien y sí me representa.
El ser humano no tiene la capacidad de saber a ciencia cierta si Dios existe. Intento ser muy racional, y por ese motivo, no puedo decir si Dios existe o no porque no tengo certeza. Pienso que algo puede haber y reflexiono mucho sobre lo que puede haber. ¿Hay un Dios? ¿Quién es? ¿Qué quiere de nosotros? Son cuestiones que me tiendo a preguntar.
– Y por último, ¿es usted aficionado al fútbol? ¿es de algún equipo?
– Puedo tener afinidades. De joven he sido muy futbolero, del Valencia C.F. y mi primer trabajo fue como árbitro, pero a día de hoy no sigo el fútbol.





