Alejo Vidal-Quadras nació el 20 de mayo de 1945 en Barcelona. Es catedrático de Física Atómica y Nuclear por la Universidad Autónoma de Barcelona. En el plano político, ha sido, entre otras responsabilidades, presidente del PP en Cataluña entre 1991-1996 y candidato a las elecciones autonómicas de 1992 y 1995, consiguiendo en estas últimas los que durante décadas han sido los mejores resultados de los populares en dicha región, con 17 escaños y 421.000 votos, siendo la tercera fuerza política tras CIU y el PSC. Ha sido eurodiputado y vicepresidente del Parlamento Europeo entre 1999-2014. Su última incursión fue como candidato de VOX a las elecciones europeas de 2014, cuando estuvo cerca de conseguir representación.
– Tengo entendido que tuvo la envidiable circunstancia de no tener ninguna veleidad izquierdista en su juventud, ¿cuál fue el proceso ideológico por el que llegó al liberalismo conservador?
– Nací en 1945, por tanto, toda mi etapa juvenil y el inicio de mi vida profesional transcurrió bajo el régimen anterior. Nunca tuve tentaciones izquierdistas, ni siquiera cuando era joven, de hecho, hay una frase que dice que si de joven no eres de izquierdas, no tienes corazón, y si lo sigues siendo cuando eres maduro, no tienes cerebro.
Ya en mi juventud comprendí que el valor fundamental de las sociedades, que les da prosperidad y progreso es la libertad, lo que me alejó de la izquierda como de cualquier dictadura.
Soy liberal porque, tras un proceso de meditación, consideré que el valor primordial que debe imperar en la sociedad es la libertad: libertad de pensamiento, de culto, de expresión, de empresa y de reunión. También soy conservador porque no creo en las rupturas ni en las revoluciones violentas sino en reformas graduales y en el respeto a la tradición, que es el fruto de siglos de experiencia de mucha gente. Por ello, creo que el adanismo, que trata de partir de cero, ha traído grandes desastres, por lo que respeto todo el acervo de tradición y costumbres.
– ¿Con qué opción política se identificaba usted en la Transición: con UCD o Alianza Popular?
– Voté a UCD y una vez que desapareció, voté al PP.
– ¿Su primera incursión política fue en las listas de Solidaridad Catalana a las autonómicas de 1980, ¿qué recuerdo tiene de aquella experiencia?
– Era muy joven. En 1980 tenía 35 años, siendo cabeza de lista el que luego fue presidente de Nissan, Juan Echevarría Puig. Me pidieron que fuese en la candidatura y acepté. En aquel momento yo trabajaba en la Universidad como profesor adjunto de Física Atómica y Nuclear.
Yo siempre me opuse al socialismo y al nacionalismo, defendiendo una Cataluña integrada en España, viendo que Solidaridad Catalana respondía a mis convicciones liberales y conservadoras, pero no conseguimos ni un diputado.
– ¿Quiénes son sus referentes políticos nacionales e internacionales, ya sean presentes o pasados?
– Respecto a referentes nacionales actuales no podría decir ninguno, pero si me remito a la Historia encuentro grandes políticos remontándonos a las Cortes de Cádiz y la invasión de Napoleón, ya que en aquel momento hubo gente de enorme categoría, que eran casi todos liberales. También añado a figuras muy destacadas del mundo de la política como Cánovas del Castillo o Maura, que buscaron siempre el mejor camino o el menos malo.
A nivel internacional, figuras como Churchill, De Gaulle, Reagan y Thatcher siempre han sido inspiradoras para mí.
– Si tuviese que hacer un ranking del mejor al peor presidente del gobierno de la democracia, ¿cómo sería?
– Creo que el peor presidente es, sin ninguna duda, el que estamos padeciendo actualmente. El siguiente en visión negativa sería Zapatero, luego, creo que Rajoy sería el siguiente yendo de malo a bueno. Después Aznar, Felipe González, Calvo-Sotelo y Adolfo Suárez.
– Me sorprende que sitúe en mejor lugar a Felipe González que a Aznar, ¿por qué motivo?
– Aznar tuvo aciertos como la entrada en el euro y sus medidas liberalizadoras, pero cometió fallos gravísimos como entregar Cataluña al nacionalismo en 1996, algo que era innecesario porque Pujol tenía como objetivo aumentar sus competencias y la financiación, por lo que no era necesario renunciar al proyecto del PP en Cataluña deshuesándolo ideológicamente porque, de aquellos polvos, estos lodos.
Otro fallo garrafal fue meternos en la segunda Guerra de Irak, que trajo la desaparición de Saddam Hussein y que supuso entregar Oriente Medio a un régimen terrorista como el de los ayatolás iraníes, todo un fallo estratégico.
También se equivocó al no presentarse a un tercer mandato cuando lo tenía todo ganado y le quedaba mucho por hacer, entregando la presidencia del PP a un Rajoy caracterizado por su pasividad e indolencia, además de no permitir que se eligiera al nuevo líder del partido, al que impuso dictatorialmente su designación.
Otro enorme error fue su manejo de los atentados del 11-M, donde en lugar de convocar un Comité Nacional de Crisis, se aisló en la Moncloa y se empeñó en que había sido ETA, lo que fue una imprudencia, porque no se sabía quién fue realmente. Insistió en ello porque era lo que le convenía y resultó que no fue finalmente ETA. El precio que se pagó fue la llegada de Zapatero al gobierno.
Todos estos fallos, sin ser totalmente suspenso, lo sitúan entre el suspenso alto y el aprobado.
– Quería preguntarle su opinión sobre uno de mis grandes referentes políticos, que es Manuel Fraga, que era el presidente de su partido cuando usted se afilió en 1983.
– Era un personaje desbordante, con una enorme cultura, gran vitalidad y gran vocación de servicio al Estado, aunque mi experiencia personal no fue positiva.
Fui candidato a la Generalidad de Cataluña en dos ocasiones: en 1992 y 1995, y durante la campaña y precampaña vino a Cataluña siendo entonces presidente de Galicia, confraternizando y apareciendo en los medios con Pujol, algo que tuvo un gran despliegue mediático, mientras que a mí, que era el candidato del partido, me mantuvo ninguneado y en la sombra, produciéndome una enorme amargura que cubriese de elogios a Pujol y apareciese en televisión con él en lugar de apoyar a su candidato.
Era un hombre de gran erudición e inteligencia, aunque en su trayectoria cometió el error de pedir la abstención en el referéndum sobre la OTAN. Se dijo de manera malintencionada que lo sabía todo pero que no entendía nada.
– Del mismo modo que hemos hecho antes con los presidentes del gobierno, ya que el PP ha sido su casa política durante tres décadas y ha seguido con profundidad la actualidad política, ¿cuál sería su ranking de los presidentes del PP de mejor a peor?
– Como presidente del partido creo que Pablo Casado fue un desastre absoluto. El siguiente, por su indolencia y pasotismo, sería Rajoy.
Fraga trabajaba mucho y le dedicaba muchas horas, siendo un hombre infatigable en su labor, y Aznar hizo mucho bien, logrando aglutinar a todo aquello que abarcaba del centro a la derecha, haciendo del PP una organización muy potente y eficaz. No obstante, al que he visto actuar mejor es a Feijóo, siendo quien, por ahora, más me gusta o menos me disgusta.
A Hernández-Mancha lo excluyo de la valoración porque duró poco y no tuvo tiempo de hacer mucho.
– En 1987, hubieron primarias en Alianza Popular, que fueron las únicas en tres décadas hasta que en 2018 se celebraron otras, que ganó Pablo Casado. En esas primeras primarias hubieron dos candidatos: Antonio Hernández-Mancha y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón.
Recientemente, Juan Ramón Calero ha publicado un libro titulado “Memoria selectiva”, en el que revela tres décadas después que votó a Herrero de Miñón, pero como en aquel momento no se posicionó públicamente, era visto como neutral y Hernández-Mancha le nombró portavoz en el Congreso por ese motivo. ¿Por cuál de los dos candidatos se decantó usted?
– No tengo un recuerdo muy claro de aquello, aunque a Herrero seguro que no, porque siempre ha sido aliado de los nacionalistas, defendiendo los llamados derechos históricos que propugnan los partidos nacionalistas y golpistas, así que seguramente me decantaría por Hernández-Mancha.
– Dado su conocimiento y experiencia en la estructura del PP, ¿quién diría que ha sido el mejor secretario general?
– Creo que por su capacidad de trabajo y su gestión del partido, el más eficaz ha sido Paco Álvarez-Cascos, y el peor, Teodoro García Egea.
– Alguien que también desempeñó el cargo de secretario general y del que siempre he tenido buena opinión es Ángel Acebes, ¿qué opina usted sobre él?
– A Acebes lo considero una persona de gran calidad humana, siendo un hombre amable, comprensivo y trabajador. Tengo buena opinión de él, ya que no era el típico implacable sino que tendía a comprender las cosas, con un estilo conciliador. Con él siempre tuve una buena relación.
– ¿Cuándo cree que terminará para los españoles la pesadilla que supone el actual gobierno?
– Una cosa son los deseos y otra, la realidad. Desde el punto de vista de lo primero me gustaría que hubiera elecciones, si fuese posible, la semana que viene, pero parece que Sánchez se encasquilla en la Moncloa y pese a los escándalos y desastres políticos, no piensa adelantar las elecciones.
Si tengo que hacer una previsión, no sé si puedo ser optimista, pero dudo que complete la legislatura porque se le acumulan los problemas, asediado por los casos de su esposa, su hermano, Ábalos, Koldo y Aldama y además, dependiendo de los nacionalistas y separatistas, lo que le obliga a hacer concesiones que le desgastan como la Ley de Amnistía y la concesión a los golpistas catalanes de un sistema de financiación propio. Hay muchas cosas que le están erosionando que hacen, en definitiva, improbable que acabe la legislatura.
– ¿Qué opina sobre la situación actual de las tres formaciones de la derecha que a día de hoy tienen representación institucional: PP, VOX y Se acabó la fiesta (SALF)?
– El PP es la primera fuerza del país en votos, escaños, poder municipal y autonómico, siendo el partido llamado a encabezar la alternativa a Sánchez. Creo que el PP debería desprenderse de ciertos complejos. Tiene tendencia a conseguir el máximo apoyo posible, considerando que es mejor no disgustar a nadie que gustar a los propios, cayendo muchas veces en la ambigüedad y la indefinición, asumiendo las tesis de la izquierda en cuestiones como la ideología de género o la fiscalidad. A veces han practicado una política más socialdemócrata que propiamente liberal, por lo que, considero que necesita más firmeza, claridad y compromiso con el espacio liberal-conservador.
Sobre VOX creo que hay muchas cosas en las que tiene razón como que la inmigración irregular masiva es un disparate, la oposición a la agenda woke y la defensa de la unidad nacional contra el separatismo, luchando contra ellos como yo he hecho toda mi vida. Por otro lado, creo que tienen un modelo de partido excesivamente centralizado y con nula democracia interna, que les ha hecho perder a figuras muy valiosas.
En el plano ideológico, creo que VOX ha hecho una elección dentro de lo que es la derecha europea que considero poco acertada, ya que se han ido al grupo de Le Pen y Orban, cuando deberían estar en el ECR de Meloni porque la compañía de Le Pen y Salvini no es a mi juicio adecuada, pero ellos fijan sus estrategias y sabrán lo que hacen.
Se acabó la fiesta no es un partido sino una cosa rara, y de tres eurodiputados que consiguieron, dos de ellos (Diego Solier y Nora Junco) se han adherido al Grupo ECR y han roto con Alvise Pérez. Creo que es un fenómeno basado en una persona influyente en las redes, y en el mundo actual, los influencers adquieren mucha notoriedad, pero tiene muy poco recorrido.
– ¿Cómo ve la situación geopolítica derivada de la guerra de Ucrania? ¿Cree que desembocará en un conflicto de mayor escala como se especula desde algunos medios en los que se afirma que puede dar lugar a la Tercera Guerra Mundial?
– Sinceramente no lo creo. La posibilidad es prácticamente cero y ningún gobernante del mundo, aunque sea una personalidad inestable, estaría dispuesto a ello, y si hubiera uno completamente loco, su entorno inmediato lo frenaría.
Una Tercera Guerra Mundial supondría una hecatombe mundial y la desaparición de la especia humana, lo que hace que nadie esté dispuesto a ir a ese escenario, siendo las posibilidades de llegar a él prácticamente nulas. Si hubiera un psicópata como Hitler o Stalin, los que le rodean, se lo impedirían.
Una guerra nuclear, en base a la doctrina de la destrucción mutua asegurada, es impensable, y tampoco es probable una guerra convencional de alcance internacional. No le interesa a nadie, y al primero que no le gustaría es a China, que es la fábrica del mundo y una potencia exportadora, por lo que quiere un mundo estable y que la economía global funcione, igual que Estados Unidos.
La globalización y la deslocalización hacen que todo el mundo salga perdiendo. Por tanto, las posibilidades de una guerra nuclear si no son de cero, son casi cero, y una guerra convencional a gran escala tampoco la veo. Otra cosa es que los conflictos localizados en determinadas zonas se sigan produciendo, y estamos en ese nivel.
– Sé que es una cuestión muy delicada y entenderé que no quiera hablar de ello, pero, ¿cómo ha sido el proceso de recuperación física tras el atentado que sufrió?
– Respecto a la recuperación física, hasta que pude hacer vida normal pasaron siete meses. Salí del hospital en silla de ruedas y no podía tragar ni hablar prácticamente, requiriendo una recuperación muy laboriosa que incluyó cirugía, medicación, logopedia y rehabilitación. Tardé, por tanto, en volver a mi vida normal en el plano físico y psicológico siete meses, y en el plano anímico, como es habitual en víctimas del terrorismo, depresión, angustia y ansiedad. Afortunadamente me he repuesto y estoy aceptablemente bien.
– Me alegro muchísimo de que se encuentre bien y siento profundamente que haya tenido que pasar por una experiencia tan horrible. Entiendo que la investigación se encontrará bajo secreto de sumario, así que, hasta donde pueda contar, ¿se sabe quién ha sido el autor intelectual del atentado que se perpetró contra usted?
– Está todo muy claro: el régimen iraní ha llevado a cabo numerosos atentados contra disidentes en el extranjero, con atentados muy crueles, utilizando como empleados a Hamás y Hezbolá. Es un régimen asesino.
En 2018 intentaron por primera vez un ataque contra políticos occidentales a través de un diplomático iraní que trajo a Viena (Austria) una bomba en valija diplomática, y la quiso introducir en la reunión del Consejo Nacional de Resistencia Iraní (CNRI), donde había un centenar de invitados extranjeros, con exmandatarios como Rudolph Giuliani e Ingrid Betancourt, lo que hubiese sido una masacre de políticos y expolíticos occidentales, pero los servicios secretos alemanes la interceptaron y el diplomático fue condenado a veinte años de cárcel. No obstante, el gobierno de Bélgica lo intercambió por un rehén belga, porque el régimen iraní toma rehenes y los utiliza para chantajear a otros.
Han llevado a cabo otros complots contra el exconsejero de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, Mike Pompeo, que fue secretario de Estado también con Trump y el exministro de Justicia de Canadá Irwin Cotler, pero fueron desarticulados por el FBI.
He trabajado durante más de veinte años de manera activa y visible en favor de la oposición iraní y del Consejo Nacional de Resistencia Iraní. Cuando fui vicepresidente del Parlamento Europeo, cargo que desempeñé durante 15 años, les apoyé mucho e intervine en muchos actos en su favor, ayudándoles de forma abierta cuando los incluyeron injustamente en listas de organizaciones terroristas, ganando procedimientos ante los tribunales europeos y de Estados Unidos, que obligaban a sacarles de dichas listas, además de ayudar a muchos a salir de Irán para que se refugiasen en Europa. Tras acabar mi mandato en el Parlamento Europeo, seguí con esa actividad.
En octubre de 2022, el régimen de Irán publicó una lista de personas señaladas como enemigos. Había cuarenta personas de nacionalidad española, británica, francesa, alemana e italiana, y yo estaba el primero en esa lista, de modo que el régimen me declaraba enemigo público número uno. Un año después, sufrí el atentado, para el que contrataron a una mafia de origen marroquí que está en Holanda, y el sicario que disparó contra mí fue detenido en ese país cuando intentaba asesinar a otro disidente iraní que estaba allí.
El servicio secreto holandés, así como el fiscal que se ocupa en Holanda del caso de este iraní, han concluido que el “régimen de Irán está detrás de este atentado y del de el político español Alejo Vidal-Quadras”.
– Cambiando completamente de tercio, una cuestión personal que tiendo a plantear a mis entrevistados, de modo similar a la sección El Purgatorio de The Objective, es la relativa a sus convicciones religiosas. En otras ocasiones usted ha señalado sobre esta materia que “sobre lo que no se sabe, es mejor no opinar”. ¿Es usted, por tanto, agnóstico respecto a la idea de un Dios personal?
– Yo procedo de las ciencias duras, y como es natural, me atengo al método científico, que se basa en el experimento, la observación y la concordancia de las teorías con la experiencia. Desde ese punto de vista, la existencia de un Dios personal rebasa los campos de la ciencia, siendo un tema que afecta a lo que se conoce como fe, que entra en el terreno de lo inmaterial.
Sí he de decir como científico que en el universo hay cosas difíciles de entender sin una inteligencia que las ordene, como es la propia evolución del cosmos, y que en un pequeño planeta de una galaxia entre millones de ellas se desarrolle una inteligencia humana, un ser vivo dotado de razón y de conciencia de sí mismo, y que este fenómeno singular depende del valor exacto de una serie de constantes físicas, pues, naturalmente, que surge el misterio. Si cualquiera de esas constantes hubiese tenido un valor un poco distinto, no estaríamos aquí.
Otro factor a tener en cuenta es la aparición de la vida y la conciencia humana. Somos conscientes de lo que somos, mientras que un cangrejo no lo es. La vida en la tierra tiene 3000 millones de años, alcanzando un nivel de sofisticación por el que teorías bastante fundamentadas dicen que esos 3000 millones de años no serían suficientes para alcanzarlo. La mera selección natural combinada con mutaciones aleatorias como explicación de la evolución abre un amplio campo para la duda.
En el terreno de las certezas podemos asegurar que los planetas se mueven obedeciendo la ley de la gravitación universal, pero sobre la cuestión de la existencia de un Dios omnisciente, omnipotente y ubicuo no me puedo pronunciar en un sentido u otro. Estoy en un mar de dudas, como muchos que han reflexionado sobre estas cosas, aunque me gustaría que hubiera un Dios personal que hubiera creado el tiempo, el espacio y la materia, pero no tengo la certidumbre, ya que supondría dar un salto de comprender a creer y la fe es un regalo que no todo el mundo recibe. En cualquier caso, como dijo Benedicto XVI, es aconsejable vivir como si Dios existiese.
– Aunque intuyo que no será aficionado al fútbol, ¿simpatiza con algún equipo?
– Ahora simpatizo con el Real Madrid. Hace veinticinco años que vivo en Madrid y el F.C. Barcelona, el club emblema de mi ciudad de origen, se ha vuelto separatista, y lo peor que le puede pasar a un secesionista catalán es que gane el Real Madrid.





