Ha vuelto a abrir sus puertas el Mesón del Serranito de la calle Alfonso XII, frente a la Iglesia de San Gregorio y a dos pasos de La Campana. José Luis, su popular propietario e intérprete de famosas sevillanas taurinas, decidió hace semanas el cierre definitivo en vista de las escasas o nulas posibilidades de supervivencia que daban las medidas restrictivas tras el primer estado de alarma, por no hablar de la situación lamentable en que lo dejó -como a toda la hostelería- el confinamiento domiciliario decretado el 14 de marzo. Reconsiderada su decisión de poner fin al céntrico establecimiento y en un esfuerzo titánico por salvar puestos de trabajo y mantener un lugar clásico de Sevilla, el público puede volver a disfrutar del Serranito. Un atractivo y poderoso reclamo para tiempos difíciles, llama desde la baranda de entrada la atención de los transeúntes: los precios se muestran en pesetas, la antigua moneda española. A cuatrocientas está comer la estrella de la casa, 2,40 euros en la actualidad. Se lee: “Volvemos a abrir con los precios de 1983”, el año de su inauguración.

Los sevillanos se están llevando una grata sorpresa al ir descubriendo estos días, según discurren por la céntrica calle Alfonso XII, que el Mesón del Serranito está abierto. Lo miran con desconcierto después de que, hace muchas semanas, si no meses, se conociera por los medios que cerraba para siempre sus puertas. José Luis, su propietario, se veía obligado a rendirse empresarialmente tras llegar a la situación lamentable -generalizada en la hostelería- en la que el estado de alarma, el confinamiento domiciliario y, posteriormente, las nuevas restricciones decretadas por el Ayuntamiento y por la Junta de Andalucía, habían dejado a su negocio, uno de los más emblemáticos de Sevilla para ofrecer tapas y servir comidas. Por supuesto, sin olvidar el plato estrella de la casa que da nombre al Mesón: el serranito.
Sin embargo, y para suerte de los sevillanos que ven derrumbarse día a día el tejido productivo de su ciudad (un deprimente desierto de calles a muchas horas), la empresa ha tenido el pundonor y la voluntad de hierro de sobreponerse a los inconvenientes que conlleva abrir con restricciones cualquier establecimiento hostelero, e intenta impulsar con una sorprendente publicidad que el Mesón del Serranito recobre sus mejores pulsos y la afluencia de su numerosa clientela. Se oferta con precios fijados en las antiguas pesetas, en concreto los precios con los que el establecimiento arrancó en 1983, año de su inauguración. Un gran anuncio colocado en la baranda de su entrada a manera de porche asegura que el famoso y riquísimo serranito está a 400 pesetas, 2,40 euros al cambio en la actualidad.
Para la ciudadanía y por supuesto para la clase empresarial, no cabe ya duda de que los estragos económicos y el hundimiento de tantos negocios en Sevilla como en todas partes, no sólo pueden justificarse -como pretenden hacer creer los políticos- por la irrupción de una pandemia, sino sobre todo por la mala y pésima gestión de unos gobiernos (central, autonómico y municipal) dando palos de ciego a costa de las ruinas de los demás, sin clemencia ni consideración alguna con los únicos recursos de millones de trabajadores autónomos o asalariados. A día de hoy incluso, y con el desastre que vive la gente a nivel de empleo, parece mentira que todavía en la Junta de Andalucía quepa vislumbrar más restricciones horarias como fórmula de combate contra los contagios, porque no dan los resultados esperados. Todo lo contrario, se va a peor en ingresos hospitalarios. Esta no es la fórmula. Tampoco se conocen los nombres de los presuntos expertos que la están dando. Según la opinión pública, “está claro que nos han tocado los peores gobernantes para las peores circunstancias”. Y como de una u otra manera muchos afirman, en alusión a los dirigentes de la Junta que sucesivamente fueron haciendo mención a que no les temblaría el pulso a la hora de tomar decisiones muy duras, “¿cómo les van a temblar los pulsos con los sueldazos fijos que tienen, con esos cargos? A nadie que viva en esas tranquilidades económicas que viven los políticos de la Junta le temblaría tampoco el pulso con las restricciones”.
Por ahora, y en espera de las decisiones de la Junta de Andalucía a partir del próximo día 9 (final del plazo del estado de alarma por delegación estatal), el Mesón del Serranito está dando todo un ejemplo de superación ante las peores adversidades, soportando el toque de queda a las once de la noche, teniendo que cerrar media hora antes, a las diez y media, atento ya a la amenaza de la Junta con adelantar el inicio del toque de queda a la tarde. Ojalá no pierda Sevilla uno de sus mejores bares y restaurantes para comer de maravilla.






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Le deseo lo mejor a este y a otros muchos empresarios que están plantando cara a esta horrible situación por la que estamos pasando.