Los planes del Ayuntamiento continuarán estrangulando las posibilidades de libertad para que los automóviles circulen por el centro. Dará un paso más en la “criminalización” del coche que resultará de haber convocado las bases para que las empresas de alquiler de patinetes concursen a fin de que desarrollen su actividad.
El comunicado del Ayuntamiento se ha hecho con un envoltorio legal, con apariencia de impecable, que en realidad viene a ocultar una nueva oleada de invasión de patinetes en Sevilla. La noticia se adecenta con que serán un máximo de 2000, pero no es más que una nueva forma de política municipal que trae a la ciudadanía padeciendo una verdadera movilidad insostenible y cada vez más inaguantable.
El referido comunicado a los medios se expresa así: “El Ayuntamiento de Sevilla, en un trabajo coordinado desde la Delegación de Hábitat Urbano, Turismo y Cultura, Transición Ecológica y Gobernación y Fiestas Mayores ha presentado a las empresas de alquiler de patinetes eléctricos interesadas en entrar en la ciudad de Sevilla las bases de la convocatoria pública de un proyecto piloto para la ordenación y regulación de esta actividad en la ciudad cuyos resultados fijarán los requisitos y limitaciones que tendrá la posterior licitación pública que se realice. A la reunión estaban convocadas más de una decena de empresas que han mostrado su interés en entrar en la ciudad así como la plataforma Smart Mobility que representa a una parte de este sector empresarial”.
Leyendo en plata, a los sevillanos se les avecina el incremento del riesgo que supone convivir diariamente, hasta en zonas peatonales, con unos veloces vehículos que no respetan hasta ahora ni las aceras, ni las calles para transitar a pie y ni siquiera el lugar donde dejarlos estacionados. Sin ir más lejos, esta semana se ha producido un nuevo accidente que lesionó a una mujer de 65 años que cayó al suelo por tropezar con un patinete abandonado en la calle Muñoz Olivé, en pleno centro de Sevilla. Es uno más de los casos que se dan con frecuencia, por no contar a los viandantes que se libran por los pelos, por los escasos centímetros que salvan entre sus cuerpos y la circulación rauda de bicicletas y patinetes.
Sobre este gran conflicto diario entre peatones y conductores de patinetes dice también el comunicado que se busca garantizar “un sistema para que los patinetes sólo puedan ser estacionados en lugares habilitados para ello (un sistema similar al que existe en el servicio de alquiler de bicicletas Sevici) lo que reduciría la problemática de la existencia de patinetes abandonados en medio de las aceras que causan problemas de accesibilidad”. Nada se refiere sobre preocupación por la vigilancia policial -en déficit público y notorio- o las sanciones que se impusieran a los infractores, que aunque establecidas por la normativa al respecto, a la ciudadanía no le consta realmente una visión clara de que se estén aplicando.
Al conjunto de todo lo que el Ayuntamiento pretende se le denominada “experiencia piloto”, que da la impresión de ser una especie de híbrido sin conclusiones definitivas que pareciera tener larvada en la práctica otra posibilidad de relajar la protección de los peatones, pues añade el comunicado: “En cualquier caso, será obligatorio el cumplimiento de la ordenanza de circulación de vehículos aprobada por el Pleno cumpliendo por tanto la velocidad máxima, la potencia y el peso establecidos en la normativa. No obstante, hay una mesa de diálogo y trabajo abierta por el área de Movilidad con las empresas del sector de la que podría derivar algún ajuste en la normativa si así se considera necesario y justificado siempre y cuando no vaya en contra de los criterios de seguridad vial y convivencia con peatones y ciclistas que son el punto de partida de esta regulación”. Buenas palabras simplemente, teniendo en cuenta que ciertas “empresas del sector” se han saltado hasta las medidas de licitación, haciendo desembarcar su flota de patinetes sin contar en absoluto con la autorización municipal.
Uno de los apartados más llamativos es el que alude a los estacionamientos: “De acuerdo con los estudios realizados por la Gerencia de Urbanismo coordinados con el área de Movilidad la convocatoria establecerá un límite de 2.000 patinetes de alquiler en funcionamiento en la ciudad con un plan inicial de unas 200 zonas de estacionamiento habilitadas principalmente en la calzada. Estas plazas se habilitarán, por un lado, ampliando o aprovechando áreas para estacionamiento de motos. En segundo lugar, sustituyendo algunas plazas de estacionamiento de vehículos por las paradas para vehículos de movilidad personal”. Con ello, el Ayuntamiento vuelve a arremeter contra los coches, eso sí, sin reducir el impuesto de circulación de vehículos, una circulación cada vez más mermada que, por otra parte, no encuentra auténticas alternativas en los transportes públicos, con autobuses cuyos precios, en proporción a sus trayectos, salen más caros que coger el coche, por no hablar de sus retrasos y el tiempo de espera a que llegue uno de ellos. Sólo el tranvía es ya un claro ejemplo demostrativo de la pérdida millonaria de usuarios desde que empezó a funcionar. En las últimas cuentas le faltan en 2019 más de 130.000 viajeros respecto a 2018.
En opinión de los sevillanos, el Ayuntamiento sigue sin resolver los grandes problemas de la ciudad. Más que Ayuntamiento, a muchos les parece ya una agencia de viajes en la que lo ha convertido el alcalde, un tour operador obsesionado con el turismo, con las convenciones, los congresos internacionales, los Goya, MTV, o ahora los Bilboard… Todo eso está muy bien, pero la ciudad tiene un suelo de todos los días, el mismo en el que Juan Espadas debería poner los pies y comprobar por sí mismo que cualquier patinete o una bicicleta puede arrollarlo.





