La exposición de la pintora Trini Ballester, ha estado en cartel estas últimas semanas en el Club Antares. El balance no ha podido ser más satisfactorio. Un rotundo éxito de público que acudió a visitar una de las muestras más interesantes de Sevilla dentro de la pintura figurativa
Ballester ha reconocido que siempre pinta inspirándose en la propia naturaleza, y aunque también ha querido exponer una pequeña serie de paisajes urbanos, es en las composiciones florales en las que exhibe una mayor personalidad y vigor en el estilo, deslumbrando en el manejo de las gamas rosas y lilas y corales, que combina con maestría, llegando a la espectacularidad en los grandes formatos.Las composiciones han presentado una gran sencillez formal, en la que la eficacia expresiva se concentra en el dominio del color y en la potencia expresiva del grumo, cómo efecto matérico, llegando en algunas ocasiones a cierta» poética del churrete» de una intensa expresividad. Sorprende el contraste entre el lirismo y belleza que exhiben los lienzos con este «descuido» conscientemente buscado por la artista, que aporta a las obras una originalidad cautivadora. Los fondos neutros, beige y blancos concentran la atención del espectador en la flor.La autora deja hablar al ser representado
Flores individuales, ramilletes de una dos o tres, desde el pequeño tamaño más versátiles y más fáciles de colocar, a grandes composiciones, que han sido sin duda las piezas maestras de la muestra.





