El delegado del gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, se ha salido del guión marcado por los gurús del Partido Popular según el cual hay que dedicar tiempo y esfuerzo en pelearse con Ciudadanos y arremeter con toda la dureza posible contra la formación política que, según todos los sondeos, le está comiendo el terreno político y su espacio sociológico. No hay dirigente popular que se precie que no aproveche cualquier hueco disponible en los medios de comunicación o en las redes sociales para criticar con dureza a Albert Rivera y, en especial, a Ciudadanos, de los que airean sus vergüenzas, que las tienen, y sus contradicciones, que son muchas. La situación de extrema debilidad del PP no hace aconsejable que se equivoque de adversario, en especial con el único de todo el arco parlamentario o pleno municipal con el que podría pactar en caso de necesidad. Antonio Sanz es consciente, y así lo ha manifestado en una entrevista en Canal Sur TV, que si su formación política quiere recuperar la joya de la corona municipal que es Sevilla o alcanzar el Palacio de San Telmo, la única posibilidad real sería a través de un pacto o acuerdo con la formación política que en principio estaría dispuesta, a todos los niveles, a dejarse querer por el PP. Los asesores del partido de la gaviota, llámese por ejemplo Pedro Arriola, llamaron a la guerra pura y dura contra todo aquel partido político que pudiera disputarle el territorio, por pequeño que fuera, y eliminar de un plumazo a todo aquel que, desde dentro, pudiera alertar del error estratégico. Así, negaron el pan y la sal a partidos políticos situados a la derecha del PP, como VOX, y maniobraron para ayudar a finiquitar formaciones políticas situadas a su izquierda, como UPyD, de tal manera que además de quitarse de enmedio posibles adversarios lo que realmente han eliminado es a los pocos que podrían salvarles la vida política. Mientras impedían que no creciera la hierba a su alrededor, el PP daba alas a Podemos, creyendo que así destrozaría al PSOE, cosa que a punto estuvo de ocurrir. El delegado del gobierno en Andalucía, un veterano de la política que se conoce bien el paño, parece ser consciente de la estrategia suicida de su partido. La última oportunidad del PP de sobrevivir pasa por Ciudadanos. Al menos en la foto fija de comienzos de marzo de 2018.





