Hay días en los que, sencillamente, nos levantamos con el pie izquierdo y todo nos sale mal: el despertador no suena a la hora programada, no queda agua caliente en la ducha, se te derrama el café… Sales con prisa de casa, lamentándote por tu mala suerte y pensando en mil cosas a la vez, y de repente, «clack». La puerta se cierra tras de ti, y te das cuenta de que te has dejado las llaves dentro. La rabia y la frustración ascienden por tu garganta, y después de desquitarte lanzando una exclamación no apta para niños, te sobreviene la preocupación: y ahora, ¿qué? Aunque en ese momento parezca una catástrofe, quedarte fuera de casa sin llaves no es el fin del mundo y tienes varias opciones para intentar salir del apuro. En este artículo te contamos cuáles son las más útiles.
1. Llama a un cerrajero
Tal y como afirma el principio de la navaja de Ockham, la respuesta más simple suele ser la más correcta, y este caso no es una excepción: lo más fácil, lo más rápido y lo más prudente es llamar a un cerrajero para que te eche una mano y abra la puerta sin tener que dañarla y sin riesgo de dañarte tú o tus pertenencias (como puede ocurrir con otras soluciones más baratas, pero también más arriesgadas, que veremos a continuación). De hecho, en muchas ocasiones esta será tu única opción, especialmente si tu puerta es nueva y cuenta con sistema de seguridad más avanzado. Si vives en la capital, en la web de cerrajeros Madrid encontrarás teléfonos de respuesta inmediata para poder pedir un cerrajero a cualquier hora del día o de la noche.
2. Busca una entrada alternativa (en tu casa o en la del vecino)
Esta solución solo será factible en caso de que tu vivienda sea una casa mata o un bajo con ventanas o balcones que den a la calle y que no tengan rejas, pero vale la pena mencionarla. Si una ventana se ha quedado entreabierta o tu casa tiene una puerta trasera no se ha cerrado por completo, podrás entrar dentro de la casa y abrir la puerta por ti mismo. También puede darse el caso, dependiendo de la configuración del edificio, de que puedas acceder a la vivienda desde casa de un vecino. En caso de chalets pareados o bloques de pisos con terrazas contiguas, es posible que saltando un pequeño muro o reja puedas entrar a tu propia terraza o patio y acceder desde ahí al interior de tu vivienda. En estos casos, asegúrate siempre de contar con la ayuda de otra persona por si hubiera algún problema, y no lo hagas si no es completamente seguro y existe un riesgo real de sufrir daños físicos.
3. Si estás de alquiler, llama a tu casero
Si no has sido lo bastante previsor como para dejar una copia de tus llaves a algún familiar, vecino o amigo de confianza, puede que aún te quede una última bala en la recámara: tu casero. En los pisos de alquiler, es normal que el arrendador no entregue todos los juegos de llaves que posee a sus inquilinos precisamente por si hay algún problema que requiera su entrada autorizada dentro de la vivienda, así que esta opción puede ser una forma barata y sencilla de solucionar el problema. Llama a tu casero para cerciorarte de si tiene o no una llave en tu poder: probablemente entenderá tu situación y estará dispuesto a ayudarte a evitar que tengas que tomar medidas más drásticas o costosas.
4. Usa una tarjeta de crédito o una radiografía antigua (¡con cuidado!)
Este truco es viejo pero puede funcionar si tienes una puerta con cerradura antigua. La técnica de la tarjeta de crédito consiste en deslizarla entre el marco de la puerta y el pestillo, empujándolo hacia adentro hasta que la puerta se abra. Necesitarás una tarjeta lo suficientemente flexible y resistente, así que si no tienes nada más a mano, la tarjeta del banco es una buena opción; pero, si puedes contar con ayuda de algún amigo o vecino, una vieja radiografía e incluso un trozo de plástico recortado de una garrafa de agua funcionarán mucho mejor.
5. Evita que vuelva a pasar
Ya lo dice el refrán: prevenir es mejor que curar, y sea cual sea la opción que te haya funcionado para abrir la puerta y recuperar tus llaves, lo más importante es que no vuelva a pasarte más y no tengas que repetir todo el proceso. La mejor opción es dejar una copia de la llave a alguien de confianza o en algún lugar de donde la puedas coger con facilidad (como por ejemplo, tu oficina o el salpicadero del coche); pero, si eres el propietario de la casa, quizás deberías plantearte invertir en una cerradura electrónica, que te permita abrir la puerta con un código o a través de una app en tu teléfono.
Cerrajeros Madrid Abrehogar 24 Horas
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