El Ayuntamiento descuida el Parque de María Luisa

Bastaría con la galería de fotos que ofrecemos a pie de este texto, para que las imágenes valieran mucho más que las palabras. Es un documento gráfico incontestable del penoso estado en el que el Ayuntamiento de Sevilla tiene al universal Parque de María Luisa, en general, y ese núcleo del mismo que constituye la Plaza de España en particular.

Al Ayuntamiento se le viene yendo de las manos Sevilla, no la abarca; no sólo en el Parque de María Luisa, sino en tantas otras competencias en las que se muestra sobradamente incompetente para abordarlas y resolverlas. Pero salta a la vista que este enclave de la ciudad, a todas luces de gran relevancia turística y para el conjunto de los ciudadanos, queda de manifiesto la ineptitud municipal de la corporación presidida por Juan Espadas para cuidar y conservar un patrimonio de semejante categoría artística y ecológica.

Tras las polémicas talas, con las que no pocos expertos y biólogos no estuvieron de acuerdo, parece que los árboles no dejaron ver el parque. Lo que quedaba bajo las copas y las ramas, además del derribo de los troncos, quedan ahora al descubierto ante los ojos de tantos viandantes que contemplan ahora con estupor y asombro el lamentable estado del Parque de María Luisa y el de la Plaza de España. Los cientos de personas que a diario pasean la emblemática zona, no se explican cómo el Ayuntamiento puede haberla sumido a este abandono, sin poner soluciones y, lo que es más grave, sin una mínima capacidad de prevención de los atentados que padece, como el destrozo causado por los vándalos en las barandillas y farolas del estanque que navegan las barcazas.

Cabe imaginar que no hay una vigilancia a la altura de lo que debería protegerse con absoluta eficacia. Roturas, desperfectos, vegetación que surge a su libre albedrío entre las juntas de los ladrillos o sobre los templetes -como el que está junto a los patos-, humedades en los zócalos, dejadez en la reparación de elementos arquitectónicos -como tantos remates agredidos e incluso eliminados por la mano humana-, basura sin recoger con la frecuencia esperada y requerida en las papeleras, bolsas y paquetes de alimentos por los suelos, deshechos de alimentos esparcidos por los senderos y caminos de albero, etc.

Y en fin, un resumen visual lamentable para Sevilla.




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