Arrancan otra Cruz en plena ruina económica por la pandemia que molestaba a la izquierda silvestre

Continúa el delirio tronante del sectarismo izquierdista en España, la izquierda más asilvestrada, abusiva, dogmática, atrabiliaria y matacuras de todo Occidente, muy lejos de la segunda potencia en ese lamentable ejercicio de bochorno y provocación.

 

 

La alcaldesa de Aguilar de la Frontera, de nombre Carmen Flores, de IU, se empeñó en retirar una Cruz ornamental delante de la Iglesia de las Descalzas pese a no contravenir la normativa sobre la llamada “Memoria Histórica”, ya de por sí un concepto execrable que sólo somete a revisión una parte de la Historia y que bien podría haberse denominado “Ley de ajuste de cuentas, de provocación ignominiosa y de venganza para volver a joder la vida en paz de todos los españoles como ya fuimos capaces hace 90 años”.

Aunque la placa conmemorativa que recordaba que dicha Cruz se levantó como homenaje a los caídos (que al parecer debieron caer sólo los de un bando, según la alcaldesa) fue retirada en su día en cumplimiento de la citada Ley, la muy sectaria alcaldesa ha seguido adelante con el expediente y recibió de la Comisión de Patrimonio un informe que aseguraba que ya no era necesario ir a más pues quedaba de ese modo aclarado que se trata de un símbolo religioso visible, al lado de una iglesia y, por tanto, sin ninguna otra connotación diferente que no sea la muerte de Cristo y el sentimiento religioso de los cristianos.

Pero a la alcaldesa no le ocupa en nada la memoria histórica, sino su memoria culpable, su propio dogmatismo, que la señalaba a ella como una intolerante, heredera por un lado de unas ideas que llevaron a España a una guerra civil y, por otra, que le recuerda en su retorcida visión excluyente que la Historia de España está estrechamente vinculada, entre otras muchas cosas, a la Cristiandad y a sus valores religiosos, culturales, etc.

De nada de esto quiso saber y, sólo cuando alguien del Ayuntamiento filtró que era inminente el expediente de obras abierto para hacer desaparecer la Cruz, la alcaldesa aceleró de la noche a la mañana la ejecución de esta inane mutilación que no oculta su carácter netamente ofensivo y de afrenta para la mayoría de la población que no la vota a ella.

Su única explicación recurrente es que dicha Cruz, desprovista desde mucho antes de la significación, sea la que fuere, que quisieran otorgarle quienes allí la colocaron, fue instalada por los vencedores de la guerra civil, en cuyo caso, si atendemos a quién la puso, tal vez se haría necesario derribar todos los embalses, los hospitales, las carreteras y hasta las viviendas sociales mandadas a construir por los gobernantes de entonces.

En esa delirante lógica bastarda de la alcaldesa, lo más probable es que quisiera derribar también la propia iglesia y el convento, y si ella fuese la alcaldesa de Sevilla o de Córdoba quizá ordenaría derribar ambas catedrales para evitar problemas de “visibilidad” con la Giralda y con la vieja mezquita cordobesa.

Ahora coloque usted un ciprés en el mismo sitio y luego alegue, como ha hecho la Comisión de Patrimonio, otorgando una nimia excusa estúpida a semejante adoquín de alcaldesa, que el arbolito dificulta la visibilidad de un Bien de Interés Cultural.

Para colmo, sólo cabe suponer que el Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera, en plena ruina económica de España, no tenía nada mejor en qué gastar el dinero de los impuestos de los ciudadanos que en la caprichosa manía de la izquierda de borrar los signos de la catástrofe anterior que causaron a España.

No son sólo demagogos y sectarios, son además embusteros, retorcidos y tramposos.




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *