Con esta exposición, la Fundación Cajasol ofrece la oportunidad al público de conocer el fascinante trabajo de la arqueóloga sevillana y su equipo. En concreto, se trata una investigación que ha permitido desentrañar alguno de los secretos mejor guardados del Antiguo Egipto en tiempos del faraón Tutmosis III; además, este año se cumple una década desde que Myriam Seco puso en marcha este proyecto, que cuenta con el apoyo y respaldo de la fundación, así como con el de otras instituciones y entidades.

El presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido, y la arqueóloga sevillana Myriam Seco han presentado la nueva exposición fotográfica ‘Tras los pasos del faraón’, que permanecerá abierta hasta el 11 de febrero en la Sala Murillo, y en la que se podrán conocer los últimos descubrimientos realizados en el Templo de los Millones de Años construido en honor de Tutmosis III y su tumba en el famoso Valle de los Reyes, ya que la exposición propone un recorrido fotográfico a través del templo y las principales tumbas, “mostrando una serie de materiales arqueológicos de gran interés y belleza”.


El templo de Millones de Años de Tutmosis III era un gran complejo arquitectónico destinado a mantener vivo el recuerdo del difunto faraón. Constituía una unidad económica en la que había sacerdotes, personal administrativo y artesanos destinados al mantenimiento de las estructuras. En la ribera oeste de Luxor pueden contemplarse diversos templos de esta clase, entre los que sobresalen los de Hatshepsut, Amenofis III, Ramsés II y Ramsés III.

Asimismo, fue construido en el límite de la tierra fértil con el pie de la montaña, en una zona rocosa conocida como el Assasif. De igual manera que el de Hatshepsut, fue diseñado a partir de terrazas comunicadas a través de una rampa. Aquella monumental estructura mantenía los cánones egipcios del eje este-oeste, siguiendo el ciclo solar. Sus partes esenciales eran: un gran pilono, dos patios, un pórtico, un peristilo, una sala hipóstila y la zona del santuario. A estos elementos hay que añadir: una capilla de Hathor, viviendas para sacerdotes y un edificio administrativo en el sur, así como un sector de talleres y almacenes en el norte. Además, todo el recinto estaba protegido por un imponente muro de adobe.


La rampa de acceso a la terraza superior presentaba una particularidad: estaba flanqueada por cuatro alcorques a cada lado que fueron usados para plantar perseas, árboles relacionados con la divinidad solar. Las labores arqueológicas han permitido recuperar miles de fragmentos de arenisca y caliza. La mayoría de ellos conservan, parcialmente, relieves e inscripciones que están siendo investigados y están aportando nueva información sobre una de las fases más fascinantes de la historia de Egipto. También han sido encontrados trozos de estatuas y de estelas, algunas de ellas vinculadas a conocidos personajes que sirvieron al rey con lealtad.