“Quizá Jesús de la Rosa habría montado una ópera flamenca con Rocío Jurado y Camarón”. Entrevista a Ignacio Díaz Pérez, autor de “Historia del Rock Andaluz”

 

Con motivo de la próxima publicación, el viernes 14 de agosto, de fragmentos exclusivos de “Historia del Rock Andaluz” seleccionados por el propio periodista Ignacio Díaz Pérez, SevillaInfo ha querido mantener una pequeña charla con el autor que pueda servir de introducción y adecuada contextualización de su espléndido trabajo, una obra capital e imperecedera ya disponible en las tiendas del ramo para el disfrute de sus lectores…

¿Cómo explica un crecimiento tan exponencial e influyente de músicos andaluces en un ámbito tan especifico como el rock?
– En aquel momento (finales de los años 60 y principios de los 70) se dieron las circunstancias apropiadas para ello. La proximidad de los jóvenes andaluces a las bases americanas de Rota, Morón y San Pablo, actualmente desaparecida, fue clave. Y también que Andalucía se encontraba lo suficientemente lejos de las instituciones de poder del régimen de Franco como para que los movimientos underground y contraculturales pudieran desenvolverse con mayor facilidad que en Madrid, por ejemplo. Los músicos andaluces, que no ejercieron de andaluces, sino sólo de músicos, fueron los pioneros de algún modo, los que abrieron la puerta y marcaron el camino.

¿Qué etapa del rock andaluz le interesó más a la hora de escribir el libro?
– Siempre he admirado a los pioneros. En cualquier ámbito. A los que son capaces de romper fronteras, de innovar, de enfrentarse con el poder (económico, político y cultural) establecido. A los valientes que se atreven a hacer cosas nuevas. Y por ello, siento especial admiración por los que dieron forma a una música que ha ejercido posteriormente una influencia enorme en casi todo lo que se ha hecho después en España en el ámbito musical. Hacia Smash, por ejemplo, que se atrevió con algo tan rompedor entonces como el Garrotín, a mezclar el flamenco y el rock, o hacia Triana, que se encontró las puertas de las discográficas cerradas y aun así pudo desbrozar un camino que luego siguieron todos.

¿Quién pudo haber tenido más larga proyección fuera del ámbito en el que se desarrolló su carrera?
– Es difícil saberlo. Creo que Jesús de la Rosa, que murió joven, con sólo 35 años, llegó a ser alguien muy grande por lo que hizo, no por lo que se dejó por hacer. Pero también es verdad que nunca sabremos esos proyectos que él tenía en su cabeza, a dónde lo hubieran llevado. ¿Quizá, como se ha dicho alguna vez, a montar una ópera flamenca con Rocío Jurado y Camarón? No lo sabemos, porque ya ninguno de los tres está entre nosotros. Hubiera sido, seguro, algo muy grande, pero forma parte de la leyenda. De todos modos, el rock andaluz sirvió a algunos músicos como iniciación para una carrera muy larga y muy versátil. Chano Domínguez, por ejemplo, empezó en Cai y hoy es uno de los pianistas de jazz más grandes del mundo. Y sigue haciendo, dicho por él mismo, prácticamente lo que hacía con su banda, fusionar el flamenco con otras músicas. O Pepe Roca, que se acaba de retirar de los escenarios, y que además de ser el cantante y el alma de Alameda, es un gran compositor.

Señale los hitos principales de aquel movimiento…
– Nada surge de la nada absoluta. Todo es fruto de un proceso. Pero sin El Garrotín de Smash, quién sabe lo que hubiera venido después. O sin Triana. O sin Gonzalo García Pelayo y su Serie Gong, que grabó lo que el resto de las discográficas no se atrevía. O sin Ricardo Pachón, artífice de algunos trabajos fundamentales, como el segundo disco de Lole y Manuel, o el de Veneno, o La leyenda del tiempo de Camarón… O sin Camarón… Los principios están claros. Creo que 1979 (surgen Alameda, Medina Azahara y Guadalquivir, Camarón graba su leyenda…) es un año clave, y finalmente 1983, con la muerte de Jesús de la Rosa y en plena efervescencia de la movida madrileña, marca también un punto de inflexión.

¿Y los personajes más singulares?
– Ésta es una música de artesanos, en la que cada uno aporta algo importante. La voz y personalidad de Jesús de la Rosa son muy importantes. Pero también el carácter visionario de gente como García Pelayo. O la valentía de Camarón, que teniéndolo todo como flamenco se la jugó (y lo pagó caro en vida) haciendo un disco de rock… Pero si hablamos de personajes singulares, no podemos dejar fuera a Silvio, que hacía rock a ritmo de Semana Santa, o el Rockberto de Tabletom…

¿Qué le resultó más divertido de relatar en su libro?
– Todo el proceso ha sido una experiencia muy satisfactoria. Por lo que he podido aprender, por la gente que he conocido. Ha habido anécdotas preciosas, simpatiquísimas, muchas de ellas recogidas en el libro. He disfrutado mucho con algunas entrevistas. Pero seguramente con la que más, con la que le hice a Chano Domínguez vía skype (vive en Brooklyn y no fue posible coincidir en persona), en la que se mostró como un ser humano mucho más grande, que ya es decir, que el artista que es. Y las anécdotas más divertidas, seguramente, las que atesora Ricardo Pachón de las grabaciones de Veneno o el disco de Camarón. Están en el libro, Son tronchantes.

Cite sus obras maestras del rock andaluz y las huellas más ineludibles que dejó en el flamenco…
– Me quedo con casi todos los primeros discos. Son los más honestos, generalmente, y son maravillosos. El de Lole y Manuel, Nuevo Día, o El patio de Triana… Si me tengo que quedar con un tema, me quedo con “Abre la puerta”, de Triana. Pero si me pregunta mañana, igual elijo otro.

Título: HISTORIA DEL ROCK ANDALUZ
Autor: IGNACIO DÍAZ PÉREZ
Editorial: ALMUZARA Y CENTRO DE ESTUDIOS ANDALUCES
Número de pags: 272
PVP: 19,95 €
Dónde se puede adquirir: EN CUALQUIER LIBRERÍA

http://www.grupoalmuzara.com/a/fichalibro.php?libro=3535&edi=1

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