Alexandra del Bene: “Soy exigente conmigo misma y por eso lo soy con los demás”

Roma, Los Ángeles, Nueva York, La India… y Sevilla. Lleva “6 años pintando Sevilla”, una italiana que empezó a sacar sprays de pintura mientras buscaba algo que embellecer en una ciudad que ya le pareció tan hermosa como para quedarse. Y lo encontró. Unas persianas que muestran ahora su arte intermitente, aparece y desaparece tras los ruidos metálicos de un cierre de bares, tiendas de moda, gourmets… Una Sevilla oculta a determinadas horas que Alexandra pinta con graffitis extraordinarios. Lugares emblemáticos sevillanos muestran en sus fachadas sus obras. La Flor de Toranzo, El Rinconcillo, La Bodeguita Romero, Casa Vizcaíno, el Dos de Mayo, Senovilla, La Viuda… un largo etcétera que recorren la ciudad respetando la personalidad de la misma.
Busco a la pintora en Triana, ¿dónde si no? Allí fue donde se le ocurrió vivir y sacar sus enormes lienzos al balcón en una exposición tan natural como ella. El primer paso para después exponer por todas las calles de Sevilla. Su casa es un mar de dudas donde el arte ocupa hasta el aire. Ella es juvenil hasta decir basta, se le ve en la mirada. Su madurez la ha hecho niña, quizá eso es madurar. Su acento italiano se mezcla a compás con el sevillano, un ritmo vertiginoso en sus palabras como si de un baile por bulerías se tratara. Difícil de seguir.
Arquitecta de currículum y artista por devoción, así es Alexandra. Una romana-trianera a la que todos los caminos la llevaron a Sevilla. Una mujer imparable, hecha a sí misma y culminada por su mejor obra, Isabella. Una preciosa obra de arte que alumbró y presume de ello con esa mirada que sólo tienen las madres al hablar de sus hijos. Enhorabuena.
– La fuerza se mezcla con la debilidad en el carácter de la pintora y por ello le pregunto qué opina del feminismo de hoy.
“Mi forma de ser feminista es estar a favor de los mismos derechos, esto sí. Pero a mí me gusta ser mujer, madre, amiga, hembra, amante… cuando el momento algo más (risas). Soy fuerte, sí. Pero esto no quiere decir que te pueden machacar como les da la gana. Lucho por mi vida, mi familia, mi trabajo, soy más que valiente y esto tal vez confunde. Me gusta el hombre que me mime, me cuide, sin quitarme respeto y mi independencia. El hombre que yo estimo me gusta correcto, respetuoso, valiente, irónico… pero no sé dónde se encuentran (risas). En este momento estoy algo decepcionada,  mi experiencia me ha hecho cruzar con un machismo tan sutil que me ha entrado dentro como un cáncer devastando hasta mi identidad, mi buena forma de ser. Lo mismo de los vándalos que fastidian mi graffitis, hay hombres que te fastidian los sentimientos diciéndote que eres fuerte… da igual lo  encantadora y lo correcta que eres. Una mujer no quita la otra he escuchado decir, por estos inútiles las mujeres ya no somos que una manada de perritas. ¡Cuánta miseria hay dentro! Tal vez esto me supera y soy incapaz de reaccionar lúcidamente.  Soy generosa, me expongo y a veces  la decepción conlleva el enfado y me enfrento a  otro tipo de violencia: la venganza. Esto aún es el titulo de un proyecto que estoy desarrollando.  De todas formas, me encanta como soy, mi forma de ser y mi arte. Soy dinámica, viva, en continua evolución y me encanta que reviente cada vez las almas de las envidiosas de mi arte. Todo me apasiona, nunca escondo mi cara, en el bien y en el mal, siempre voy con la cabeza alta, tomándome mis responsabilidades sin dudar un segundo, da igual las consecuencias, si me equivoco pago, pero no bajo a compromisos, y me da pena quien por machacar a los demás usa la mentira.  Soy exigente conmigo misma y por esto lo soy con los demás.
La única cosa  que envidio a los hombres inteligentes es la diplomacia. Ellos son mucho más diplomáticos que las mujeres, me encantaría serlo. Soy lo menos diplomática del mundo. Me obligo todos los días a serlo pero no con demasiado éxito.”
– La tendencia del feminismo de hoy día no parece ir por lo que piensa.
“Soy de la teoría de que si el machismo mata, el feminismo crucifica. No estoy de acuerdo con muchas cosas que hacen algunos movimientos feministas. Los derechos hay que ejercerlos cuando es posible exigirlos dependiendo de las circunstancias, el mundo es así. Hay que tener las circunstancias y el momento oportunos. No me gusta ver cómo amamantan a un bebé en el congreso, no creo que sea el momento ni la circunstancia adecuados. Igual que si una cirujana interrumpiera una operación para dar el pecho a su hijo. No solo tenemos derechos, también obligaciones. De esto se olvidan. Hay veces que nos tenemos que aguantar y esperar. Recuerdo siempre “El principito”; un buen rey no es el que exige más, es el que exige a su pueblo lo que puede cumplir. No todos somos iguales, de ahí tiene que partir la justicia.”
– Y pasamos a lo divino, que quizá sea lo que nos hace más humanos.
Tengo dudas desde hace unos años. Una tragedia que viví en Italia con un crío de dos años, una crueldad que me hizo perder la fe en Dios. Creo que la Biblia y demás libros religiosos tienen la misma matriz y que buscan la paz, la justicia y el bien del mundo. Aunque la paz a mí me parezca una utopía.”
– Desde sus ventanas se ve el Guadalquivir y el Puente de Triana. ¿Por qué Sevilla? ¿Qué tiene para una italiana esta ciudad?
“El recuerdo de mi Roma de cuando era adolescente, aunque aquí he aprendido a vivir más ligera, a reírme de muchas cosas. Antes era una pesada horrorosa. Aquí he aprendido el arte de hablar de nada frente a una cervecita. Al principio pensé que eran pobres culturalmente, pero después me di cuenta de que no era así. Cuando disfrutan no quieren hablar de política, de problemas… Son muy cultos y sociables. El valor que dan a la familia, los amigos de toda vida. Me descubro ante ellos. Nadie te fastidia el día hablando de problemas cuando se trata de pasar un buen rato con amigos. Esto en Italia no ocurre.”
– Volvemos a su trabajo. ¿Qué le satisface más?
“Mis grafitis. Son cada día una cosa distinta. Gente nueva, retos nuevos, lugares nuevos… Es muy estimulante, no me aburre. Profesionalmente es muy satisfactorio. Lo único negativo es estar horas con una mascarilla pintando, por lo demás es fantástico.
Brindo a mis clientes,  primeros admiradores y divulgadores de mi arte, a mis amigos, que siempre me apoyan con mucho cariño mis nuevos proyectos: dos exposiciones en Sevilla entre noviembre y diciembre. En Octubre en Roma y París, y en la primavera del 2019 en Taiwan . ¡No me quejo!” (risas).
Alexandra se aleja en bicicleta, aunque solo sean para el verano. Pienso que ella vive en un perpetuo verano.
Gracias, artista. Gracias por embellecer aún más esta ciudad.

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