El Rey ha llamado a la unidad de todos para vencer al virus y recuperar la normalidad

Su Majestad Felipe VI se ha dirigido a la Nación pronunciando ante las cámaras de la televisión un mensaje de carácter extraordinario  -el segundo de su reinado hasta ahora-, un mensaje breve, pero muy concreto, de llamada a la unidad de todos para combatir y vencer al virus, expresando el ánimo y la seguridad de que recuperaremos finalmente y cuanto antes la normalidad de la vida española.

 Con vestuario civil, de chaqueta, camisa y corbata impecables, con semblante muy serio  -hasta permitiéndose entrever una tristeza llena de humanidad, una tristeza personal y como monarca-, el Rey Felipe VI, de pie y ante un atril sobrio y escueto, ha pronunciado ante la Nación palabras que ha dirigido a varios destinatarios, pero siempre a todos en el conjunto de la sociedad.

Ha empezado por advertir que estamos ante una situación sin precedentes, una crisis nueva, de la que no tenemos experiencia anterior, pero que vamos a vencer.

Ha mostrado su gratitud hacia toda la comunidad sanitaria, aludiendo a todos los profesionales que forman parte de la misma y están entregando su trabajo y dedicación a combatir la pandemia. Los ha definido como “la primera línea de la batalla”. Y ha afirmado Nunca os podremos agradecer bastante lo que estáis haciendo por vuestro paísNo os puede sorprender que desde las casas de toda España se oiga un aplauso emocionante y sentido. Un aplauso sincero y justo, que estoy seguro que os reconforta y anima”.

Ha transmitido personalmente y en nombre de la Reina y de sus hijas, el pésame a las familias que estos días han perdido a sus seres queridos, los que no han podido superar las consecuencias fatales de haber sufrido el contagio.

Asimismo, Felipe VI se ha significado como muy consciente de los sacrificios personales y profesionales  -de carácter económico-  que los españoles están siendo capaces de hacer durante la crisis del Covid-19.

Y por último ha terminado sus palabras animadas por la esperanza de que el pueblo español, al que considera desde siempre en la virtud y en el valor de no rendirse ante las adversidades, sabrá superar otro más de los momentos difíciles de su historia. El Rey se ha despedido con un decidido empeño en la seguridad de que este lamentable episodio del coronavirus es transitorio, se acabará un día, y los españoles volverán a lo que fue su vida, sus trabajos, sus calles. No ha dejado un resquicio de duda: Esta es una crisis temporal, un paréntesis en nuestras vidas. Volveremos a la normalidad”.

Aunque algunos las esperaban, no ha habido las más mínimas referencias a su renuncia reciente a la herencia que pudiera corresponderle de su padre, el Rey emérito Juan Carlos I, y a la retirada a este de la asignación económica que le hacía la Casa Real.

Tanto al principio como al final, la gravedad con la que el Rey ha querido mostrarse no ha hecho ni la concesión de que sonara el himno nacional, sobre todo para rubricar su corto pero clarísimo discurso. El silencio absoluto ha marcado las dos pautas entre las que un mismo  rótulo, a manera de créditos enunciando el mensaje, ha comprendido las palabras de Felipe VI.




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