XIII Jornadas Católicos y Vida Pública: “Frente al «negocio de la muerte» queremos unir fuerzas, difundir y desarrollar la «Cultura de la Vida»”

“Todas las vidas son dignas, sólo son indignas las circunstancias que rodean a algunas personas. Es ahí donde hay que poner todo el esfuerzo social, económico y, sobre todo, humano, para mitigar esas situaciones”.

Al finalizar XIII Jornadas Católicos y Vida Pública, celebradas en Sevilla recientemente, se leyó un manifiesto a favor de la protección de la vida, desde su concepción hasta la muerte natural. 

El manifiesto concluía con un mensaje claro: “Frente al «negocio de la muerte» queremos unir fuerzas, difundir y desarrollar la «CULTURA DE LA VIDA»”.

El texto subraya que “el valor de cada vida humana es incalculable, no tiene precio”, insistiendo en que “cada persona tiene el derecho a nacer y desarrollarse sin que nadie trunque irreversiblemente su futuro”, en relación al aborto.  Destaca que “no podemos silenciar la muerte de tantos niños con Síndrome de Down” y alerta sobre el atentado que supone para la dignidad humana la manipulación de embriones. Señala, asimismo, que “ninguna vida humana puede ser objeto de comercio, ni siquiera de comercio oculto bajo la falsa etiqueta de gestación subrogada”, en relación a los vientres de alquiler.

Enfocado con esperanza, el manifiesto también hace alusión a la primera causa de muerte prematura en España, que es el suicidio. “No nos gusta ese individualismo extremo que lleva a la soledad más absoluta, queremos construir una sociedad más solidaria y justa, basada en el pilar familiar y reforzada por las asociaciones de voluntarios (…)”; recalcando que “hay muchos ejemplos admirables de superación, que constituyen la mejor «vacuna» contra la depresión y el suicidio”.

Respecto al final de la vida, el manifiesto aboga por el acompañamiento al enfermo y a la familia como la mejor terapia en esos momentos, recordando que “todas las vidas son dignas, sólo son indignas las circunstancias que rodean a algunas personas. Es ahí donde hay que poner todo el esfuerzo social, económico y, sobre todo, humano, para mitigar esas situaciones”.

Ante todo esto, en el manifiesto termina con varias propuestas, con las que se reclama a las autoridades que lleven a cabo acciones concretas.

Las “autoridades y administraciones públicas deben unir sus esfuerzos para reducir, hasta su total eliminación, esta lacra social que supone el sufrimiento de tantas mujeres y el fin de la vida de tantos niños a los que se les roba la oportunidad de nacer”, haciendo referencia al aborto. 

Respecto al suicidio, se solicita “un mayor apoyo, económico, estructural y social, a las asociaciones y voluntarios de nuestra sociedad que dedican su tiempo y sus conocimientos a promover la integración de personas que sufren todo tipo de situaciones difíciles”. Asimismo, se insiste en la importancia de “realizar una campaña informativa sobre las causas del suicidio y modos de prevención, poniendo los medios de ayuda eficaz y solidaria, con objetivos concretos de reducción”

Por último, se solicita “un esfuerzo mucho mayor de planificación y creación de unidades de dolor y cuidados paliativos”, rechazando “una ley que obligue a los profesionales sanitarios a acabar con la vida, ya que su misión es justamente la contraria: ayudar al bien vivir”.




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