Según la AEG menciona, el síndrome de intestino irritable sería un problema común en el España

El Síndrome del Intestino Irritable (SII) es un trastorno funcional digestivo, que causa hinchazón, dolor, molestia abdominal y cambios en el intestino que puede variar desde estreñimiento a diarrea. Incluso pueden manifestarse estos dos últimos en distinta etapas.

 Sin embargo, el SII no conlleva a una mayor probabilidad de padecer cáncer ni acorta la vida, pero sí tiene repercusiones significativas en la calidad de vida de quienes la padecen.

 Este trastorno se ha convertido en una de las principales causas de consulta médica por problemas digestivos, aunque las razones por las cuales se presentan no son precisas. Por lo general, se le atribuye su aparición después de una infección intestinal bacteriana o por parásitos (giardiasis).

 Este síndrome se puede presentar a cualquier edad, pero a menudo comienza en la adolescencia o a principios de la vida adulta, y es dos veces más común en las mujeres que en los hombres. Aunque es menos probable que se desarrolle en adultos mayores a los 50 años.

 De acuerdo con la Asociación Española de Gastroenterología (AEG), el 55% de los más de 500 especialistas consultados, afirmó que los pacientes con síndrome de intestino irritable abarcaban entre el 25 y 50% del total de sus consultas.

 Mejoramiento de la condición

 La reducción de los síntomas de esta enfermedad se logra a través de cambios alimenticios y nutricionales, en el cual se debe procurar consumir comidas más pequeñas durante el día y aumentar la ingesta de fibras.

 Asimismo, se recomienda reducir el consumo de alimentos fermentables y aumentar el consumo de la bacteria probiótica, esta se obtiene mediante la lactobacillus rhamnosus que trata  los desajustes del tránsito intestinal secundarios luego del uso de medicación antibiótica.

 La revista Gastroenterology publicó un estudio sobre esta enfermedad, que demuestran la eficacia de estos cambios dietéticos. A diferencia de los alimentos fermentables, tales como: las frutas, las verduras, las legumbres, y los lácteos, que son difíciles de digerir y pueden crear bacterias que produzcan gases adicionales, que conllevan a la hinchazón y calambres.

 Para el estudio clasificaron a los participantes en dos grupos: unos siguieron una dieta baja en alimentos fermentables, y los otros realizaron  dieta normal con un suplemento prebiótico. Estos cumplieron con los requerimientos durante siete semanas de prueba.

 Los resultados arrojaron que ambos grupos experimentaron una mejoría similar, pero al estudiar el metabolismo y la composición de la microbiota, se observó que las personas con dieta baja en fermentables obtuvieron un empobrecimiento de la microbiota, mientras que los participantes del segundo segundo grupo lograron una proliferación de las bacterias beneficiosas.

 Otros de los hallazgos fue que los pacientes que consumieron los fermentables sufrieron un efecto rebote, es decir, aumentaron nuevamente los síntomas. Mientras que los otros pacientes a base de prebióticos mantuvieron una mejoría en los síntomas durante dos semanas.




 

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