Radiolé premia la trayectoria de Raphael, el artista que cambió el rumbo de la música en España

El auditorio del Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla (FIBES) acogió ayer la gala estelar de Radiolé que, en su quinta edición, entregó sus premios 2019 a grandes figuras de la música española. Entre todos, Raphael fue la indiscutible estrella de la noche, recibiendo el Premio a la Trayectoria.

 La gala comenzó con un emotivo recuerdo a Camilo Sesto y fue presentada con brillantez por Joaquín Hurtado, que fue entregando a los intérpretes galardonados sus respectivos Premios Radiolé 2019: Estrella Morente, Camela, Kiko Veneno, Ketama, Diana Navarro, El Arrebato, María Toledo, Medina Azahara y Dyango, los cuales y a la recogida de sus distinciones cantaron uno de sus temas más populares.

Estrella Morente declaró que a su padre, el gran e inolvidable Enrique Morente, le hubiera gustado mucho ver este momento en Sevilla. Y Camela decía ante los medios que no puede elegir entre su amplio repertorio una canción preferente entre las demás, pues el público se las sabe todas y las corea durante sus conciertos.

Además, Manolo Escobar fue reconocido con el Premio Homenaje, que recogió su hija Vanesa. Y Enrique Morente con el Premio Temple y Pureza, momentazo de emoción en la noche, sobre todo para su hija Estrella, presente y también premiada. La genial artista ofreció ante los informadores y fotógrafos una pose de auténtica estampa flamenca sosteniendo su trofeo, agradecida por alguno con oles propios de Sevilla, sin acento en la e, oles maestrantes y taurinos.

Esta gran fiesta de la música española que abarrotó el auditorio de FIBES, contó además con las actuaciones de La Húngara, Demarco Flamenco, María Artés, Rosa López, Kiko y Shara, El tren de los sueños y Manu Tenorio.

La Húngara destacó especialmente por su arte, pero también por su manifiesta felicidad, que saltaba a la vista, por haber sido abuela, aunque confió a los medios que esa palabra no le gusta para ella, tan joven aún. “Para mí pienso que mi hija ha tenido a su hija, una niña que me trae loca y a la que estoy deseando volver a ver en cuanto acabe la gala”. La Húngara iba acompañada por su productor, el prestigioso músico sevillano José Carlos Seco y la esposa de este, la artista Lola Triana.

Pero el gran bombazo de la noche lo dio la asistencia personal de Raphael, a quien el público pudo ver desde sus butacas llegando en coche al auditorio mientras ya se celebraba la gala. Una cámara exterior lo hizo posible, tomando en directo la aparición del vehículo flamante y negro en el que el artista internacional se acercaba hasta la misma puerta del Palacio de Congresos y Exposiciones. Una gran pantalla situada en el escenario transmitía ese momento emocionante, recibido el cantante por Joaquín Hurtado, que le dio la bienvenida a los Premios Radiolé 2019 y lo entrevistó brevemente, para facilitarle cuanto antes su entrada en el rutilante edificio de cristales donde se iban entregando las distinciones. Raphael lucía un impecable traje de chaqueta oscuro con algún leve y justo brillo por los filos de la solapa, llevando un corte de cabello que recordaba a su look años 60 y 70, haciendo notar sus características patillas de aquella época de sus comienzos.

Al pisar el escenario del auditorio para recoger de Radiolé su Premio Trayectoria, miles de personas le recibieron en pie con una gran ovación, bien cerrada y en evidente señal de respeto y reconocimiento a una carrera incomparable de cerca ya de 60 años en la primera línea del éxito mundial. Y en realidad, premiando a Raphael se estaba premiando en gran medida al conjunto de la música española, la música española como la entendemos en la actualidad. ¿Qué quiere decir eso? Pues quiere decir que más de lo que las nuevas generaciones podrían imaginarse, Raphael elevó el nivel de lo que hasta su llegada había significado ser cantante. Desde su histórico recital de noviembre de 1965 en el madrileño Teatro de la Zarzuela, se le debe nada menos que sentar al público para escuchar a un intérprete, no para bailar mientras cantaba, como antes de Raphael había hecho la gente con Bonet de San Pedro, Jorge Sepúlveda, Lucho Gatica, Antonio Machín, José Guardiola o el Dúo Dinámico. A partir de Raphael nada fue ya igual. Se fue convirtiendo paulatinamente en el primero en todo: en triunfar por países vedados para los artistas españoles, en actuar en teatros inalcanzables, en lograr cifras de ventas de discos jamás imaginadas, incluida la categoría excepcional del Uranio, en marcar sobre los escenarios una resistencia física inasequible para los demás, en una entrega profesional sin parangón alguno. En fin, Raphael es un largo e interminable etcétera de conquistas nuevas, en una trayectoria ayer premiada justamente por Radiolé. Una trayectoria cuyos hitos empezaron con él y con él se extinguirán el día que Raphael se tome las advertidas “largas vacaciones” que, afortunadamente, no llegan nunca. En consonancia con el premio que sumaba a tantos premios de su dilatada carrera, aún en poderoso vigor, Raphael se despidió cantando esa especie de himno de sus conciertos: “Gracias a la vida”… que le ha dado tanto, merecidamente.

Galería gráfica de Beatriz Galiano.

 

 

Radiolé.




1 Comment

  1. Walter Meoño Segura dice:

    Ya deberían estar haciendo las estatuas en honor a este maestro incomparable de la música española. Saludos desde Costa Rica.

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