Por esta época en Sevilla se sigue celebrando el aniversario del cuarto centenario del nacimiento del pintor Barroco, Bartolomé Esteban Murillo. Un año entero lleno de eventos y exposiciones que se realizan en la ciudad con el fin de conmemorar al artista Sevillano. Con ello también se suben al carro otros personajes en las exposiciones de Murillo y se recuerdan a otros de los grandes pintores orgullo de España, dentro de los que destacan El Greco, Velázquez y Picasso. Este último, probablemente el de mayor reconocimiento mundial. Picasso nació en una familia burguesa hace 137 años en Málaga, España. Desde muy pequeño, mostró espectaculares habilidades para la pintura. Su primer cuadro, hacia los 8 años de edad, lo hizo en compañía de su padre, quien era profesor de pintura,” El picador amarillo,”, al óleo.

Picasso no solamente fue el principal representante del cubismo, sino que también destacó  en otras disciplinas como la escultura, cerámica, grabado y dibujo. Algunas de sus obras más famosas son, “Las señoritas de Aviñon” de 1907, “Guernica” de 1937 y el “Cráneo de Toro”, hecha en 1943. La primera de las tres, se cambió etapa, de la azul a la rosa y rompió el esquema de naturalismo que había manejado los primeros años. Todo esto a grandes rasgos. Y es bueno saber que existen una serie de datos interesante sobre Picasso, que en muchos casos delinean la personalidad excéntrica de uno de los más grandes artistas del mundo.


Religión y educación

El hijo primogénito de José Ruiz y Blasco y María Picasso López, fue llamado, de acuerdo al certificado de nacimiento, Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso. Sin embargo, de acuerdo a la partida de bautismo y a este artículo de La Nación, su nombre completo es Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Crispiniano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso.

Aunque Picasso fue bautizado en la religión católica, toda su vida se declaró agnóstico. Sin embargo, pinturas como la Guernica y la Crucifixión, tienen componentes tanto de la religión católica como de la cultura española tradicional. La obra de la Crucifixión, imprime elementos característicos de su obra, como el sacrificio, el dolor y la muerte. También representa la fascinación por la Pasión de Cristo. Aunque de hecho, en este cuadro el artista se auto representaba como el crucificado, siendo la herida en el estómago un símbolo de su dolor emocional.

Desde muy pequeño le gusto el dibujo inculcado por su padre quien era profesor de dibujo en la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo. De acuerdo con José María Sánchez, maestro de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, Picasso desde el inicio sabía pintar, grabar y modelar de forma académica. Veía a su padre dibujar palomas y por esta razón fue un animal que durante toda su vida siguió representando. Y aunque en clase era un estudiante rebelde también fue precoz. Se dice que su padre al reconocer el talento innato de su hijo, dejo las herramientas y prometió no volver a pintar en su vida.

Picasso, la muerte y las supersticiones

Pablo fue un hombre que tenía gran aprensión por las enfermedades y la muerte que se ve reflejado en una gran cantidad de obras. Este tipo de temores tienden a llevar a las personas a crear supersticiones, y así como se ve en la infografía de Betway, muchos ponen su fe en los números, siendo en el mundo occidental el 13 de mala suerte, mientras que en China es el 4 por su parecido con la palabra muerte, por poner algunos ejemplos. En el caso de Picasso, su número de la suerte era el 34, que se dice era la edad en la que quería mantener, él se pensaba inmortal. Pero se dice el artista tenía otras supersticiones, como que no se deshacía de su ropa vieja, que guardaba en cajas el cabello que le cortaban y las uñas, ya que pensaba que eran parte de su esencia. También coleccionaba sus propias obras, jamás se deshizo de su primer cuadro y afirmaba que terminar una obra era como matarla, por lo que en general las dejaba siempre sin el último retoque. Tampoco dejo un testamento, pues veía en ello la llamada a la muerte que tanto miedo le generaba.

El amor y la familia

El sueño es una pintura de 1932 y es la obra más cara del artista adquirida hasta el momento. Fue comprada como Steven Cohen en una venta privada por un valor de 155 millones de dólares. El cuadro con dimensiones de 130 x 97 cm, representa a la joven modelo Marie-Thérèse Walter, quien más adelante se convertiría en la madre de una de sus hijas no legítimas, Maya.

Se dice que Picasso amo a más de 100 mujeres. Probablemente 20 de ellas fueron más representativas en la vida del artista y 7 al menos a las que les arruino la vida. Con tres de ellas tuvo hijos. El primer hijo, Paulo, fruto del matrimonio con la bailarina rusa Olga Khokhlova. Maya, resultado de los amoríos del pintor a sus 45 años de edad con la joven Marie-Thérèse Walter, 28 años menor. Finalmente, Claude y Paloma, hijos de su unión con Françoise Gilot, la única mujer que dejo a Picasso. De acuerdo a los relatos de esta última, el artista solía enamorarse de sus musas y dejar todo ese amor en el lienzo de manera que con el tiempo las iba olvidando y finalmente reemplazando. Era un hombre egoísta en el amor, que hacía difícil el estar con él ese tipo de relaciones y por ende las hacia sufrir. Finalmente, sus últimos años los paso con Jaqueline Roque quien tras la muerte del pintor cayó en una gran depresión y termino por suicidarse 13 años después.

En general Picasso fue un gran artista que tenía como muchos artistas una personalidad excéntrica, sensible y muchas veces no comprendida. Una mente brillante que probablemente estaba adelantada a su época. Ticketea reúne algunas de las mejores exposiciones en Sevilla por estos días no solo en el marco del año Murillo, las cuales incluyen también material firmado por Picasso.