N’Zonzi, lástima de futbolista, vuelve a Sevilla por la Champions con el Rennes

El de N’Zonzi (Steven Nkemboanza Mike N’Zonzi, La Garenne-Colombes, Francia, 15-12-1988) tal vez sea uno de los casos más lastimosos del mundo del fútbol. No sólo en Sevilla, sino en general.

Dotado de unas cualidades extraordinarias, su carrera está ahora mismo en su cuesta abajo, militando en un equipo francés, el Rennes (Stade Rennais) que, a pesar de su indudable mérito -debuta en Champions League este año-, dista mucho de ser uno de los nobles de ese país o de Europa.

Steven N’Zonzi llegó al Sevilla FC en el verano de 2015 desde el Stoke City inglés, para cubrir el hueco dejado por M’Bia. Sus primeros partidos fueron malos y recordaba más al mediocre Moacir que a su antecesor. Emery, sin embargo, le siguió dando cancha.

Coincidiendo con el inicio de la segunda vuelta, el francés alcanzó un nivel extraordinario de juego y de implicación viéndose entonces al futbolista top mundial que trajo Monchi. Técnica, colocación, llegada, actitud defensiva… Junto a Krychowiak, con Banega por delante y Carriço por detrás, el Sevilla FC se plantó en la final de la UEFA y la ganó -al Liverpool- por tercer año consecutivo, clasificándose para la Champions League.

La temporada siguiente se fueron Emery y el centrocampista polaco, pero daba igual. N’Zonzi, a las órdenes ahora de Sampaoli, mantenía el nivel exhibido (espectacular partido, gol incluido, ante el Atlético de Madrid) y lograba una posiblemente justa pero a todas luces precipitada renovación en enero de 2017. Ése fue el final.

Desde entonces y sin explicación física o anímica alguna, el congoleño bajó su nivel de juego provocando que se difuminara el aura de pelotero de nivel mundial que se había ganado en el año natural anterior.

Sabiendo que tenía la moneda, el sevillismo confió en que volvería por sus buenos fueros con Berizzo pero las cosas no hicieron sino empeorar. N’zonzi salía al campo a pasearse ante el enfado de los aficionados que se habían dado cuenta de a qué nivel podía llegar y a qué nivel le llevaba su indolencia y su desvergüenza. Transmitía la sensación de que todo le importaba tres coj…eso.

El punto álgido de su nefasta actitud fue el partido de Champions contra el Liverpool, en el que tuvo que ser sustituido en el descanso ante su exasperante inanidad. El Sevilla FC, que le pagaba más de 5m € al año, perdía 0-3 y sus compañeros se batían el cobre para empatar mientras él se largaba del Sánchez-Pizjuán diciendo que quería que lo traspasaran.

La llegada de Montella en enero de 2018 lo devolvió a la titularidad, pero nunca volvió a dar el nivel exhibido anteriormente y sí toda la murga que pudo y más, ayudado por su padre. Superó la desvergüenza cuando tras la final de la Copa del Rey en la que el Sevilla FC fue apalizado por el Barcelona (0-5) se fue de borrachera por los garitos de moda de Madrid.

Seguramente padre y niño creían que el futbolista era una mezcla Matthäus, Pirlo y Xavi, pero el caso es que ningún equipo europeo de relumbrón se interesó por él, ni aun ganando el Mundial con Francia. El club entero suspiró aliviado cuando anunció su traspaso a la A.S. Roma de Monchi (gracias).

Su balance: diez meses demostrando ser pelotero de grandísima categoría en tres años en Sevilla.

Desde entonces, ha vuelto a protagonizar episodios de indisciplina y poca vergüenza tanto en la ciudad eterna como en el Galatasaray, hasta su llegada al Rennes en el último mercado de invierno.

N’Zonzi, uno de los mejores futbolistas y de los peores profesionales de los últimos años en el Sevilla FC, vuelve esta semana al Sánchez-Pizjuán y, afortunadamente para él, las gradas estarán vacías. Afortunadamente para el Sevilla FC, es sólo por unas horas.




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