El pasado 27 de julio, un grupo de científicos italianos del Instituto Nacional de Astrofísica anunció el que seguramente será el descubrimiento del año: la constatación de que en Marte hay agua. En concreto, por primera vez se ha podido probar la existencia de un lago subterráneo, de mínimo un metro de profundidad, de agua líquida y salada que se encuentra en el planeta rojo bajo una capa de hielo

Tal comprobación se ha realizado gracias al radar Marsis instalado en la sonda Mars Express, que forma parte de la misión de exploración del planeta de la Agencia Espacial Europea. Los investigadores consideran que dicho hallazgo aumenta las posibilidades de descubrir vida fuera de la Tierra, ya que parece más probable de encontrarla debajo del agua.

Nunca antes se había estado tan cerca de confirmar que haya vida en Marte, en concreto en la región Plamun Australe localizada en el polo sur del planeta. Las características del agua que el mencionado radar ha hallado mantienen grandes similitudes con los lagos líquidos de la Antártida y Groenlandia, donde sí que se conoce la presencia de seres vivos y microorganismos.


Ahora, la mirada está puesta en la posible existencia de más lagos subterráneos en otras zonas de Marte, preferiblemente en áreas más fáciles de acceder, donde poder hallar evidencias de vida. Es por esto que dentro de dos años está planificado enviar dos nuevos vehículos motorizados o rovers que puedan desplazarse por la superficie del planeta y dar con lo que se espera encontrar.

Al mismo tiempo, siguen las investigaciones para probar aquellas teorías que aseguran la existencia de algún tipo de forma de vida extraterrestre. No necesariamente se trataría de seres con aspecto humano o alienígeno, como se suelen representar en las películas, sino más bien organismos microscópicos que podrían habitar en otros planetas, no solo en Marte, y en sus lunas.

La sonda Mars Express lleva más de quince años explorando Marte

La sonda Mars Express lleva más de quince años explorando Marte

En el satélite Encélado, el sexto más grande de Saturno, se cree que podría existir un microbio capaz de sobrevivir con metano, un compuesto orgánico aparentemente hostil que se encuentra presente en esta luna. Hace años, se demostró que el Methanothermococcus okinawensis podía vivir a un kilómetro de profundidad en la Tierra en unas condiciones similares a las que lo haría en Encélado.

Están por venir unos años muy emocionantes para la comunidad científica. Los avances que demostrarían la existencia de vida en cualquiera de sus formas fuera del planeta Tierra son cada vez más reveladores. Por ahora son solo especulaciones, si bien muy bien fundadas, aunque quién sabe si habrá que esperar a que el viaje tripulado a Marte se efectúe finalmente para poderlas comprobar.