Manolo, el bravo sevillano. “Dame un poco de amor” en Historia de nuestro Cine

La 2 de TVE emitió, ayer viernes 14 de junio, la película de Los Bravos “Dame un poco de amor”, el segundo y último filme que rodó el internacional grupo que con “Black is black” hizo posible por primera vez el acceso de la música pop española a las listas de éxitos de Inglaterra y Estados Unidos. Pero lo que muchos desconocen es que entre los cinco componentes del mítico conjunto (como entonces se llamaba a las bandas y formaciones) había un sevillano, Manuel -Manolo- Fernández Aparicio, el organista que con su muerte por suicidio cambió el rumbo de Los Bravos hasta su extinción.

Cinematográficamente hablando, “Dame un poco de amor” es una cinta bien endeble, pero suficientemente eficaz para servir al fin que persiguió en su momento: aumentar con la gran pantalla las figuras de unos ídolos de multitudes en la España de los años 60. Los Bravos alcanzaron cotas de éxito internacional inaccesibles para el pop español hasta el boom del “Black is black”. Y, como en otros casos (Joselito, Marisol, Dúo Dinámico, Raphael), desde el éxito discográfico Los Bravos llegaron al cine. Eso es todo como actores. Y el taquillaje seguro, por supuesto. La primera de sus películas fue “Los chicos con las chicas”. Y la segunda esta que TVE ha emitido. Ahí acabó el cine de Los Bravos, porque también y en paralelo por ahí vino a terminarse la duración del grupo original, sin sustitutos, sin la separación de su solista, que se estrenaría como Mike Kennedy.

Algo inesperado precipitó la desaparición de Los Bravos en su estado puro: el suicidio en 1968 de su organista, Manuel Fernández Aparicio. Nada volvió a ser igual.

Manuel, Manolo para el gran público, era sevillano, un dato biográfico poco advertido y en notable desnivel con la marca Bravos, que absorbió la identidad particular de sus miembros, a excepción de su cantante, Mike, indiscutible líder, con una voz tan prodigiosa que fue esencialmente el sonido por excelencia de Los Bravos.

Manolo se casó en 1968 con Lot Rey. Pero al mes de su boda y estando ambos en Mallorca para asistir a la de Miguel Vicens, el bajista de Los Bravos, tuvieron un accidente de circulación. Esquivando a un camión de frente, el coche conducido por Manolo se salió de la carretera. A Lot le costó la vida y Manolo, que salvó la suya, no pudo superar la muerte de su esposa. Poco después, al cabo de unas semanas del fallecimiento de Lot, decidió suicidarse disparando con una escopeta a su propio corazón.

La trágica noticia tuvo una enorme repercusión en los medios de la época, ocupando las portadas de las revistas de entonces. Algún titular comparó la dramática historia del enamorado Manolo con la de Romeo y julieta. Y para Los Bravos empezaron a sucederse los tramos difíciles de una trayectoria plagada de éxitos, pero que empezaron a torcerse desde la desaparición de Manolo. En síntesis, siendo imposible ya la imagen de Los Bravos originales, no encontrando canciones de la talla del “Black is black” o “La moto”, y resultando insostenible para el grupo el protagonismo y carisma de su cantante, la separación de Mike llegó como una fatalidad y el alemán emprendería su carrera en solitario adoptando artísticamente el apellido Kennedy, como una baza y garantía de facilidad para que el público lo encontrara enormemente familiar.

“Dame un poco de amor” estuvo dirigida por el gran José María Forqué. Una prueba más de que se puso lo mejor al servicio del máximo relieve de Los Bravos, incluido un reparto bastante significativo en algunos de sus intérpretes, como Luis Sánchez Polack Tip, Rafaela Aparicio, Venancio Muro, Álvaro de Luna, Laly Soldevilla… y disponer para el rodaje de los legendarios Estudios Roma.




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