Luca Materazzo, el psicópata asesino que servía café en Sevilla con una sonrisa

Luca Materazzo era un tipo aparentemente educado y servicial, amable con los clientes a los que servía diariamente en el bar La Terraza de la Avenida Ramón y Cajal, donde primero fue cliente habitual y al poco terminó trabajando, tras preguntar al encargado dónde podría encontrar un empleo, incluso sin cobrar. Sus buenos modales animó al propietario del establecimiento a contratarlo. Todo fue bien hasta que el pasado miércoles, tres inspectores del Cuerpo Nacional de Policía lo detuvieron detrás de la barra. La Interpol le seguía la pista como presunto asesino de su hermano Vittorio, ocurrido en Nápoles el 28 de noviembre de 2016.

Tras el asesinato de su hermano, Luca, de 37 años, segundo por la izquierda en la fotografía que ilustra esta información, consiguió escapar de los policías italianos que le seguían la pista tras la orden de detención emitida por un juez de la Corte de Nápoles. La última vez que se detectó su presencia fue a bordo de un autobús, un mes después del asesinato de Vittorio, con destino a Génova. En aquella ciudad se le perdió el rastro.  La orden de detención se extendió inmediatamente a nivel internacional, en los circuitos de Interpol y Shenghen; específicamente, se solicitaron búsquedas específicas en España, Francia e Inglaterra.
El presunto asesino, que cosió literalmente a puñaladas a su propio hermano, está considerado por las autoridades italianas como un psicópata. Rompió todo tipo de relación con familiares y amigos para evitar ser detectado por la Policía. En Sevilla, consiguió integrarse entre sus compañeros del bar La Terraza con los que cosechó una cierta amistad al punto de celebrar juntos las fiestas navideñas. Tras su detención, recogida por la prensa italiana que incluso ha enviado a Sevilla a periodistas especializados, las autoridades españolas han iniciado las gestiones para entregar el fugitivo a las autoridades italianas.
El presunto asesino, segundo por la izquierda, junto a sus compañeros del Bar La Terraza

El presunto asesino, segundo por la izquierda, junto a sus compañeros del Bar La Terraza




 Manuel Daza, gerente del bar la Terraza, explicaba al diario Il Mattino que el presunto asesino “era un tipo raro, extraño, meticuloso y taciturno, iba a su bola, siempre solo. Pero muy educado, servicial y amable con los clientes”.  Daza recuerda que hace aproximadamente un año, Luca Materazzo comenzó a acudir al local donde se limitaba a tomar un cafe siempre con su ordenador encendido. “Entonces, un día, me preguntó si conocía un lugar para trabajar, incluso gratis al servir en las mesas, para aprender español. Obviamente le ofrecimos que se quedara aquí y, después de unas semanas, el dueño comenzó a pagarle como barman ocasional”. La foto que ilustra esta información, publicada en Facebook y recogida por el digital italiano, pudo ser el desencadenante de la detención pues hasta entonces, el fugitivo habia evitado fotografiarse y exponerse en redes sociales. Ese momento de relajación pudo ser la pista definitiva para que los agentes de la policía española procedieran a su detención.

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