Las Zonas de Bajas Emisiones se generalizan en 2023

Desde que el pasado 27 de diciembre se aprobara el Real Decreto 1052/2022 que regula las zonas de bajas emisiones (ZBEs), de acuerdo a la Ley de Cambio Climático y Transición Energética promovida por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (y aprobada en 2021), numerosos municipios españoles cuentan con ZBEs que restringen la circulación a determinados vehículos en el núcleo urbano.

Las zonas de bajas emisiones afectan directamente a los municipios de más de 50.000 habitantes y excepcionalmente a aquellos de más de 20.000. Estos se encuentran afectados en distinta medida por las restricciones definidas en cada normativa local, de acuerdo a un “índice de contaminación” sustentado en las etiquetas de la DGT.

 Las etiquetas de la DGT, piedra angular en la aplicación de la norma

Estas etiquetas (realmente denominadas distintivos ambientales), de acuerdo a la información proporcionada por la propia DGT, son “una manera de clasificar los vehículos en función de su eficiencia energética, teniendo en cuenta el impacto medioambiental de los mismos […] con el objetivo de discriminar positivamente a los vehículos más respetuosos con el medio ambiente”.

Actualmente existen 4 distintivos o etiquetas, que consiguen categorizar a los vehículos en cinco grupos:

  • Vehículos con etiqueta Cero emisiones, azul, destinada a los más eficientes: vehículos electrificados (de batería, de autonomía extendida, híbridos enchufables) con autonomía superior a 40 km o de pila de combustible.
  • Vehículos con etiqueta ECO: vehículos electrificados de batería con autonomía inferior a 40 km, híbridos no enchufables o los propulsados por distintos gases (GNC, GNL y GLP).
  • Vehículos con etiqueta C, verde: vehículos de combustión interna que cumplen con las últimas emisiones EURO. Turismos y furgonetas ligeras gasolina matriculados desde enero 2006 y diésel desde septiembre 2015. Vehículos pesados o de más de 8 plazas, matriculados desde 2014.
  • Vehículos con etiqueta B, amarilla: vehículos de combustión interna que cumplen con las anteriores emisiones EURO. Turismos y furgonetas ligeras gasolina matriculados desde enero del 2001 y diésel desde 2006. Vehículos pesados o de más de 8 plazas, matriculados desde 2006 igualmente.
  • Vehículos sin etiqueta (o etiqueta A): el resto de vehículos (más contaminantes) que no tiene derecho a distintivo al no cumplir los requisitos anteriores.

 Aunque son casi 150 las ciudades afectadas, actualmente alrededor de 20 tienen en marcha una ZBE con algunas restricciones. Generalmente estas impiden la circulación a vehículos sin etiqueta medioambiental y pueden imponer determinadas limitaciones a aquellos con etiquetas B o C, aunque cada municipio debe definir concretamente de qué forma se transpone esta normativa.

Es de esperar que durante este 2023 acaben implementándose las actuaciones necesarias para extender su aplicación al total de municipios en el ámbito de la norma. No obstante, teniendo en cuenta que este año es año de elecciones, tanto autonómicas y municipales (el 28 de Mayo) como generales, es probable que en un primer paso se implanten determinadas medidas que justifiquen la puesta en marcha de las ZBEs y por lo tanto el cumplimiento de la Ley, y posteriormente se impongan otras medidas más restrictivas, posiblemente durante la segunda mitad del año.

Impacto claro en los conductores

 Con la entrada en vigor de estas normas, algunos conductores tendrán que plantearse bien cambiar sus costumbres de movilidad, bien cambiar su medio de transporte.

Estas son algunas de las consecuencias buscadas por el Ministerio: tanto reducir las emisiones contaminantes y convertir los centros de las ciudades en un entorno más amigable para peatones, transporte público y otras formas de movilidad, como rejuvenecer el parque automovilístico español (el sexto en tamaño de Europa y el décimo en “juventud”).

Muchas personas se plantearán la necesidad de cambio a vehículos eléctricos o híbridos, tanto por evitar las restricciones, como por “huir” de una posible escalada de los precios de los carburantes durante los próximos años (la cotización del petróleo brent entre el 2020 y mediados del 2022 se triplicó), además de que nuevas medidas impositivas a los combustibles son esperables.

En caso de plantearse ese cambio, cada persona deberá tener en cuenta factores como la economía personal, posibles ayudas o subvenciones, el vehículo del que dispone, la necesidad real que va a tener de uso en esas zonas o la logística necesaria en caso de cambiar de tecnología. Adicionalmente, el entorno geopolítico actual invita más a la prudencia que a los dispendios alegres o caprichosos, con lo que cada persona deberá realizar un buen ejercicio de análisis para valorar cuál es la mejor opción en sus circunstancias personales.




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