La ansiedad, una creciente ola en la sociedad actual

Las sociedades modernas han avanzado a raudales en innumerables campos. La tecnología, la calidad de vida, la democratización de oportunidades en ciertos ramos, la productividad, la eficiencia, la educación, etcétera. Pero la salud mental pareciera ser uno de los focos a los que hay que prestar atención, con la ansiedad y la depresión como trastornos más comunes.

La ansiedad, un fenómeno global

La ansiedad se ha convertido en una sombra omnipresente en la sociedad actual. Sus tentáculos se extienden por todos los rincones, atrapando a un número cada vez mayor de personas en sus garras. Y no solo hace falta conocer sus efectos o minimizar los riesgos normalizando ciertas cuestiones dentro de un entorno donde detenerse no es una opción, sino que más bien se deben plantear estrategias repletas de información de calidad, de evidencia científica y afrontar con seriedad a las personas que requieren ayuda de especialistas.

Es un fenómeno global. Se estima que casi 300 millones de personas a nivel global sufren de trastornos de ansiedad, sin siquiera entrar en profundidad a juzgar el tema de la depresión. Eso, según la OMS, ya que en España se estima que casi un 8% de la población padece de problemas relacionados con la ansiedad.

¿Por qué la ansiedad se ha convertido en un gran problema?

La ansiedad no es un síntoma aislado que aparece de vez en cuando y que se va cuando menos lo espera la persona. Literalmente, hay personas que viven con ansiedad todos los días de la semana, del mes, del año, haciendo que su calidad de vida descienda a niveles muy bajos e impidiéndo desarrollar su máximo potencial en los campos en los que se quieran dedicar.

Por eso siempre puede venir bien acudir a psicólogos en Sevilla expertos en ansiedad y en trastornos de depresión, porque si bien muchos factores son reconocibles a simple vista y las soluciones parecieran ser obvias, salir de problemas de ansiedad y depresión es prácticamente imposible si no se tienen las herramientas y una buena estrategia. Todo será infructuoso y contar con profesionales va a hacer que los resultados lleguen y se mantengan durante el tiempo.

Ahora bien, ¿por qué la ansiedad es un problema? ¿Qué factores alimentan la aparición de la ansiedad en las sociedades modernas? Hay algunos que merecen ser mencionados:

  • Ritmo de vida acelerado: la presión laboral, las exigencias sociales, la falta de tiempo para hacer las cosas y hasta para tomarse las cosas con más calma, influyen negativamente en la paz mental, que vendría a ser lo contrario de la ansiedad.
  • Inestabilidad económica: tener incertidumbre laboral, miedo al futuro, crisis financiera, es algo habitual, pero no todas las personas lo afrontan de la misma manera o tienen los mismos riesgos asociados a dicha inestabilidad.
  • Exposición a las redes sociales: no se puede negar que la comparación social, el ciberbullying e incluso el denominado FOMO o miedo a perderse algo son garantía de sufrir ansiedad. Cuando se extiende en el tiempo, esto puede incidir negativamente en la salud.
  • Falta de contacto social: ha habido años muy duros en el pasado reciente. Eso ha disminuido los hábitos sociales de mucha gente. E influye, claro, puesto que el aislamiento, la soledad, el sentimiento de desconexión, todo se convierte tarde o temprano en síntomas de ansiedad.
  • Exceso de información: estar expuestos día sí y día también a noticias negativas, sobrecarga informativa, desinformación, crea ansiedad. La infoxicación, como se le suele decir, es un hábito negativo muy normalizado y que afecta la salud enormemente.

¿Se puede hacer algo para combatir la ansiedad?

Claro está que muchas personas tienen en la palma de la mano la mejor manera de afrontar los cambios que su vida necesita para combatir la ansiedad. Como se ha podido ver en párrafos anteriores, muchas de las causas comunes de los trastornos mentales modernos tienen relación con la forma de vivir, de socializar y de consumir contenidos. Algunos cambios en esos terrenos pueden contribuir al desarrollo de hábitos más saludables.

Pero no es tan fácil, aunque sí se puede hacer algo:

  • Reconocer los síntomas: aprender a identificar las señales de la ansiedad dará mejores herramientas para combatirla.
  • Buscar ayuda profesional: la psicoterapia, la terapia cognitivo-conductual, la meditación guiada por profesionales e incluso la medicación en casos muy graves puede ser una solución tajante al problema de la ansiedad.
  • Cultivar hábitos saludables: hábitos tan fáciles de implementar como dormir bien, comer sano, hacer ejercicio, practicar técnicas de relajación, influyen en la tranquilidad mental.
  • Establecer límites: aprender a decir “no”, priorizar el descanso y el tiempo libre, practicar un hobby por el simple hecho de hacerlo, permitan combatir la ansiedad. En el mundo actual, donde las personas priorizan únicamente las actividades que le generarán un rédito, desconectarse puede funcionar.
  • Desconectarse de las redes sociales: limitar el tiempo de uso, enfocarse en las relaciones reales o silenciar aquellos contenidos que se sabe tienen un efecto negativo, puede ayudar también.
  • Fomentar la conexión social: interactuar con amigos y familiares, buscar apoyo en grupos de ayuda, tener vínculos y temas de interés fuertes, ayuda porque la ansiedad se manifiesta mucho en las personas que pasan mucho tiempo en soledad.

Reconocer la ansiedad es una prioridad

Reconocer los efectos y los riesgos a nivel macro, pero también reconocer las consecuencias o los síntomas en la familia, en la pareja, en las personas como individuos que afrontan cada día problemas, con preocupaciones y sin percatarse, con muchos síntomas claros de ansiedad.

La ansiedad se manifiesta mucho en el deterioro del bienestar mental, con pensamientos negativos, baja autoestima o mucha inestabilidad emocional. También, con fatiga, insomnio o dolores de cabeza, teniendo un impacto negativo en la salud física y en la productividad en todas las áreas. Y claro está, se manifiesta mucho en la dificultad para concentrarse, para tomar decisiones y realizar tareas, o bien en la irritabilidad y el aislamiento.

Siempre es posible hacer algo, pero hace falta incentivar la voluntad para lograr los resultados. Muchas veces, identificar hábitos negativos y corregirlos a tiempo será suficiente. En otras, la mayoría, acudir a un especialista acortará el camino hacia soluciones definitivas.




 

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