Ha muerto Camilo Sesto

Durante la madrugada de este domingo 8 de septiembre de 2019 ha fallecido el cantante Camilo Sesto. Una dolencia renal, que ya había tenido otros episodios anteriores a este, como en el verano de 2018, ha acabado con su vida. Camilo Sesto deja atrás unos últimos años difíciles, bien distanciados de sus tiempos de grandes éxitos; abandona la existencia entre imágenes y fotografías de un ser humano reticente a asumir que envejecemos y que, en su caso, ya no cantaba como prodigiosamente llegó a hacerlo. Pero, ¿qué más da? Todo eso es pura anécdota sin relevancia en un día triste para la música española, en cuya mejor historia hoy ha entrado para siempre Camilo Sesto.

Tuvo una de las voces más grandes que haya tenido España en la música pop, una voz masculina equiparable a la categoría de amplias tesituras y registros como los de Raphael y Nino Bravo, aunque en su estilo propio, en su timbre inconfundible, como los otros dos. Vocalmente dominó el inmenso campo de los sentimientos, tuvo gran poderío para los matices, estaba facultado sobradamente para el difícil juego de suavidades y energía que exigían sus partituras y sus textos. La expresividad de Camilo Sesto fue completa, riquísima, desbordante. Y eso es lo que quedará de él unido a sus famosas y arriesgadas canciones. Es lo que fundamentalmente quedará de Camilo Blanes, el que empezó a ganarse la vida pintando, vendiendo sus obras por mercadillos callejeros como El Rastro madrileño; el que perteneció a los grupos Los Dayson y Los Botines; el que se convirtió primero en Sexto y después en Sesto; el que se reveló a la popularidad con “Algo de mí”; el que nos representó en el festival de la OTI con “Algo más”; el gran amigo de Lucía Bosé, a la que musicó en el poema inédito de “Amor, amar”. Camilo Sesto, en fin, el que pudo atreverse con la versión española del gigantesco musical “Jesucristo Superstar”, estrenado en 1976 en el Teatro Alcalá, de Madrid. Y el que cantó miles de veces por todo el mundo latino aquello de que “siempre se repite la misma historia”, aunque la suya  -es indiscutible-  fue única y excepcional para la música española.




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