El Foro de Profesores denuncia la financiación pública en Francia y la participación de ex altos cargos y profesores en el documental de propaganda a favor de ETA “Pays basque et liberté. Un long chemin vers la paix”

Foro de Profesores es un grupo nace de la necesidad de crear una plataforma de discusión, apoyo mutuo y difusión de ideas de todos aquellos que tienen en común un compromiso con la unidad de España (entendida como garante de los derechos de los españoles) y respeto al Estado de Derecho. Dicha plataforma no sólo está formada por profesores, también incluye a otros profesionales de diversos ámbitos que, desde una mirada intelectual, quieren contribuir a enriquecer el debate e intercambio de ideas. El Foro de Profesores no tiene adscripción partidista de ningún tipo y sus miembros tienen absoluta transversalidad ideológica.

Ayer denunciaban el documental Pays Basque et Liberté, un long chemin vers la paix por considerarlo una propaganda pura y dura de ETA, en el que defienden la tesis de que la banda terrorista merece reconocimiento por sus denodados esfuerzos hacia la paz.

Transcribimos aquí la denuncia del Foro por la emisión del film, dirigido por Thomas Lacoste, en la cadena pública francesa FR 3.

Foro de Profesores:

“El 27 de abril fue emitido por la cadena pública FR 3 un documental titulado Pays Basque et Liberté, un long chemin vers la paix (50 minutos), financiado por France Télévisions con la participación de Public Sénat, el apoyo del Centre National du Cinéma et de l’Image Animée y de la región NouvelleAquitaine.

En él se expresan dos ex ministros (Pierre Joxe y Christiane Taubira), un ex presidente de tribunal (Serge Portelli), un senador por el País Vasco francés del partido Les Républicains (Max Brisson), el alcalde centrista de Bayona (Jean René Etchegaray), dos profesores de universidad (Xavier Crettiez y Jean Pierre Massias), Gabriel Mouesca (Miembro histórico de Iparretarrak) y los etarras Eugenio Extebeste (Antxón) y Josu Urrutikoetxea (Josu Ternera), entre otros.

Este documental es propaganda pura y dura. Defiende la tesis de que ETA merece reconocimiento por sus denodados esfuerzos hacia la paz. Interpreta el franquismo y la Guerra Civil española como estrategias contra los vascos y se desliza por la pendiente de los estereotipos para atribuir una antipatía visceral contra los vascos a los españoles. Roza el racismo para cimentar la descalificación de la democracia española. Según varios de los participantes, España no habría roto amarras con el franquismo.

En un film que quiere reconstruir la historia del largo camino no aparecen historiadores entre los intervinientes: su insolvencia histórica es patente. Entre las fuentes no figura el Instituto de Historia Social Valentín de Foronda de la Universidad del País Vasco, una institución con el balance más serio y nutrido de publicaciones sobre la historia vasca reciente. No hay aval académico para una narrativa que, multiplicada por las voces indistinguibles de los protagonistas, replica la vulgata abertzale.

Las cifras son fantasiosas. En los créditos no figuran las fuentes más solventes para la cuantificación. Thomas Lacoste escoge datos que son muy próximos a los que da Euskal Memoria Fundazioa, una institución creada desde el nacionalismo vasco radical dos años antes de que ETA anunciara el fin de su actividad y financiada con dinero público. Thomas Lacoste ignora las más de 800 víctimas de ETA, y no dice que el 95 % de los asesinatos de ETA tuvieron lugar después del franquismo.

Tiene razón al poner de manifiesto la incalificable acción de los GAL (ninguna democracia debe permitir esas prácticas) pero no apunta las diferencias: no ha habido una comunidad de apoyo, un credo ideológico de legitimación ni ceremonias de bienvenida a los miembros de los GAL (pero sí centenares de homenajes para los etarras no arrepentidos), ni habrá ningún documental comparable al de Thomas Lacoste que los celebre, como él lo hace con ETA desde el título mismo que replica su acrónimo.

Las víctimas de ETA son invisibles, como si fuesen el precio necesario, el sacrificio propiciatorio que requiere el “largo camino hacia la paz”. No aparecen datos sobre los heridos, los secuestros (cuatro con el franquismo, 76 después de la muerte de Franco), la extorsión, la violencia de persecución, la kale borroka; ni la decisión en los años 90 de matar a políticos, profesores y periodistas, amparada en la “socialización del sufrimiento”.

No hay mención a los escoltas, ni de ese gesto totalitario de impedir las concentraciones de Gesto por la Paz. No están los asaltos a la librería Lagun de San Sebastián: la quema de libros es un indicador inequívoco. No está, desde luego, la muerte de Miguel Ángel Blanco, que suscitó enormes manifestaciones en toda España y en el País Vasco. En su “largo camino hacia la paz” no figuran ninguno de los 31 políticos asesinados por ETA: el 44 % de los asesinados por ETA en el año 2000 fueron políticos, el 26% en 2001. Ni rastro tampoco de los miles de personas que tuvieron que dejar el País Vasco por las amenazas de estos “peregrinos de la paz”.

Este documental tiene como objetivo central blanquear la trayectoria de los terroristas y de su comunidad de apoyo. Una de las pocas ocasiones en que aparece la palabra terrorismo es para negar la conveniencia de usarla (Jonathan Powell: “Solo sirve para insultar al otro campo”).

Según Thomas Lacoste, Josu Urrutikoetxea, alias Josu Ternera, habría sido condenado únicamente por querer negociar. La realidad es que tenía una responsabilidad principal al frente de ETA cuando se produjeron los atentados más sangrientos: el de la plaza de la República Dominicana en Madrid (julio de 1986, citado en el documental, que dice que murieron 8 guardias civiles, cuando fueron 12 los muertos y 45 los heridos, varios civiles; pero no se menciona a Urrutikoetxea); Hipercor (julio de 1987: 21 muertos, 45 heridos); Casa Cuartel de Zaragoza (diciembre de 1987: 11 muertos, cinco de ellos niños). 44 muertos.

Pero, lo que sin duda es un elemento más para descalificar el autoritarismo de la democracia española, Josu Urritikoetxea fue elegido en las listas de Euskal Herritarrok como parlamentario autonómico con los votos nacionalistas, y formó parte de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco desde 1999. Pasó a la clandestinidad en 2002 cuando debía declarar por el atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza; Interpol le incluyó en la lista de los doscientos fugitivos más buscados en su lista de 2003.

Este documental es un trabajo de revisión total de la historia mediante una inversión axiológica: otorga un desproporcionado protagonismo al franquismo, tergiversa las cifras y acomete une apología de los victimarios de ETA. Como observó Adorno: “Las tentativas de esclarecimiento de lo pasado deben enfrentarse con un olvido que muy fácilmente se confunde con la justificación de lo olvidado” (Intervenciones, 1969). La larga odisea de estos “pacificadores” parece inspirada por los frutos del loto. En nombre de la memoria.

La religión política del nacionalismo vasco radical recibe así un espaldarazo propagandístico de políticos, profesores y otras figuras públicas. En el festival del documental de Biarritz del 2020 el autor del documental anunció una próxima versión de esta impostura, para “la juventud”.

El Foro de Profesores pide que ninguna otra película de propaganda apologética de los antiguos terroristas de ETA, plagada de mentiras empeñadas en constituirse, con dinero público, en verdades oficiales del nacionalismo vasco, reciba en Francia apoyo institucional y académico”.




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