El cierre de Duralex convertirá sus productos en objetos de coleccionismo y pueden enviar sus fotos

Duralex, la empresa francesa de cristalería y vajillas que durante casi 75 años ha fabricado el menaje más común en todos los hogares de España, ha entrado en concurso de acreedores y ha anunciado la quiebra.

Convencidos de que casi todos los hogares españoles han tenido en sus estantes de cocina algunos de los productos de dicha marca y que pronto se convertirán en piezas buscadas de coleccionismo retro, invitamos a los lectores de SevillaInfo a que nos envíen foto de vasos y vajillas de dicha marca que tal vez aún conservan en sus casas o fotos antiguas de alguna comida familiar en la que se vean estos utensilios de menage doméstico que están en la memoria sentimental o memorabilia de casi todos las familias de España. Pueden enviarlas a: redaccion@sevillainfo.es

El cristal irrompible no ha podido aguantar la crisis tras la pandemia de coronavirus y ha saltado hecho pedazos por la inviabilidad de la empresa. Ese fue su origen, la fabricación de lunas de cristal templado para coches mediante un sistema de calor a más de 700 grados y un rápido enfriamiento, lo que permitía que al romperse estallase hecho añicos, pero no hiciese astillas.

Casi no hay hogar en España donde no haya habido estos platos, vasos y bandejas de la marca Duralex (su nombre proviene del adagio latino “Dura lex, sed lex”, que significa “Una ley dura, pero es una ley”) y a buen seguro, desde niños, casi todos guardamos en nuestra memoria sentimental la característica figura de esos platos y vasos que ahora podrían empezar a convertirse en objetos retro de coleccionistas.

La empresa con sede en La Chapelle-Saint-Mesmin (Loiret, Francia), que tiene ahora 248 empleados, llegó a contar con 1.500 trabajadores en la década de los 70 y 80 tras alcanzar la fama mundial con sus platos irrompibles transparentes con bordes de estilo margarita y con los legendarios platos que llegaron luego de color ámbar y verde botella.

Tras alcanzar un gran éxito de ventas en medio mundo y una alta rentabilidad, su fundador, Saint-Gobain, decidió vender la empresa en 1997 a la firma italiana Bormioli Rocco & Figlio, pero la falta de una decidida apuesta trajo los primeros números rojos y en 2005 volvió a cambiar de manos, esta vez al mayorista turco Sinan, hasta 2007, que entró en fase de liquidación judicial.

No obstante, a mediados de 2008, una empresa turca, los hermanos Ioannidès, decidieron comprar la marca con la intención de reflotarla y lograron, en plena crisis económica, relanzarla gracias a la vuelta de la moda retro. Pero el éxito duró poco y ahora se rinden ante la catastrófica situación económica agravada por la pandemia.

Al parecer, la situación se había agravado después de que en 2017 uno de sus hornos quedase dañado tras una reparación, lo que provocó que la producción decayera hasta las 20 toneladas de vidrio por día, en lugar de las 160 toneladas por jornada.

Según han declarado los hermanos Ioannidès al Diario Le Monde, la empresa ha perdido cerca del 60% de la facturación por el cese de las exportaciones, que representan el 80% del negocio. Sin embargo, han asegurado que ya tienen varios compradores y que estudiarán todas las ofertas con detenimiento con el fin de encontrar la mejor solución.

Nos encantaría recibir sus fotografías en los comentarios de nuestras redes sociales o a través del email redaccion@sevillainfo.es como testigos de aquellas casas donde Duralex fue parte de nuestras familias. Gracias.




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