Bodega Doña Felisa, una empresa familiar con 25 años de historia

En La Templanza, novela de la escritora manchega María Dueñas, queda patente la producción vinícola española que, ya en la segunda mitad del siglo XIX, se desarrollaba en Andalucía. En un primer momento, como también se refleja en el libro de esta autora española, las familias andaluzas dedicadas al cultivo de la vid se centraban únicamente en exportar mosto español a Inglaterra, donde se completaba el resto del proceso que quedaba por hacer para conseguir transformar ese mosto en vino.

Actualmente, las bodegas españolas no se limitan sólo a conseguir extraer el zumo de la uva, sino que también lo fermentan para conseguir así la bebida alcohólica, el vino. Este es el caso de la Bodega Doña Felisa en Ronda, una empresa familiar que lleva desde 1999 cultivando la vid para obtener vinos propios, y de producción nacional, que ofrecer a sus clientes.

Con una ubicación a 900 metros por encima del nivel del mar, y rodeada por tres parques naturales, esta bodega situada en el municipio malagueño de Ronda, organiza visitas a las instalaciones físicas, así como degustaciones de vino. También gestiona estancias turísticas para quienes prefieren ver los viñedos desde las habitaciones, que pueden alquilarse en este entorno natural, rodeado por los parques naturales de la Sierra de las Nieves, Sierra de Grazalema y Alameda del Tajo.

Además, cerca se encuentran las ruinas romanas de Acinipo, donde se hallaron unas monedas acuñadas con un racimo de uva; prueba irrefutable del cultivo tradicional de la vid en la región, cuyo clima mediterráneo proporciona vinos cálidos y salinos (que no salados).

Los viñedos de la Bodega Doña Felisa

Viñedos, viñas, parrales, majuelos… son todos sinónimos, palabras equivalentes que aluden a los terrenos plantados con vides, de donde se obtiene el fruto de la uva. La Bodega Doña Felisa cuenta con un total de seis terrenos cultivados; seis viñedos plantados con distintas variedades de vid: Chardonnay, Syrah, Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Malvec, Petit Verdot, Cabernet Franc, Sauvignon Blanc, Graciano, Garnacha, Tintilla de Rota…

Cada uno de los viñedos tiene su nombre propio. Así pues, podemos hablar de: Viña Alí, Panta, Amaya, Cortijo de San Juan, Molino del Arco y Chinchilla. Las variedades que se cultivan cambian de un viñedo a otro. Hay algunos que tienen más tipos de vid que otros, en función también de la extensión del terreno.

Ahora bien, todos comparten (independientemente de la vid plantada en cada caso) una cuadrilla de trabajadores que desarrollan sus labores de campo manualmente, sin herbicidas y vendimiando de noche.

¿Por qué esta bodega hace la vendimia nocturna?

La vendimia nocturna se hace por la noche. La Bodega Doña Felisa decide realizarla en este momento final del día para aprovechar las temperaturas nocturnas, que son más suaves que las que hace durante el resto del día. Andalucía es una comunidad autónoma que se caracteriza por el calor, por lo que conviene recoger la uva en un momento en que las altas temperaturas decrecen, lo que favorece la conservación de los aromas naturales del propio fruto.

El enoturismo en la Bodega Doña Felisa

Hay muchos tipos de viajeros, y los hay también gastronómicos, de quienes gustan visitar lugares para probar sus platos típicos. Así pues, no sólo hay un patrimonio cultural relacionado con los museos y los monumentos, sino que también hay catas de vino, que forman parte de lo que llamamos enoturismo. La oferta enoturística que ofrece la Bodega Doña Felisa consiste en cuatro posibles planes que se desarrollan en sus terrenos.

Degustación

En esta primera propuesta, la bodega ofrece una degustación de vinos. Esta opción se recomienda a quien ya conoce las instalaciones de la Bodega Doña Felisa, o a quien únicamente está interesado en catar la calidad de sus productos. La degustación incluye tres vinos de producción propia que se sirven con unas cuantas tapas como acompañamiento. Se trata de una actividad breve, pero bastante completa, que se ofrece de lunes a domingo, igual que el resto de los planes.

Visita guiada y degustación

En este otro caso, el visitante hace un recorrido guiado por las instalaciones físicas de la bodega: accede a los viñedos y a las salas de elaboración. La degustación, en esta ocasión, incluye cuatro vinos (acompañados también por tapas variadas). La duración se alarga a una hora y media. 

Visita guiada con maridaje

De las tres opciones descritas hasta el momento, esta es la más completa. En un recorrido de 150 minutos, el visitante degusta cinco vinos con comida preparada con productos locales, después de haber recorrido el viñedo y las salas de elaboración, embotellado y crianza. Se observa así, un proceso íntegro de elaboración del vino en la Bodega Doña Felisa, desde la cepa hasta que se sirve en la copa.

Pernoctar en la bodega

El colofón final es pasar una temporada en la bodega, que cuenta con habitaciones con vistas a los viñedos y cuatro suites donde descansar por la noche, después de todo un día en un entorno natural y vinícola. Las habitaciones están completamente equipadas para un máximo de cuatro noches. La propia dueña de la bodega, Gema Alonso, atiende a los turistas. La decoración es refinada, acogedora, elegante y al estilo de una casa de campo con gusto.




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