“Actualmente hay edificios cuya ventilación y niveles de filtración puede que no sean suficientes para detener al virus” 
David Marín, docente e investigador de la Universidad de Sevilla, indica en un estudio la importancia de equipos apropiados y bien mantenidos

David Marín, docente e investigador de la Universidad de Sevilla, adscrito actualmente a la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Edificación y expresidente del Colegio Oficial de Aparejadores de Sevilla, indica en un estudio la importancia de equipos apropiados y bien mantenidos para frenar los contagios en espacios cerrados. 

Actualmente se reconoce que una de las posibles vías de transmisión del COVID es a través de aerosoles (pequeñas gotitas que quedan en suspensión en el aire, que no vemos y que emitimos cuando, por ejemplo, respiramos, hablamos, tosemos o estornudamos). La permanente ventilación de un espacio cerrado, tras haber realizado simulaciones y ensayos experimentales, indica que la cantidad de partículas con potencial de transportar el virus, el tiempo en que se encuentran en suspensión en el aire, así como el número de individuos y tiempo de permanencia de los mismos en el interior de los espacios cerrados, son algunos de los factores más importantes a tener en cuenta. En este sentido, una renovación frecuente del aire mediante una ventilación adecuada de los espacios cerrados, reduce el tiempo en que las partículas potencialmente peligrosas se encuentran en suspensión, minorando con ello el riesgo de contagio. 

En España, la regulación de la ventilación mínima de edificios de uso no residencial está recogida principalmente en el Reglamento de Instalaciones Térmicas de los Edificios (RITE). Es de aplicación en los edificios de nueva construcción y a los edificios construidos, en este último caso cuando se realizan ciertas intervenciones como determinadas reformas, ampliaciones, etc., con las limitaciones que en dicha norma se indican. Marín señala que “del análisis de la evolución de la regulación en cuanto a ventilación, la obligatoriedad de cumplimiento de las exigencias en este sentido ha ido aumentando con las diferentes reglamentaciones”. Así, cabe señalar que con respecto a la evolución del RITE, de forma muy resumida se podría decir que habría que remontarse al RICCACS (Reglamento de Instalaciones de Calefacción, Climatización y Agua Caliente Sanitaria) de 1981 (poco limitativo), al RITE 1998 (en diversos aspectos de carácter recomendable y basado en muchos aspectos en la Norma UNE) y el RITE 2007 y sus diversas actualizaciones y modificaciones hasta la actualidad (Obligatoria). El RITE 2007 (RD 1.027/2007) al entrar en vigor el 29 de febrero de 2008, se entiende no era de aplicación a los edificios que se encontraban en construcción o con solicitud de licencia antes de dicha fecha. “Por tanto ‐concluye Marín‐  es de destacar que debido las menores limitaciones y prescripciones hasta 2007, posiblemente en la actualidad hay edificios cuya ventilación puede que no sea la más adecuada: por ejemplo, aunque las exigencias de filtración han ido aumentando desde los inicios del RITE, los niveles en cuanto dicha filtración en principio no estaban pensados para detener virus, y posiblemente se requieran mayores exigencias para ello en determinados casos”. Esta podría ser la primera y más importante conclusión del estudio realizado por David Marín, expresidente del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Sevilla y que próximamente verá la luz en la revista APAREJADORES, órgano oficial del colectivo.

Pero no sólo es importante airear o ventilar los espacios, ya que hay que tener en cuenta “las características de los recintos, sus dimensiones y la frecuencia, permanencia y número de personas que los utilizan, las actuaciones que se llevan a cabo respeto a la apertura y cierre de huecos, etc. Actualmente se está extendiendo el uso de detectores de CO2 que, si bien nos dan una idea de cómo se encuentra la ventilación del ambiente interior, no son siempre infalibles, puesto que el equipo debe ser el adecuado, debe estar calibrado y verificado, y debe ser manejado por una persona con conocimiento en la materia que despliegue una metodología apropiada en cada momento y caso, para que los resultados sean fiables”.   

Para que un espacio cuente con una adecuada ventilación, las recomendaciones del Gobierno de España sobre el uso y mantenimiento de los sistemas de climatización y ventilación de edificios y locales comerciales señalan que, si es posible, se mantenga un mínimo de 12,5 litros por segundo (l/s) y ocupante, que es precisamente uno de los valores que el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE) considera que garantiza un aire de buena calidad para determinado tipo de locales y uso. “No obstante ‐señala Marín‐ hay aspectos que deberían tenerse en cuenta, como la necesidad de verificar los equipos, detectando, por ejemplo, si son los adecuados, si existen fugas, perdidas de carga o de rendimiento, etc.  Otro aspecto de interés es el de dar prioridad al control del caudal del sistema por horarios según el aforo, como es el caso de los horarios laborales en los que debería estar activado el máximo caudal desde dos horas antes, durante toda la actividad y hasta dos horas después del cierre. También se recomienda eliminar o reducir la recirculación del aire, que puede ser un factor negativo si no se utilizan filtros o sistemas de tratamiento adecuados”.   

David Marín entiende que es importante “tener equipos apropiados y bien mantenidos, sin perjuicio de ventilar permanentemente, en especial aquellos espacios más reducidos y de uso más frecuente en cuanto a tiempo, cantidad y variedad de individuos que los utilizan, como es el caso, por ejemplo, de lugares para reuniones, aseos o vestuarios. etc.; recomendando en estos últimos la extracción continua”. En este punto, la participación de los técnicos es fundamental: “la actuación de los mismos debe estar sujeta en todo caso no solo a la normativa y su conocimiento profesional,sino también en lasindicaciones de las autoridades gubernamentales y científicas, de tal manera que se cumpla no solo la norma, sino también se asegure el cumplimiento de la prestación exigible, que no es otra que disponer de sistemas de ventilación mecánica, hibrida o natural, si es posible cruzada en este último caso, que minimicen riesgos de contagio. Por tanto, resultan de gran importancia las actividades de inspección, verificación, auditoría, evaluación, certificación, control de ejecución, cálculos, mediciones, presupuestos, etc., de estos espacios o instalaciones, pudiendo ser llevados a cabo por técnicos relacionados con la edificación con cierta formación, como es el caso de los aparejadores o arquitectos técnicos, especialmente si se han especializado en esta materia”

Por último, respecto al informe encargado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y firmado por investigadores españoles de reconocido prestigio, en el que se comenta la posibilidad de, en espacios donde ventilación y filtrado no son posibles o suficientes, como, por ejemplo, ciertas salas de espera de urgencias en hospitales, utilizar sistemas de desinfección por rayos ultravioleta; David Marín indica que, si bien esta tecnología es efectiva contra los microorganismos patógenos, también puede ser nociva para el ser humano que quede expuesto a ella en determinadas condiciones, por lo que se “debe tener precaución a la hora de utilizarlos sin control. En cuento a su aplicación para combatir el COVID19, estos sistemas se encuentran en muchos casos en experimentación y un uso inadecuado de estos equipos podría provocar daños para la salud humana e incluso a veces una falsa sensación de seguridad”.




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *