José Lopez Méndez: “Si volvemos a la normalidad Cataluña se recuperará porque su fortaleza industrial es indiscutible”

Emprendedor a edad temprana, este leonés de nacimiento es fundador del grupo DTI, conglomerado compuesto por varias sociedades mercantiles dedicadas entre otras cosas a la distribución e instalación de productos relacionados con el ahorro energético y la protección solar, para edificios y automóviles, siendo representante exclusivo en España de la multinacional Saint- Gobain, cuyos productos comercializa bajo la marca registrada Solarcheck.

A través de la presente entrevista, López Méndez analiza la situación política en Cataluña y el efecto que ésta tiene sobre la pequeña y mediana empresa local.

P.- Buenas tardes José. En primer lugar y dada la subsistencia de la intentona independentista. ¿Cuál es el clima que se respira entre el empresariado catalán?

R. En Cataluña los empresarios estamos muy preocupados con la deriva independentista que perjudica la inversión. La inseguridad jurídica es un mal negocio para las empresas, los inversionistas cambian el destino de sus inversiones.

R.- Desde que el pasado mes de octubre se materializase el problema, ¿Cuáles dirías que han sido las principales consecuencias?

R. Freno en las inversiones y falta de grandes proyectos en Cataluña que ralentizan la recuperación que se estaba produciendo en la construcción. También se ha visto muy perjudicado el sector turístico con el importante descenso de visitantes a Cataluña.

P.- ¿Son muchos los empresarios que se plantean un cambio permanente de domicilio social?

R. Pues sí, lo han hecho muchos y continua el goteo. Como decía, la inseguridad jurídica y la economía no se llevan nada bien.

P.- ¿Crees que a medio plazo se abre un periodo de incertidumbre para la economía regional?

R. A medio plazo hay un daño que será difícil de reparar que es el de la fractura con el resto de España, que perjudicará sin duda las ventas de las empresas catalanas, y la falta de inversión ralentizará el crecimiento de la economía de esta comunidad autónoma.

P.- ¿Cómo ha sido la reacción de los clientes y proveedores del resto de España con la que habitualmente mantienes relaciones de negocios?

R. En nuestro caso los clientes que han estado trabajando con nosotros durante años piden explicaciones pero continúan con nosotros, aunque te avisan, si hay independencia me buscaré otro proveedor, pero también es verdad que me han comentado algunas empresas que estaban teniendo que hacer verdaderos esfuerzos para no perder clientes en el resto de España y que muy a menudo se oye esto de que “yo no le compro a una empresa catalana”.

P.En calidad de representante exclusivo de una reputada multinacional (Sant-Gobain) ¿Con qué postura se observa el problema desde el extranjero?

R. Si tenemos en cuenta que ya hemos tenido graves problemas por esta larguísima crisis, añadir a esto la deriva independentista de Cataluña no ha hecho más que aumentar la preocupación y la incomprensión desde el exterior.

P.- ¿Qué opinión te merece la denuncia generalizada de muchos medios de comunicación españoles, que afirman que muchos empresarios reciben presiones y amenazas para abanderar el independentismo?

R. No es mi caso ni conozco a nadie que haya recibido este tipo de presiones, pero en todo caso si esto fuera así lo desaprobaría con todas mis fuerzas. Tengo dudas de que haya muchos empresarios que estén interesados en abanderar el independentismo, aparte de aquellos autónomos, pequeña tiendas que solo dependen de los clientes de su barrio o pueblo.

P.- ¿Cómo son las relaciones entre aquellos comerciantes alineados con el nacionalismo y los que no lo están?

R. Son un reflejo de la sociedad, la sociedad está dividida y si un comercio se decanta por un lado, los del otro le boicotean y al contrario. Por lo que en el comercio no nos posicionamos e intentamos no hablar de política.

P.- ¿Cómo crees que las cámaras de comercio, confederaciones empresariales y demás colectivos están capeando el temporal?

R. Creo que lo que están haciendo es intentando trasmitir tranquilidad para frenar la marcha de empresas y no asustar a los inversionistas con un éxito moderado.

P.- Por último, ¿Qué soluciones propondrías al problema?

R. La solución es volver a la normalidad institucional, que cada uno defienda sus ideales dentro de la ley y es vital que se sepa en el mundo que España y Cataluña se respetan las normas. Se ha hecho ya mucho daño, pero si volvemos a la normalidad Cataluña se recuperará porque su fortaleza industrial es indiscutible.




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