Género “Indeterminado” o estado civil “Poligamia” antes de vacunarse en España

Imposible averiguar a qué se refieren las webs oficiales y aplicaciones digitales del Gobierno de España con la expresión “género indeterminado” (tal vez pudieron haberlo sustituido por “Ambiguo”), como tampoco queda clara cuál es la intención de que se registre en el estado civil de cada caso si el sujeto está en situación de “polígamo” (no figura la opción “Poliándrica”, lo que discrimina a las mujeres de determinadas tribus sudanesas y del Pacífico Sur), la de “Interlocutorio” (?) o la de “Anulado”.

Llevando al paroxismo lo identitario y sobre todo lo autoidentitario, la normativa española, pero sobre todo la práctica administrativa, están convirtiendo en los últimos tiempos rellenar cualquier formulario en una pesadilla y han enrevesado de tal modo la gestión de datos que ya parece una taxonomía diseñada por un loco.

 

 

Sometidos todos, además, a una Ley de Protección de Datos igual de compleja y que convierte en delito hasta dar las buenas tardes, pero empleada sólo con quienes los grupúsculos de poder establecen, según el caso, la mera inscripción ordinal puede a veces suponer un delirio.

Estos pantallazos, obtenidos de un sistema interno de un Ministerio, son sólo un ejemplo que permite hacerse a la idea de hasta dónde se han introducido en nuestras vidas la hiper corrección política y las desparramadas teorías de género, que aún no alcanzan a precisar si el sujeto es lesbiana no binaria trans o heteronormativo fluido por las mañanas y homolésbico multiforme poliamoroso por las tardes, y así hasta los más de 40 ‘géneros’ que algunos se atreven a identificar.

Sorprende, por ejemplo, que no figure tampoco el género “Inaudito”, pero sí el de “Indeterminado”.

Así por ejemplo, el pasado verano entró en funcionamiento en el Ministerio de Defensa que dirige Margarita Robles el llamado Sistema Cendala, concebido para registrar las vacunaciones del personal militar tanto del territorio español como desplazados en misiones por el mundo.

Con este sistema, la vieja cartilla militar de vacunaciones empezó a compatibilizarse, en principio de manera duplicada, con la idea de su sustitución definitiva por este nuevo modelo informático, que curiosamente comenzó a implementarse mucho antes de que se conociese la obtención de una vacuna contra el coronavirus.

La creación del sistema Cendala (o Sisandef-Cendala) fue impulsado por el Estado Mayor de la Defensa y desarrollado íntegramente por diversos departamentos militares con la colaboración inestimable del Centro de Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CESTIC).

Con la idea básica de tener disponible para las Fuerzas Armadas en una sola base de datos todos los registros sanitarios del personal militar y en especial los registros de vacunaciones, el Cendala está ahora en pleno funcionamiento y antes de proceder a vacunar a un miembro de cualquier ejército han de rellenarse esos casilleros que aparecen en las fotos… sin que nadie pueda entender con qué motivo figuran consignaciones tan absurdas a efectos sanitarios como las referidas al género “Indeterminado” de nadie o si es practicante de la poligamia.




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