Entre naranjas y bulos, aquella semana aciaga del general Santiago (VIDEO)

Se cumple un año de la semana aciaga que protagonizó el todavía jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, el general más joven de España, José Manuel Santiago Marín, quien el día 14 de abril, durante las comparecencias a las que el gobierno sometía a los ciudadanos diariamente durante el primer confinamiento de tres meses de duración, con la presencia de una ristra de altos cargos de la Administración, entre ellos representantes de la Policía y de la Guardia Civil, anunció aquel día con una solemnidad que hoy resulta sumamente ridícula, la hazaña de que el Cuerpo Armado había logrado requisar 30 kilos de naranjas y limones “que fueron devueltos, gracias a Dios, a sus dueños”, según dijo.

 

 

No pasaron ni seis días de tan desproporcionado anuncio cuando el mismo general, ascendido en enero, en una nueva comparecencia ante las cámaras de TV, esta vez el domingo 19 de abril, informó sobre las actuaciones de las fuerzas de seguridad contra las campañas de desinformación y los bulos que inundan las redes, afirmando que en esa lucha contra los bulos se trabajaba en dos direcciones: “Por un lado, evitar el estrés social que producen estos bulos, y por otro, minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno”.

La declaración generó una tormenta política y se convirtió en un asunto de discusión que empezó en las redes sociales y terminó en el Parlamento, obligando al ministro Marlaska a ofrecer explicaciones contradictorias sobre las órdenes que se habían encomendado al Instituto Armado y demás cuerpos de seguridad del Estado.

Aquel mismo día, la Guardia Civil emitió un comunicado en el que señalaba: “En relación con las declaraciones realizadas por el general Santiago en la mañana de este domingo la Guardia Civil aclara: La labor de monitorización que realizan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y en las que participa la Guardia Civil, está destinada exclusivamente a detectar aquellos bulos y desinformaciones que generan un gran nivel de estrés y alarma social, especialmente en temas de salud. Se hace siempre con escrupuloso respeto al derecho a la libertad de expresión y a la crítica. Se monitorizan los bulos que pretenden generar alarma social, nunca la libertad de expresión. La Guardia Civil es uno de los principales garantes de la libertad de expresión”.

El ministro Marlaska en una rueda de prensa aquella misma tarde quiso explicar que el general había sufrido un lapsus. “Si es así como se ha dicho, se trata de un lapsus del general al contestar”, precisó.

El líder del PP, Pablo Casado, publicó en su cuenta de Twitter: “La Guardia Civil no está para “minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno. Sánchez debe explicar si ha ordenado a los Cuerpos de Seguridad coartar la libertad de expresión de los ciudadanos en redes sociales para tapar sus errores. Sería gravísimo”.

Ciudadanos también se sumó a exigir la comparecencia del ministro del Interior, así como del Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil. “Es una declaración gravísima y muy preocupante”, afirmó entonces el diputado Edmundo Bal.

Vox, por su parte, anunció que estudiaría interponer “acciones judiciales urgentes” contra el ministro y contra el general que ha realizado estas declaraciones, pues en su opinión “ha reconocido públicamente un delito gravísimo contra la libertad de expresión que es un derecho fundamental”. “Esto es, de hecho, el inicio de un golpe de Estado del propio Gobierno, que ordena al Instituto Armado que vulnere la Constitución”, señaló el líder del partido, Santiago Abascal.

Al día siguiente, el propio general, que había sustituido unas semanas antes al director adjunto operativo de la Guardia Civil, Laurentino Ceña, que se contagió del coronavirus, compareció ante los medios para indicar: “En mis 40 años de profesión, en la lucha contra ETA, en la academia, en las misiones en el extranjero, y en la lucha contra esta pandemia, si algo he aprendido es que lo primero son las personas, no hay ideologías”, negando haber querido decir lo que dijo.

No obstante aquellos memorables patulajes del general Santiago, el 26 de junio del año pasado, fue ascendido de segundo jefe a jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil en mitad de otra tormenta, la que causó el propio ministro Marlaska cuando ordenó a finales de mayo la destitución del coronel Pérez de los Cobos por negarse a cumplir órdenes que hubiesen supuesto la comisión de un delito al exigirle que informara de un asunto que estaba en manos de la Guardia Civil pero en sus funciones de policía judicial, a las órdenes directas de un juzgado.

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