Virginia Pérez gana con holgura el primer asalto en el PP de Sevilla frente al “candidato a palos”

La mala noticia es que, tras la revisión llevada a cabo por la Comisión de Garantías, casi el 60% de los 3.000 avales presentados por la actual presidenta del PP de Sevilla, Virginia Pérez, candidata a la reelección, fueron desestimados, de forma que su candidatura se confirma con “sólo” 1.248 firmas que la avalan.

Ocurre, sin embargo, que el candidato alternativo, el alcalde de Carmona Juan Ávila, presentó 1.462 firmas, de las cuales, tras la revisión de dicha Comisión, quedaron reducidas a… 271 firmas válidas (bastaba con presentar 90), lo que supone que el 85% de los avales recogidos por el candidato al que apoya la dirección regional frente a la de Virginia Pérez fueron declarados inválidos.

Redondeando, pues, lo que queda es que el 82% de los avales obtenidos son los de la actual presidenta, Virginia Pérez, y si la noticia de la anulación de muchas firmas no parecía buena, la de Juan Ávila es para hacérselo mirar en el ambulatorio más cercano. Mucho le queda por delante a los alternativos del alcalde de Carmona, al que se han sacado de la manga en un operación típica de urgencia, si desean auparlo y ganar el congreso provincial del próximo 27 de marzo en sustitución de la combativa Virginia Pérez.

En los resúmenes más simples, la “batalla” congresual en Sevilla se plantea como un torneo entre los “casadistas” de Virginia Pérez, con el respaldo de tres ex presidentes provinciales (Ricardo Tarno, ex alcalde de Mairena del Aljarafe; José Luis Sanz, actual alcalde de Tomares; y Juan Bueno, diputado en el Parlamento andaluz), además del ex alcalde de Sevilla José Ignacio Zoido, frente al candidato Juan Ávila, que cuenta con el apoyo explícito de la dirección regional, como así lo avalan las fotos publicadas en redes en los últimos días por, entre otros, el propio presidente regional del PP, Juanma Moreno Bonilla, el vicesecretario regional del PP, Toni Martín, la diputada en el Congreso por Sevilla, Sol Cruz-Guzmán, y personas tan cercanas al ex “casi todo” dentro del partido Javier Arenas, como Amalia Gómez.

Todas las partes se declaran a favor de la unidad para relanzar el proyecto de los populares, pero es obvio que no sin antes someterse a este proceso donde habrá “puñaladas” más visibles que otras y de momento las más altisonantes son las críticas del candidato alternativo hacia la actual presidenta, de quien no cabe dudar que jugará sus bazas hasta el final.

La cantidad de avales recibidos para presentar sus respectivas candidaturas tal vez no sea el mejor indicativo para augurar la victoria a nadie, puesto que, de hecho, Virginia Pérez en su día no fue la candidata que reunió más firmas en el congreso en el que resultó luego la más votada por estrecho margen para presidir el PP provincial, pero no es desdeñable que tiene la experiencia de estos años y conoce mejor el aparato del partido, a lo que se suma su reconocida capacidad para no arredrarse fácilmente ante ningún reto y, sobre todo, que Juan Ávila no ha logrado sacudirse hasta la fecha cierto aire de lo que se conoce como “un candidato a palos”, impulsado desde atrás para plantarle cara a la actual presidenta provincial, que en su día, narran las crónicas, recibió el impulso del propio Javier Arenas, hoy en las filas de la candidatura contraria, según dicen.

No resulta fácil deslindar cuáles son las sutiles diferencias y matices que separan en una discusión interna de partido a unos de otros, pero no cabe duda de que en el fondo lo que está en juego es una lucha nominal y de lealtades personales en torno a uno u otro grupo, que a corto, medio y largo plazo buscan ser recompensadas con el reparto de influencia y poder.

Asistimos, por tanto, a la construcción o deconstrucción de un esquema que al final decidirá quién confecciona las listas de las distintas convocatorias electorales con sus más afines y, en este sentido, se trata de una competición por saber si la mayor influencia en el PP de Sevilla la ejercerá el líder nacional Pablo Casado o el líder regional y actual presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla. O dicho en un meta lenguaje más confuso, si Zoido y Arenas, que tantas cosas compartieron mucho tiempo, serán capaces algún día de cerrar su confrontación alguna vez.




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