Vergonzoso silencio de las hermandades y cofradías reales de Sevilla ante los ataques a Felipe VI 

Primero fue defendido por el Real Círculo de Labradores y Propietarios, también por el Real Club de Andalucía (Aero), y ahora es la Real Maestranza de Caballería de Sevilla la que en el balcón de la Puerta del Príncipe de la plaza de toros ha colocado un cartel bien visible en el que proclama con un VIVA EL REY su apoyo a Felipe VI. Mientras, las hermandades y cofradías de Sevilla que ostentan entre sus títulos el de Real, callan ante los ataques al Rey de España. Ninguna ha salido a dar la cara en apoyo de la Monarquía. Gran parte de la opinión pública, manifestada de boca en boca o en redes sociales, empieza a preguntarse hasta cuándo este vergonzoso, cobarde y  -quizás-  hasta interesado silencio de unas corporaciones vinculadas históricamente a la Casa Real. 

A miles de sevillanos les parece ya que las cofradías “están nadando y guardando la ropa”. Parece que se están haciendo las sordas con los ataques al Rey Felipe VINi siquiera el Consejo, en calidad de órgano representativo de las hermandades, ha tenido el valor de emitir un comunicado  -por escueto que hubiera sido y lejos de exigírsele un largo manifiesto de adhesión al Rey-  a través del que en estos momentos de continuos ataques a Felipe VI, le hubiera mostrado su apoyo en nombre de las cofradías de Sevilla.

La opinión de muchos, ya vertida sin disimulo en redes, es que las cofradías sevillanas parecen mirar a otra parte, como si no fuera con ellas, “aunque después, eso sí, son las primeras a la hora de hacerse fotos junto al Rey y presumir de su visita a los templos donde residen o presenciar sus pasos en la calle”, como cuando hace sólo cinco años, en 2015, Felipe VI estuvo en la Semana de Sevilla durante la jornada del Lunes Santo, siendo recibido como Hermano Mayor Honorario por la Hermandad del Museo. 

La actitud de las cofradías sevillanas beneficiarias del título de Real, está siendo criticada como una auténtica omisión injusta con Felipe VI, nada en consonancia con la preocupación que en cambio sí mostró el monarca por ellas en la última Semana Santa, cuando debido al confinamiento decretado por el estado de alarma ninguna pudo hacer estación de penitencia a la Catedral, asumiendo unas circunstancias muy difíciles, en todos los sentidos: devocional, emocional, religioso, económico, etc.

Sin embargo, mientras se vivían los duros días de una Semana Santa sin pasos en las calles,  Su Majestad el Rey Felipe VI hizo una llamada telefónica al presidente del Consejo de Cofradías, Francisco Vélez, para interesarse por las hermandades de Sevilla y su estado de ánimo mientras la crisis sanitaria y sus medidas urgentes impedían las procesiones. El presidente del Consejo informó de todo y con detalle al Rey, además de poner en su conocimiento la amplia respuesta de las hermandades sevillanas en su vertiente más social, pormenorizando los logros de dicha naturaleza, como el “Proyecto Fraternitas”, que consiste en atender a las familias más vulnerables de determinados barrios sevillanos, como son el Polígono Sur o las Tres Mil Viviendas, que se encuentran entre los más pobres de España. También puso al Rey al corriente de los esfuerzos que las hermandades estaban llevando a cabo en aquellos momentos de la pasada Semana Santa: donaciones de hermandades, empresas, entidades y particulares para abastecer con carros de comida a las familias más necesitadas, así como para atender comedores sociales y parroquias a través de Cáritas, reuniéndose un total de 30 carros por semana durante el pasado mes de abril.

Después de que el presidente diera cuenta al Rey de otros temas, como explicarle las funciones propias del Consejo, Felipe VI aprovechó su conversación telefónica para hacer llegar su afecto y apoyo incondicional a todas las hermandades de Sevilla, esas que ahora y lamentablemente no han salido a dar la cara para mostrar valientemente su apoyo al monarca atacado y confinado por el Gobierno socialcomunista respecto de sus funciones públicas, como la de presidir en Barcelona la entrega de los despachos a los nuevos jueces, lo cual ha venido haciendo de forma tradicional.

Resulta muy significativo recordar ahora, desde este delicado trance para Felipe VI,  que el presidente del Consejo, Francisco Vélez, le reiterase al monarca en su conversación telefónica los vínculos seculares entre la Casa Real española y las cofradías hispalenses. 

Y es que, ciertamente, a lo largo de su dilatada historia las hermandades sevillanas han estrechado lazos con la realeza española. Decenas de documentos, entre ellos muchas fotografías tomadas ya como hitos, fueron dejando constancia de la gran relación entre la Corona y las cofradías de Sevilla. Pero todas dan la impresión, sin manifestarse en absoluto públicamente, de estar guardando un “silencio sepulcral”, que algunos citan así, irónicamente, recordando a la hermandad en la que por excelencia el Rey ocupa el cargo de Hermano Mayor Honorario y a la que envía cada Semana Santa a su representante.

Entre las de Penitencia, la mayoría de las hermandades sevillanas tienen concedido el título de Real, que son por orden de salida en la Semana Santa, de Domingo de Ramos a Sábado Santo las siguientes: El Amor, La Paz, La Cena, La Hiniesta, San Roque, La Estrella, La Amargura, Santa Marta, San Gonzalo, Vera Cruz, Las Aguas del Dos de Mayo, El Museo, San Benito, San Bernardo, Buen Fin, Cristo de Burgos, Siete Palabras, Los Panaderos, La Exaltación, Las Cigarreras, Montesión, Quinta Angustia, El Valle, Pasión, El Silencio, Gran Poder, Macarena, Calvario, Esperanza de Triana, Los Gitanos, La Carretería, San Buenaventura, El Cachorro, La O, San Isidoro, Montserrat, Sagrada Mortaja, Los Servitas, Trinidad, Santo Entierro y Soledad de San Lorenzo. A todas hay que añadir la solicitud hecha por El Baratillo, pendiente de concesión. 




 

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