Una familia de Burguillos denuncia una cadena de fallos que provocaron la muerte de su hijo

La familia se ha personado en las diligencias judiciales incoadas por la muerte de su hijo tras un accidente deportivo, como consecuencia de la “cadena de fallos” municipales y sanitarios que a juicio de estas personas ha marcado tanto el accidente en cuestión, como la asistencia recibida por el joven antes de fallecer.

Los hechos se remontan a los primeros días del pasado mes de diciembre, cuando este joven de 27 años jugaba al baloncesto en el pabellón deportivo de Burguillos, donde tras saltar habría caído hacia atrás, sufriendo un fuerte impacto de su cabeza contra el suelo. A partir de ahí, y según figura en el acta de comparecencia del padrastro del joven ante la Guardia Civil, esta persona fue trasladada al centro de salud del municipio, al que acudieron sus padres al ser alertados de lo sucedido.

El informe médico redactado en el centro de salud atribuía al joven un “trauma occipital” e indicaba su “traslado” a un centro hospitalario de Sevilla, si bien los padres del muchacho exponen en su comparecencia ante la Guardia Civil que el médico que había atendido el caso habría propuesto que le llevasen ellos mismos “por sus propios medios“, a los que los padres se negaron reclamando su traslado en una ambulancia “dado el estado de salud” del muchacho. Aunque el herido fue finalmente trasladado al hospital Virgen Macarena en una ambulancia, los padres del mismo exponen en el citado documento que por indicaciones del médico del centro de salud, el joven iba “sentado en un asiento” del vehículo y no tumbado en una camilla. “Debido a que iba sentado, se daba golpes con el vehículo”, figura en el acta de declaración policial, en la que los padres del muchacho manifiestan que ningún facultativo médico acompañó al joven en su traslado a Sevilla, pues la ambulancia habría estado asistida exclusivamente por su conductor.

El informe elaborado en el hospital Virgen Macarena refleja que el joven se quejaba de “cefaleas intensas y progresivas”, vomitando “en dos ocasiones” durante una entrevista con el médico, quien tras una exploración y un “TAC de cráneo urgente” que se practicó “tras dos horas de espera”, se le diagnosticó una “fractura occipital” con “hemorragia subaracnoidea”. Dado el caso, el joven fue derivado al hospital Virgen del Rocío con “pronóstico muy grave”, como queda plasmado en el correspondiente informe médico del citado centro, en el que se refiere un “traumatismo craneoencefálico grave y una situación crítica de enclavamiento uncal”. Tal extremo, así como la posterior “evolución desfavorable” del joven “dada la gravedad de las lesiones y la aparición de nuevas lesiones hemorrágicas a nivel cerebral”, ocasionaron que el herido falleciese tres días después de haber ingresado en el hospital Virgen del Rocío.

Frente a tales hechos, los padres del joven encuadran su muerte en una “cadena de fallos” que comenzaría por el Ayuntamiento de Burguillos, pues según estas personas, el pavimento del pabellón deportivo donde cayó el muchacho no se atendría a las normativas estipuladas por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, según las cuales estas instalaciones deportivas deben contar con firmes “sintéticos o de madera, no siendo admisibles los pavimentos rígidos”.

 

En cuanto a la asistencia sanitaria, el padrastro del joven expone que la atención prestada en el centro de salud de Burguillos “fue un desastre”, criticando especialmente que el joven fuese trasladado en una ambulancia sin ser inmovilizado en el vehículo y por ende “dándose golpes” contra el mismo. “En el hospital Macarena la atención fue también un desastre y el TAC no fue nada rápido, mientras en el hospital Virgen del Rocío no le dieron la importancia que tendrían que haber concedido al caso”, se queja el padrastro del joven fallecido.




 

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