Tras Madrid, el mundo sigue por Berlín rebelándose contra los políticos 

Por si la irrupción del Covid-19 no fuera bastante para sumir en una lamentable y gravísima depresión sanitaria y económica al mundo, sus consecuencias peligrosas están yendo más allá desde que una corriente cada vez más numerosa de miles de personas en el mundo empiezan a desconfiar de la gestión de los políticos para combatir la pandemia. Ahora ha sido Berlín la capital que ha contemplado por las calles del centro la manifestación popular de más de 30.000 personas incrédulas con lo que los gobernantes cuentan que está pasando. Porque es precisamente eso lo que demandan a la clase política: “¿Qué está pasando?”. 

Más de 30.000 personas se han manifestado en el centro histórico de Berlín, atravesando la emblemática Puerta de Brandenburgo, encabezadas por el lema “Festival de la libertad y la paz”, protestando contra las restricciones obligatorias que soportan de las autoridades federales y regionales, como en el caso del uso de las mascarillas en locales cerrados y en el transporte público.  

La manifestación estaba autorizada, pero fue disuelta poco después de su inicio tan pronto como la policía comprobó que los más de 30.000 participantes ni llevaban las mascarillas ni guardaban entre sí la distancia de seguridad. 

Sin embargo, para ciertos observadores políticos no deja de ser una nueva señal de un mundo que poco a poco, y harto de las veleidades de los políticos en sus criterios para establecer las normas tendentes a combatir la pandemia, va extendiendo sus protestas y rebeldías por sentir que no se está facilitando toda la información y verdad de lo que ocurre. Para miles de personas en el planeta no hay satisfacción respecto de lo que escuchan a los políticos, que les hacen presentir que la información más veraz se está ocultando. 

La multitudinaria manifestación de Berlín  -otra muestra de la que tuvo lugar en Madrid por antimascarillas- , ya ha sido calificada de ultraderecha por los medios pesebristas españoles, los serviles agradecidos a las subvenciones gubernamentales. Es la excusa siempre perfecta cuando la democracia aflora donde sea con todo vigor en las masas populares descontentas con el poder establecido. Hay no obstante un piloto rojo encendido para los políticos de todo el mundo que, según expertos de la política internacional, no deberían desdeñar y considerar.

El responsable de Interior del gobierno regional, Andreas Geisel, ha declarado que durante la manifestación fueron detenidas más de 200 personas.  

A pesar de las detenciones, en Berlín ayer o en Madrid hace unos días, se va expandiendo por el mundo una actitud antivacunas ( inspirada en el caso de España por el cantante Miguel Bosé, que llena de advertencias terroríficas las redes sociales, poniendo en guardia contra las intenciones maléficas y de control de Gates), y también la teoría de la conspiración, despertada en España cuando se conoció que para la aplicación de la desescalada no existió realmente un comité de expertos que fuera escalonando los pasos a dar, como aseguró el Gobierno de Pedro Sánchez.

Berlín ha sido está vez la sede internacional de un clamor mundial, una auténtica sublevación popular que ha gritado desde sus pancartas a los gobiernos: “Detengan la locura del corona, terminen con su dictadura”, mientras se coreaba la palabra “Resistencia” y la consigna “Somos el pueblo”.




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