Tampoco habrá Feria del Belén en Sevilla

Se cae de las expectativas de que algo se salvara también la Feria del Belén. La mejor convocatoria de toda España, la de Sevilla, no va a celebrarse este año. La Asociación de Comerciantes del Belén y el Ayuntamiento de Sevilla han tomado la decisión de suspenderla. El argumento es que provoca concentraciones no recomendables en estos momentos. 

Se han guiado no por la estrella, sino por la idea de que “la seguridad y bienestar común es primordial y más necesario”.  

De modo que por este año la Feria del Belén no ofrecerá a cientos de transeúntes una de las estampas más típicas de la vísperas navideñas en Sevilla. 

Con esa decisión entre la Asociación y el Ayuntamiento, no sólo se cae del cartel de las grandes convocatorias del año una Feria de gran importancia en Sevilla, sino la mejor Feria belenista de España, que ha superado incluso a la más veterana de Madrid en la Plaza Mayor. 

La Feria del Belén en Sevilla ha ido trasladándose en ubicaciones a lo largo de su aún joven historia, que hubiera cumplido ahora su XXVII edición. Empezó situándose en la Plaza de San Francisco, para pasar desde allí a la Plaza de la Virgen de los Reyes, ante la Giralda. Y su último emplazamiento parece ser el definitivo, donde seguramente ha dado lugar a su mejor y más abierta imagen, absolutamente atractiva asomada a la Avenida de la Constitución desde la acera del Archivo de Indias y junto a la Catedral, surcando incluso una alegre lonja de luces hasta la Plaza del Triunfo.

Los belenistas se quedan con el consuelo de que al menos podrán recibir a sus clientes en sus respectivos locales comerciales, pero esa es una resignada manera de ver las cosas que en nada podrá compararse en ventas con la apertura de sus puestos en la Feria. Desgraciadamente, cifras cantarán cuando llegue la Nochebuena. 

La opinión pública, al conocer esta nueva suspensión, persiste en la idea de que tenemos los peores políticos para las peores circunstancias. Y en el caso de Juan Espadas, alcalde de Sevilla, ya es sobradamente conocida su diminuta y mediocre altura para tomar decisiones sobre la ciudad que mal gobierna y le queda bien grande. 

La suspensión de la Feria del Belén ya ha provocado la contrariedad de muchos, que no entienden ahora esta nueva incongruencia por la que se puedan contemplar las calles, comercios y bares pletóricos de gente y, sin embargo, ahora resulta que la Feria, como tiendas más que abiertas al aire libre, no se pueda celebrar. De hecho, y en confidencia y encomendándonos el anonimato, algunos de esos relevantes comerciantes del Belén están muy enojados con su propia Asociación por haber llegado a un acuerdo que les parece intolerable e innecesario. 




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