Sevilla vuelve a escuchar los Toques de las Lágrimas de San Pedro

Son ya treinta y tres los años que ininterrumpidamente Sevilla ha podido volver a escuchar los Toques de las Lágrimas de San Pedro, una tradición secular que se perdió en el tiempo y pudo recuperarse en 1986 gracias al empeño del empresario Rogelio Gómez Trifón, el escritor Antonio Burgos y el canónigo Federico María Pérez Estudillo. Anoche y esta mañana, tras los repiques gloriosos de la Giralda, los clarineros de la Banda del Sol interpretaron los característicos toques desde el cuerpo de campanas de la famosa torre.

A las diez y media en punto de la noche del 28, Rogelio Gómez Trifón, mecenas y alma de los Toques de las Lágrimas de San Pedro, partía junto al Arco del Postigo con los lanceros y clarineros de la Banda del Sol, para llegar desde allí hasta la puerta de San Miguel, en la Catedral, por donde accedían al templo metropolitano para iniciar, cruzando sus naves, todo un ritual íntimo y sevillanísimo, que los conduciría con paso solemne hasta detenerse ante la Capilla Real. Girándose primero y después postrados en genuflexión, los miembros de la Banda del Sol, al más puro estilo militar y luciendo su uniforme de gala, rendían pleitesía a la Virgen de los Reyes.

Poco después, ya situados en el cuerpo de campanas de la Giralda, la torre símbolo universal de Sevilla empezó a repicar en cuanto dieron las doce en punto. Después se hizo el silencio y en el silencio los agudos clarines evocaron las Lágrimas de San Pedro, inaugurando la ciudad los primeros minutos de otro 29 de junio, festividad católica de San Pedro y San Pablo.

En la mañana de este día la Banda del Sol ha repetido los toques a las nueve y media y a las doce, incorporando a su ceremonia el desfile de una vuelta completa a la Catedral, saliendo por la puerta de las Campanillas y volviendo a la misma.

Cientos de personas, muchas de ellas turistas gratamente sorprendidos, divisaban desde las calles y azoteas próximas a la Giralda a los músicos de la Banda del Sol ejecutando la clásica pieza de los toques, de una naturaleza que bien puede recordar  -como se percató el escritor Antonio Burgos-  a los singulares e incomparables clarines de la Plaza de Toros de Sevilla. El público miraba y escuchaba atento por la Plaza del Triunfo, las calles Placentines y Alemanes, o el Patio de los Naranjos.

Esta ha sido, junto al toque de los Laudes a la Pura y Limpia del Postigo  -el 8 de diciembre-, una de las ocasiones más relevantes en las que la Banda del Sol viste el uniforme actual, pues parece ser que en el Domingo de Ramos de 2020 lucirá uno nuevo, inspirado en el que tuvo originalmente, y que constituirá ser uno de los grandes estrenos de la Semana Santa del próximo año.

Las imágenes de nuestra colaboradora Beatriz Galiano dejan un precioso testimonio de lo acontecido. Consciente del enorme valor periodístico de lo gráfico, Galiano ha sabido reflejar  -en las mejores estampas de la prensa sevillana- la belleza de una tradición tan nuestra en sus dos luces diferentes, la noche y el día. Una tradición impagable de Sevilla a Rogelio Gómez Trifón, el montañés sevillano o el sevillano montañés que ama tan profundamente a Sevilla como para cuidarla y protegerla en su esencia misma.




  

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