Sevilla salió para la Virgen que no pudo salir 

Ante el Altar del Jubileo de la Catedral, la Virgen de los Reyes ha recibido la visita de miles de sevillanos que este año han tenido que asumir no verla en su tradicional procesión del 15 de agosto. Pero si la Virgen no ha podido salir, Sevilla sí lo ha hecho para Ella. La cola ha sido incesante durante toda la mañana. Desde algo más allá de la Plaza del Triunfo hasta la Puerta del Baptisterio, por la que se entraba al templo catedralicio, los fieles y devotos han sido capaces de soportar por Ella tiempo y calor. 

Desde 1934 no se suspendía la procesión de la Virgen de los Reyes. Por tanto, hay que tener ahora 86 años para haber sido contemporáneo de tal suceso (que ocurrió por tercera vez consecutiva), y naturalmente algunos más para recordarlo. El desquiciado y criminal ambiente de la República española, cegada de anticlericalismo, impidió que la Virgen de los Reyes saliera a la calle. Sí estuvo en su paso, pero hizo un recorrido excepcional por el interior de las naves catedralicias. Ese resquicio ahora, esa única posibilidad de procesión ha tenido que ser descartada por las normas de seguridad obligatorias  -desde luego discutidas por muchos a la Junta de Andalucía, al Cabildo Catedral y a la Asociación de Fieles Virgen de los Reyes-.

La Patrona de Sevilla se ha situado con el máximo carácter de solemnidad ante el Altar del Jubileo, ocasional durante mucho tiempo para cada Jueves Santo (en sustitución del antiguo Monumento Eucarístico con columnas y esculturas), pero levantado desde hace años de forma permanente bajo el inmenso cuadro de Grosso, alegórico del Dogma Concepcionista, y en cuya cara de la Inmaculada encarnó la de La Macarena.

La compostura de las miles de personas que han desfilado ante la Virgen de los Reyes, rindiéndole pleitesía y homenaje, ha sido ejemplar. Tanto que a no pocos les han parecido censurables y fuera de lugar las llamadas de atención del personal que integraba el protocolo de seguridad  -en concreto las próximas, chicas, a la Sagrada Imagen-, pidiendo que nadie se detuviera, como en los casos de hacer fotos aceleradas y con toda consideración a la cola. Las vigilantes en ese caso y según los comentarios de muchas personas, carecían de tacto y especial sensibilidad con cientos de devotos que se enfrentaban con un momento emocionalmente muy difícil, por mirar a la Virgen en un 15 de agosto sin estar en su paso. Se contrariaban  de que justo en ese instante, cuando por fin llegaban ante la Señora, tuvieran que ser apeladas sobre una conducta verdaderamente innecesaria, por una mínima detención que en nada perjudicaba la buena marcha de la cola, sin apreturas ni aglomeraciones, con personas educadísimasAl protocolo le ha faltado exquisitez profesional, hilar muy fino en circunstancias únicas.

La Virgen de los Reyes no ha lucido finalmente su manto celeste, como al parecer estaba previsto. Lástima, porque aun siempre bellísima y elegante, el manto celeste hubiera sido todo un símbolo del cielo de Sevilla que este año no ha podido cubrirla. 

Eso sí, entre el exorno floral del que se encarga Ramitos, no han faltado los clásicos nardos que representan la pureza virginal y constituyen, con las de San José entre las calles Sagasta, Sierpes y Jovellanos, las cuatro esquinas más famosas de Sevilla, las del paso de la Virgen de los Reyes. 

Por supuesto y en el ambiente de esta mañana agridulce que ojalá vuelva a su ser el año que viene, se ha sentido el recuerdo imborrable de Fernando Yuste Guisado, presidente de la Asociación de Fieles Virgen de los Reyes, recientemente fallecido por una enfermedad cardiovascular. Nunca te olvidaremos, hombre buenísimo.

Fotografías de Beatriz Galiano

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1 Comment

  1. Amalia dice:

    Añadiré que en el curso de la misa de 6 de la mañana, los dos policías que “vigilaban” de cerca a los impecables fieles permanecieron sentados y charlando. “Serán ateos”, los disculpó alguien. Vale, pero podrían haber mostrado un respeto. Los policías cuando trabajan suelen estar de pie; qué curioso que decidieran sentarse justo ese rato

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