Ninguna de las más de quinientas empresas que están huyendo de Cataluña como consecuencia del desafío secesionista ha elegido Sevilla como sede social, a diferencia de Málaga, donde ha fijado su sede social la cervecera San Miguel, la compañía Sanatur, referente del sector turístico, o Córdoba, destino final de Pastas Gallo.

Aunque no se descarta que, finalmente, alguna compañía catalana se decante por la capital andaluza, lo cierto es que hasta el momento, ninguna de las más de 150 empresas que se marchan cada día de Cataluña, ha recalado en Sevilla, que se ofreció como sede social de la editorial Planeta que, finalmente, eligió Madrid.

Las deslocalizaciones empresariales en Cataluña reflejan a las claras el clima político y social que se vive en aquella comunidad autónoma donde se percibe una elevada inseguridad jurídica. En el transcurso de 2016, 466 empresas decidieron establecerse en Andalucía frente a 355 compañías que decidieron ubicar su sede social en otras comunidades autónomas.


Fábrica de San Miguel en Málaga.

Fábrica de San Miguel en Málaga.

El vicepresidente de la Junta de Andalucía, Manuel Jiménez Barrios, defiende que la comunidad autónoma es “territorio abierto” para acoger a cualquier tipo de empresas, pero desde el PP-A, su presidente, Juanma Moreno, lamenta que Andalucía ” es un buen territorio para el turismo, y para vivir, pero no para la inversión y la localización de empresas”. Buen ejemplo de ello es el reciente toque de atención de la Unión Europea que sostiene que Andalucía ” se está quedando descolgada como región de transición desde el punto de vista de la convergencia económica y social respecto a las regiones más prosperas de Europa, y la Junta de Andalucía es la máxima responsable”, según el dirigente popular.

Pastas Gallo ha elegido Córdoba como sede social de la compañía.

Pastas Gallo ha elegido Córdoba como sede social de la compañía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La excesiva presión fiscal, las trabas burocráticas y el escaso interés demostrado por el gobierno andaluz para captar empresas podría explicar el nulo interés de los empresarios catalanes a la hora de elegir Sevilla como destino preferente de sus empresas.