Sevilla empieza a manifestarse pidiendo la dimisión del Gobierno comunista y aplaude fervorosamente a las Fuerzas de Seguridad

Los primeros sevillanos, algo más de un centenar de personas, han empezado este sábado a echarse a la calle para manifestarse exigiendo la dimisión del Gobierno comunista. Ante la fachada principal del Ayuntamiento, en la Plaza Nueva, los manifestantes portaban grandes banderas de España, enroladas por el cuerpo o levantadas en mástiles. Las convocatorias, que responde al título “Paseo por la libertad”, se repetirán seguramente a diario y a una determinada hora, como está ocurriendo en otras ciudades españolas, con el buque insignia de Madrid en la calle Núñez de Balboa, del Barrio de Salamanca.

 Los sevillanos han dado el toque de salida para ampararse en el derecho constitucional de manifestarse públicamentelo cual no prohíbe el estado de alarma, por más que el Gobierno comunista intente reprimir policialmente estas convocatorias que ya se extienden y se reproducen por toda España. El presidente Sánchez quiere protegerse de la opinión pública y del goce de las libertades a base prórrogas del estado de alarma que limiten la movilidad de los ciudadanos, obligándoles al confinamiento en sus casas. Pero eso es legalmente imposible para el derecho a manifestarse en las calles, siempre que se respeten las distancias de seguridad entre unos y otros.

La gente ha dicho basta, eso es público y notorio en todas partes  -con el gran reflejo de las redes sociales-, y alberga interiormente el deseo de gritar en las calles contra el Gobierno comunista, reivindicando la devolución de la democracia y la libertad secuestradas por la implantación del estado de alarma, de más que dudosa constitucionalidad para muchos y relevantes juristas.

La manifestación hoy sábado, desde las doce, en la Plaza Nueva ha sido para miles de personas el acicate y estímulo que necesitaban para acudir en masa a nuevas convocatorias. Se quiere la dimisión en pleno del Gobierno dictatorial de Sánchez, un Gobierno cuya calificación de nefasto en la gestión de la crisis sanitaria es proverbial y manifiesta a estas alturas.

La Policía Nacional, en unos siete furgones, ha seguido de cerca la manifestación, sin que se produjeran ni multas ni detenciones. Además se ha encontrado con el apoyo absoluto de los ciudadanos, conscientes de que hasta la Policía, a través de sus sindicatos, ha mostrado su malestar y repulsa con el Gobierno comunista y su decepcionante ministro Marlaska. Por eso no han dejado de sonar los aplausos de los manifestantes dedicados a las fuerzas del orden, además de ser vitoreados. Es una actitud que se está dando en otras ciudades españolas, para debilitar la estrategia de un Gobierno comunista que parece estar buscando el enfrentamiento de la Policía con los ciudadanos.

Los organizadores pidieron portar la bandera de España,  marchar de individualmente o en pareja, con mascarilla y guardando la distancia de seguridad.

Imágenes: Nicolás Valero.

 

 

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