Sevilla alumbró sus calles sin cita previa 

Cuando la pandemia nos ha obligado a esa nueva forma de vivir que es la cita previa, la inauguración del alumbrado navideño ha ocurrido precisamente sin convocar a los sevillanos a presenciar el momento en el que las calles y plazas de toda Sevilla se iluminaron por sorpresa justo a las 18,30 de la tarde de ayer sábado 5 de noviembre. 

Con la finalidad de atender las recomendaciones sanitarias, a fin de evitar las concentraciones multitudinarias de público, el Ayuntamiento no quiso por este año hacer el tradicional llamamiento a los sevillanos para que se congregaran ante el Arquillo de la céntrica sede consistorial, procediendo a la inauguración del alumbrado navideño.

Ya se anunció en días pasados por el alcalde que dicho momento ocurriría durante el puente, pero sin darse a conocer qué día ni a qué hora. De todos modos, el desconocimiento de los sevillanos no fue completo ni la sorpresa total, porque tres pistas muy claras pusieron en alerta al numeroso público que transitaba el centro de Sevilla  -y sobre todo la Avenida de la Constitución-  a eso de las cinco de la tarde. La primera fue la de una nutrida presencia policial, con furgones y coches, ante la fachada principal del Ayuntamiento de Sevilla, en la Plaza Nueva. La segunda es que la circulación del tranvía estaba cortada. Y la tercera es que como por arte de magia el alumbrado de la Avenida, que sólo en la anterior tarde del viernes no estaba instalado, ya se encontraba colgado de los cables transversales entre unas farolas y otras, las clásicas farolas fernandinas que se emparejan a ambos lados de los carriles.

Así que sospechándose el gran momento, cientos de personas empezaron a ocupar las gradas de la Catedral intuyendo que en cuanto empezara a oscurecer, las luces se encenderían, las más esperadas luces de Sevilla en un año oscuro y difícil que aún trata de superar los dramáticos datos con los que el coronavirus sigue arrasando por vidas humanas.

La previsión de que irían a contemplar la mágica hora de la inauguración del alumbrado no admitió ya dudas al percatarse el público de que el personal de Protección Civil y la Policía colocaban vallas a lo largo de la Avenida, dividiéndola en dos sentidos, el de la marcha, que quedaba señalizado con claridad para indicar la forma de circular como peatones agrupados según la dirección, desde la Puerta Jerez a la Plaza Nueva o viceversa. En cualquier caso, fue una división provisional y preventiva, limitada al tiempo del estreno del alumbrado, que más tarde sería retirada, permitiendo la más libre movilidad por toda la Avenida de la Constitución.

A las 18,30 en punto se encendieron las luces. Por supuesto no coincidían por esta vez con la apertura de las tiendas, ya cerradas desde las 18,00. Aunque el alcalde se había sentido en los últimos días desorientado acerca de encender las calles sin comercios, y hasta sopesando si tenía sentido una iluminación que no podía servir de reclamo para favorecer las compras, finalmente ha parecido entenderse por el Ayuntamiento que el motivo principal de la iluminación guarda un profundo sentido de la alegría por conmemorarse el nacimiento de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios para millones de creyentes en todo el mundo. 

Poco después de las ocho y en el andén del Ayuntamiento, el delegado de Gobernación y Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, se hacía una foto de familia municipal con miembros de Protección Civil y de la Policía, satisfechos del desarrollo de la inauguración de un alumbrado muy especial, sin cita previa, pero con una presencia y participación ejemplar de miles de sevillanos disfrutando de sus calles.

Por lo demás, y desde días verdaderamente difíciles, Sevilla empieza a ver la luz. 

Galería de fotos de Beatriz Galiano

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