Sevilla al cabo de un año del 14 de marzo de 2020 

Hoy  -nadie podría olvidarlo y todos lo saben-  se cumple un año del día en que comenzó la pesadilla del Covid. Un año de la entrada en vigor del estado de alarma decretado por el Gobierno y del confinamiento domiciliario. Al cabo de este tiempo, mostramos las imágenes de Sevilla, ciertamente liberada  -como tantos lugares de España-  de las más absolutas, rígidas y severas restricciones a la movilidad, las relaciones personales y la libertad constitucional de desplazamientos. 

La calle está recuperada en gran parte del día al cabo de un año del 14 de marzo de 2020 que cambió la vida en España: con las calles vacías, decretado el estado de alarma que comprendió incluso el confinamiento domiciliario.

Un año da para mucho análisis, tanto como el que fue produciéndose prácticamente a diario y sobre la marcha de los acontecimientos. Este no es el lugar de un volumen tan grueso. Sólo se trata de la aceptable pintura de los últimos días, beneficiados por un nuevo episodio de relajación en las estrictas medidas que, con tácticas más o menos acertadas de acordeón, de tira y afloja, han ido dictando las denominadas autoridades sanitarias.

Estos días de sol y presagios de primavera, son sin embargo la desembocadura de un oscuro túnel con final, por ahora, de luz blanca, que se ha dejado por su largura de tristezas y dramas personales más de 1.700 muertos y 100.000 contagiados. 

La memoria colectiva guarda de hace un año, de aquel 14 de marzo de 2020, un rosario de cuentas bien difíciles a las que tuvo que hacerse y adaptarse como una forma de vivir inaudita e increíble: sin salir de casa, salvo para supermercados o farmacias, cierre de comercios y todo tipo de actividades que empezaron a llamarse no esenciales, aprendizaje de unos términos hasta entonces ajenos (pandemia, coronavirus, mascarillas, distancias de seguridad, geles, curva de contagios, respiradores, etc.), el nuevo argot no tenía fin e iba sumando conceptos con los que se iba a convivir mucho más de lo esperado y deseado. 

El caso es que lo extraño ha tenido tiempo de hacerse natural, asumible, un ejemplo claro e indiscutible de la capacidad de la resignación humana. Y pretender abarcar en este día una suma galopante de 365, es un imposible sólo resuelto desandando el camino, página a página de Sevillainfo desde el 14 de marzo de 2020, a recorriendo a la inversa sus noticias y, en tantas ocasiones, sus artículos, como los del observador político José María Arenzana, que constituyen uno detrás de otro, incesantes e incansables, todo un diario de las inquietudes y desasosiegos de todo tipo que ha provocado la pandemia, no cabe duda que una coartada perfecta para desfigurar el rostro a España. 

La galería de nuestras imágenes son el vuelco optimista y esperanzado de lo que ocurrió hace un año, el principio de un mundo nuevo y, en nuestro caso, de una Sevilla irreconocible que iba a quedarse sin Semana Santa, sin Feria, sin turismo, sin hoteles… Una Sevilla sin esto, lo otro y lo de más allá, perdiendo sus señas de identidad, sobre todo su proverbial naturaleza de habitar al aire libre de su envidiado clima, el que había favorecido hasta entonces las reuniones, los encuentros personales, el tapeo de sus bares, etc. Algo se vuelve a ser de lo que fue Sevilla. Recobrar cada pulso está costando lo suyo. Y cada una de estas imágenes es como el desquite en busca de una primavera cercana que la ciudad parece tomar, a pesar de que sea la de 2021, como si fuera aquella que perdió hace ahora un año. Pero la que está por llegar es otra. Y, por desgracia, la de 2020 encerrados en casa ya no hay ni nada ni nadie que la devuelva.

Galería fotográfica de Beatriz Galiano

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