Se derrumba la imagen política de Inés Arrimadas, cuyo apoyo al Gobierno comunista hace esperar la desaparición de Ciudadanos

Con el apoyo a Sánchez para prorrogar el estado de alarma ha provocado una seria fragmentación en Ciudadanos  -con notables bajas en sus filas-, además de una desbandada a millares entre la militancia naranja. Consultando fuentes de toda solvencia, en Ciudadanos están perdidos y desorientados como sienten que lo está Inés Arrimadas, “irreconocible” para muchos de ellos. Es ya público y notorio que ha situado al partido en el punto de salida hacia el más decisivo descalabro electoral. La democracia no perdona las traiciones. En Ciudadanos hay quien se atreve a declarar confidencialmente que Inés Arrimadas está “anestesiada por su repentino protagonismo de niña salvadora de la patria, que acabará estrellándose del todo frente a millones de españoles que nunca olvidarán su complicidad para posibilitar una dictadura comunista”.

Se ha convertido en el centro de las miradas de millones de españoles que están observando minuciosamente sus movimientos en el tablero de la política comunista. En las redes se suceden miles de mensajes en su contra, con la común acusación de que Inés Arrimadas ha sucumbido a los planes comunistas de un Gobierno que se resiste a los riesgos que comporta la democracia, entre ellos las más que presumibles manifestaciones de un país que se siente rebelado con su confinamiento y la pérdida del ejercicio de derechos fundamentales. El Gobierno sabe perfectamente que tan pronto como no sea posible mantener el estado de alarma, las calles van a ser tomadas en toda España por millones de personas exigiendo la dimisión inmediata de un Ejecutivo al que le han visto las orejas de una dictadura comunista. Y en ese hervidero se ha metido Inés Arrimadas.

En su formación  -siempre pidiendo anonimato-  muchos están contrariados y hasta decepcionados con la “actitud sorpresa” de Arrimadas apoyando prórrogas abusivas del estado de alarmaa la vista de millones de españoles indignados con ella, por favorecer una situación insostenible de falta de libertades que, por si fuera poco, está arruinando económicamente al país. Afiliados a Ciudadanos  -aunque considerando en estos momentos dejar de serlo-  opinan que este es el fin de la formación. Si ya era debilísima su participación en el Congreso (tras el batacazo electoral del que resultó la dimisión del presidente Albert Rivera), los afiliados vaticinan la caída total y definitiva de Ciudadanos en cuanto la ciudadanía se encuentre de nuevo ante las urnas.

Para los votantes hasta ahora de Ciudadanos, “la razón de esta sinrazón de Inés Arrimadas está precisamente en ocupar sólo diez escaños del Congreso, y ha caído en la trampa de la vanidad, en la ocasión que le ha brindado Sánchez para recobrar un primer plano político que había perdido”. Otros manifiestan que “le han enseñado el caramelo y va cegada creyendo que puede comérselo, cuando la realidad es que los comunistas le han tendido una emboscada muy propia para atrapar a una ambiciosa. Esto acabará muy mal para Ciudadanos. Arrimadas, o no tiene ni idea, o está despreciando lo que esperaba de ella su electorado”.

Ya circulan videos virales  -muy al estilo de los de Sánchez-, algunos de la autoría de periódicos de gran alcance, en los que se puede seguir de manera fehaciente lo que Inés Arrimadas  llegó a decir antes, hace unas semanas incluso, del Gobierno comunista, y lo que está diciendo en estos días, colocada manifiestamente al lado del sol que más calienta. De las comparaciones de sus palabras, la incongruencia y el escándalo están servidos, propagándose por las redes como pólvora que está haciendo estallar por los aires las adhesiones y pertenencia hasta ahora a Ciudadanos.

También han sido muchos los que han recurrido a las declaraciones de Inés Arrimadas hace sólo unos meses, almacenadas y de fácil consulta en Internet, como en la entrevista que mantuvo con Carlos Herrera el pasado 3 de enero de este año. En las redes se afanan por repescar, como perlas cultivadas para la ocasión, lo que declaraba entonces Inés Arrimadas, la misma que, según algunos ex simpatizantes, ha llegado, a “vender a España al triste y bajo precio de su notoriedad efímera, porque lo que está haciendo acaba pasando una cuantiosa factura de descrédito y pérdida en bandadas del afecto y respeto que había disfrutado siempre de la gente”. Hay en esa entrevista con Herrera frases de Inés Arrimadas que le están refregando sus propios seguidores: “Los constitucionalistas nos tenemos que abstener gratis. A los nacionalistas, las veces que haga falta se reúnen con ellos, les dan lo que les dé la gana. ¡Vaya! Los seis votos del PNV no vean lo bien aprovechados que están. Los trece de Esquerra, con la mitad de votos que tenemos nosotros, no vean los bien aprovechados que están”. Y añadía, quejándose: “El constitucionalismo se tiene que arrodillar ante Pedro Sánchez”“Los votos de Ciudadanos no van a servir para blanquear el acuerdo con el PNV”“Todo populista y nacionalista tiene que estar encantado”. Parecen haberla localizado allí donde esperaban que por la boca muere el pez.

Se vierten asimismo opiniones que califican la conducta de Inés Arrimadas como “miserable políticamente, salida desde un oscuro, viejo e insuperable rencor hacia el Partido Popular y Vox, que empezó por cogerles la delantera en Andalucía. Al final, detrás de su bondadosa y honrada apariencia, no hay más que una desmedida ambición, idónea e imprescindible para entenderse con Sánchez y colaborar con él y los comunistas en el arresto de los españoles en sus domicilios, permitiendo un auténtico e intolerable atropello de los derechos fundamentales, como el de la libre movilidad”.

Por último, en círculos de Ciudadanos llegan a estos reproches: “Eso de que actúa, como ella dice, siguiendo el interés general, no hay quien se lo trague. Está demostrando que se mueve, y mucho, por su interés particular, algo está buscando que le den o ya se lo han dado, aunque como es normal no va a revelarlo. Si buscara el interés general de España se opondría frontalmente a esta atrocidad totalitaria en la que el Gobierno está usando la crisis sanitaria, una inmejorable coartada para llevar a cabo sus planes comunistas. Y no digamos si hablamos del interés del partido, al que está dejando hecho añicos para unas próximas elecciones”.

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