Sanidad termina facilitando un tratamiento a un sevillano de adopción, enfermo de cáncer, residente en Madrid gracias a la presión popular

Francisco Burgos (33 años), atraviesa un tumor cerebral. Su mujer solicitó al Gobierno madrileño, por su alto coste, un fármaco que se le negó, a pesar de estar incluido en la cartera de servicios públicos

Luchar o morir. En este punto se encuentra, por desgracia, Francisco José de Burgos Aranda -Paco para sus más allegados-. Sevillano adoptivo -nació en Ciudad Real- de 33 años, creyente -es cofrade y hermano de la hermandad de La Hiniesta- y residente en Madrid, trabaja en ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores) y desde 2016 es una persona más que quiere ganarle la partida al cáncer. Su postura es firme y, sobre todo, valiente: conquistar la vida. Para dicho fin, el apoyo de su esposa, Esther Gómez, familiares y amigos es incondicional. Todos le acompañan en una travesía en la que reman al mismo compás para llegar a la orilla de la que ningún ser humano quiere dejar de pisar: la vida. Incluso su hija con tan sólo 18 meses.

Una vida en la que persiste a pesar de las trabas propias de esta compleja enfermedad. En noviembre de 2016 fue intervenido por vez primera de un tumor anaplásico en la Fundación Jiménez Díaz de la capital española. En febrero de este año sufrió su segunda intervención, con todo lo que ello supone. Más de dos años de lucha con la que muchas personas, seguro, se sienten identificadas. Un camino poco halagüeño para el que toda ayuda es más que gratificante.

Después de someterse a un tratamiento de radioterapia y a un ensayo clínico experimental, los resultados no fueron los esperados. El cáncer avanzó. Sin embargo, los médicos hallaron una mutación que suele darse en melanomas y cáncer de pulmón para el que existe un tratamiento gracias al que, según confirman fuentes médicas y el entorno del paciente tras su prueba, Francisco “manifiesta una gran mejoría en muy pocos días”. Éste recibe la siguiente denominación clínica: DRABAFENIB: 150MG CADA 12/H y TRAMETINIB 2MG /24H, del laboratorio NOVARTIS.

¿Quién lo iba a decir? Un rayo de esperanza entre tanta calamidad. Pero en este tipo de casos, siempre hay un “pero”. A veces porque la vida no te lo pone fácil y tiende a maximizar el maltrato. A veces porque simplemente la solución es inexistente. A veces porque hay quienes carecen de humanidad y priorizan lo económico por encima de todo lo demás. Para la deshonra del sistema sanitario español, la Consejería de Sanidad madrileña denegó a Francisco el fármaco del que puede depender su vida, a pesar de estar incluido en la cartera de servicios públicos. Dos semanas fueron las que estuvo acudiendo al Hospital 12 de octubre, centro en el que se encuentra abierto el ensayo en cuestión y donde deberían incluir a este paciente, puesto que presenta la misma mutación que se da, tal como ha señalado su mujer, “en los tumores anteriormente citados”.

Para poder hacer frente a esta patología, su esposa se vio obligada a comprar el medicamento a través de la Clínica Universidad de Navarra. Un gasto que mensualmente asciende a 14.500 euros y que la familia únicamente ha podido abordar durante dos meses. “Nuestros ahorros nos permiten pagar un mes más. Nuestras ganas de luchar, su fortaleza y la sonrisa que su niña de 18 meses le arranca cada día serán infinitas”, manifestó su mujer mediante una petición en la plataforma Change.org que, publicada el pasado lunes 4 de junio, ha logrado conseguir, a día de hoy, un total de 27.243 firmas en favor de esta causa.

Hoy Francisco se encuentra postrado en una cama de hospital, prácticamente inconsciente y recibiendo cuidados paliativos. Sus breves momentos de lucidez le permiten ingerir un medicamento que pronto escasearía. Ayer, finalmente, el Gobierno madrileño decidió facilitar el tratamiento que la familia lleva reclamando durante dos meses. El apoyo del público, la presión de los medios de comunicación, amén del sobreesfuerzo de sus seres queridos por promover tal situación han sido determinantes para que la Sanidad Pública actúe con una responsabilidad que ha brillado por su ausencia en la prestación de este medicamento.

Curiosamente, este medio ha podido saber que, el pasado jueves, la televisión autonómica madrileña -Telemadrid- se interesó por esta injusticia para darla a conocer. Casi 24 horas más tarde, la Seguridad Social concede el fármaco, dejando ver la efectividad de la presión popular. Un cambio repentino de opinión que huele a miedo gubernamental desde Sevilla.

Esta difusión ha sido un claro llamamiento a la vida. No sólo a la de Francisco, sino a la de todos aquellos que puedan encontrarse en una situación similar. A día de hoy, este caso se ha divulgado a más de una treintena de asociaciones entre las que se encuentra ‘El Defensor del Paciente’, que también lo denunció a Jesús Caballero Klink, Fiscal Superior de Madrid.

Desde Sevillainfo queremos también hacer eco de la urgencia y gravedad del asunto para que la Seguridad Social evite provocar una situación que ponga en ‘jaque mate’ a cualquier paciente. Hay miles de formas de jugar, pero… ¿con la vida de una persona? Mejor no hacerlo. Menos todavía cuando la que está en juego no es siquiera nuestra. La vida no se comercializa.

EN VÍDEO. Esther Gómez, mujer de Francisco (derecha), y la hermana (izquierda) mostraron ayer su agradecimiento a todas aquellas personas que han apoyado la causa y, por consiguiente, han ayudado a que la Seguridad Social haya terminado facilitando el tratamiento correspondiente.

 

LA FAMILIA MOVIÓ LA HISTORIA POR CROWDFUNDING

El caso de Francisco Burgos ha sensibilizado notablemente a muchas personas que han querido ayudar a través de una aportación económica. En tres días, a través del crowdfunding -mecanismo de financiación colectiva- la familia ha recaudado un total de 11.859 euros, siendo 218 las personas que han contribuido. A través del vídeo que mostramos a continuación, la familia afirma que el dinero -da también la opción de recuperarlo a aquellas personas que hayan colaborado- irá destinado de forma íntegra a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) con no otro propósito que ayudar a personas acosadas por dicha enfermedad. Curiosamente, la última persona que querido contribuir lo ha hecho a sabiendas de que la Sanidad Pública ya había facilitado el tratamiento. Su ayuda -100 euros- irá para tal fin.




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