Salve Madre, Virgen de los Reyes y Patrona de Sevilla

A las ocho en punto de la mañana Nuestra Señora de los Reyes asomaba, por la puerta de los Palos junto a la Giralda, a la plaza que lleva su nombre. Cientos de devotos presenciaban su salida, solemnizada al aire con el repique de las campanas de la emblemática torre (esa sí, esa sí que es la verdadera e incuestionable torre de Sevilla, esa sí que lleva legítimamente el nombre de la ciudad).

El silencio más conmovedor fue el gran sonido de la plaza, mientras el palio de tumbilla que ha cumplido 95 años avanzaba lentamente, con la elegancia acostumbrada que le dan los Bejarano, siguiendo el perímetro de la Catedral, el que sirve cada año para marcar el recorrido de hora y media de la procesión. Muchas veces se ha debatido sobre la ampliación del mismo, como ocurrió en alguna ocasión excepcional que incorporó a la calle Hernando Colón como parte del itinerario. Creo que está bien como está, que ofrece incluso oportunidades de repetir ver a la Virgen. Hay holgura suficiente para moverse de un lado a otro, salvando, claro está, puntos de especial concentración de asistentes.

El discurrir de la Virgen de los Reyes se ha hecho con el sello invariable de la categoría, en un clima que Ella crea aunando perfectamente el carácter multitudinario con la discreción que la va acercando a todos. El paso se mueve entre dos puntos musicales, las dos bandas del principio y del final, que la salvaguardan de perder con marchas que fuesen inmediatas un clima de intimidad. Las composiciones llegan como un lejano fondo evocador de su júbilo y gloria, pero siendo la distancia de las bandas una justa medida que ofrece a la Patrona en la posibilidad de la orarle en una extraña privacidad junto a cientos de fieles. Quizás la coral próxima al palio debería suprimirse o, como poco, intervenir mucho menos, pues rompe un silencio valiosísimo en el caso de la Virgen de los Reyes, además de no conseguir igualar el nivel emocional que constituye la presencia ante todos de la Señora.

Todo queda eclipsado por Ella, apenas llamativo, como los niños carráncanos o las representaciones oficiales, como arzobispo  -este año el auxiliar-, Consejo de Cofradías, el alcalde, o la vistosa guardia de gala del Ayuntamiento (en uno de los pocos momentos en que los sevillanos lo tenemos por Excelentísimo, desprendido institucionalmente de los pormenores diarios de un gobierno políticamente chato y sin altura de miras para Sevilla, figureo puro y duro). El Ejército, sin embargo, cruza ante los sevillanos aclamado con vítores, aplausos y aclamaciones a la bandera. Es como si el gentío aprovechara la ocasión de enviar a los desafortunados políticos un mensaje indirecto que les deje clara su admiración por los auténticos servidores de España.

Por lo demás, las imágenes de nuestra colaboradora Beatriz Galiano dejan prueba de la belleza de esta excepcional y única mañana del año, la de otro 15 de agosto, festividad en Sevilla de su Patrona la Virgen de los Reyes.

Galería fotográfica: Beatriz Galiano

Procesión de la Virgen de los Reyes




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *