Rufián se enfrenta ya al Gobierno como no se atreve Casado, exigiéndole finiquitar el estado de alarma

La situación de gravísima crisis económica a la que se enfrenta España está permitiendo ver lo que jamás se hubiera imaginado: hasta Gabriel Rufián va ya por delante de Pablo Casado en el ataque enérgico y sin rodeos al Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez, que a decir de tantos y relevantes analistas políticos ha usado el estado de alarma como coartada para encaminar al país hacia lo que él denomina la “nueva normalidad”, cuyo concepto aún no está claro para los españoles, que sí se sospechan la intención del establecimiento de un nuevo orden totalitario a semejanza del de Venezuela. Rufián ha exigido hoy a Sánchez finiquitar de inmediato el estado de alarma y, por ende, el confinamiento, no constitucional para muchos juristas. Mientras tanto, el electorado del Partido Popular contempla atónito a un ambiguo Pablo Casado, que se mueve en peligrosas aguas templadas  -ni frías ni calientes-, un político híbrido queriendo nadar y guardar la ropa. Los españoles en general y sus hasta ahora simpatizantes en particular, le están demandando sacar al país de la privación dictatorial de sus libertades.

El país está atónito. Ha llegado a ese punto en el que hay que “ver para creer”El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, es ya más oposición del Gobierno que el mismísimo Partido Popular y un congelado Pablo Casado que sólo es capaz de pataletas desde su escaño del Congreso o cuando ocupa el atril. Bla, bla, bla a decir de sus seguidores y simpatizantes en redes, deseando que se produzca por parte de su líder una determinación férrea que propicie a los españoles salir del confinamiento y recuperar sus libertades constitucionales.

Gabriel Rufián ha sido tajante, inflexible, meridiano en acusaciones al Gobierno. Lo han escuchado los españoles a través de la televisión: “Señora Rivera, ya vi la rueda de prensa, ya la vi. De hecho es la única fuente de información que tenemos. Algo que les debería hacer reflexionar. No se lo digo sólo a usted sino a todo el Gobierno, si es que quieren mantener a los 180 diputados y diputadas del espíritu de la moción de censura”.

La actitud de Rufián pone de relieve que hasta los socios del Gobierno critican su lamentable gestión de la pandemia y le censuran la falta absoluta de consulta y de información. Y ha proseguido:

Se lo digo como vicepresidenta cuarta, pero sobre todo como responsable de la desescalada; y se lo digo muy claro: ¿Cuánto les importa la legislatura? ¿Cuánto les importa? ¿Les importa mucho, les importa poco? ¿Son conscientes de la alternativa a no dialogar, a no informar, a no entenderse con nosotros? Es Torquemada Abascal y sus colegas, ¿eh? ¿Esa es la alternativa? ¿Esa es la alternativa a no dialogar con nosotros? Señora Rivera, son ya cuarenta y siete días de estado de alarma. Son ya cuarenta y siete días sin competencias. Y sobre todo son ya cuarenta y siete días sin diálogo. Sin consensuar. Sin coordinar. Enterándonos de las cosas por ruedas de prensa. Si nos hubieran llamado les hubiéramos dicho que no tiene ningún sentido poder ir a cortarse el pelo a una peluquería antes de poder ir a ver a tu madre. No tiene ningún sentido. Que no tiene ningún sentido el criterio territorial por provincias. No tiene ningún sentido, a no ser que ustedes estén desconfinando patronalmente y confinando por competencias. Y no queremos creer eso. Mire, le voy a ser muy claro y muy sincero: finiquiten el estado de alarma, retornen las competencias a las comunidades autónomas y sobre todo dialoguen. Dialoguen, consensuen.  Y le recuerdo que la alternativa a nosotros son ellos, aquellos que le regalarían como premio del mes, al trabajador del mes, una mascarilla”.

Cuántos millones de españoles hubieran deseado que gran parte de las palabras de Rufián hubieran sido pronunciadas por Casado, sobre todo las relativas a acabar con el estado de alarma y su más que sospechoso confinamiento, más propio de un estado de excepción a tenor de lo que estiman muchos juristas. Pero además, las palabras de Rufián pidiendo “retornar” sus competencias a las comunidades autónomas.

La legislatura de Sánchez ha quedado amenazada tras la intervención del portavoz de ERC. Y el electorado del Partido Popular comenta irritado en las redes su contrariedad al seguir viendo a Casado entre dos aguas, protestando contra el Gobierno, pero cubriéndolo en sus desafueros y mentiras con apoyos sucesivos para que prorrogue más el estado de alarma. Parece estar sembrada en estos días la próxima y millonaria hemorragia de votos del Partido Popular. Vox la rentabilizaría.




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