Revilla, otro decepcionante político al descubierto

La pandemia se ha ido convirtiendo durante las semanas del estado de alarma en un instrumento de laboratorio político que está desenmascarando a los líderes españoles. Las redes van reflejando ahora la sorpresa de miles de internautas con Miguel Ángel Revilla. Sus declaraciones de posible apoyo a la prórroga de un mes que el Gobierno central va a solicitar el próximo miércoles, le están saliendo caras ante la opinión pública.

 El presidente cántabro lo ha dicho con claridad, que supedita su apoyo al estado de alarma un mes más  -prácticamente hasta julio-  si Sánchez se compromete con él a la bilateralidad, a que su comunidad autónoma pinte y decida: “Es una cuestión que a va a ser determinante en la posición que vayamos a tener en Madrid a la hora de una alarma que desde luego no estamos en contra de que se haga, pero tiene que ser en unas condiciones distintas. Son ya muchas alarmas y esta que se plantea es nada menos que para un mes”.

Miles de simpatizantes hasta ahora de Revilla, seguidores fieles además de sus intervenciones televisivas en general y de la Sexta en particular, han valorado las palabras de Revilla propias de un político incongruente que adelanta un “sí, pero no” o un “no, pero sí”, que entrega España al Gobierno comunista con tal de sacar su tajada para Cantabria, como tanto ha criticado que hacen Cataluña y el País Vasco.

Se diría que las prórrogas se están convirtiendo en la prueba de fuego de los políticos de cara a las próximas elecciones  -generales, autonómicas y municipales-, adelantadas o en su calendario previsto.

Desde la semana pasada y por la misma razón, Inés Arrimadas ha provocado sus desprestigio en la militancia de CiudadanosLos sondeos se están forzando por redimirla electoralmente, pero la ciudadanía entiende que se trata de meros trucajes a tiempo con el objetivo de hacer creer lo que no está sucediendo realmente. Si se miran las redes y se encuesta directamente a la calle sin intermediarios como las agencias, Arrimadas tiene escrito ya un futuro implacable de batacazo y enérgico castigo electoral que, además de fulminarla en el plano político, seguramente conlleve la desaparición de Ciudadanos, cuya presencia congresual en las Cortes ya es de por sí debilísima, con los diez escaños que provocaron la dimisión de Albert Rivera.

Pero la lección del alto coste que en política tienen las ambigüedades, las medias tintas y las tibiezas, no parecen haberse aprendido después de que Rivera debiera a esos errores su fracaso. La indefinición no se perdona por el electorado. Antes saca escaños un radical de finalidades muy concretas, que un candidato despistando en sus posiciones, moviéndose entre grises, sin blancos ni negros bien marcados. Arrimadas ya está en ese peligroso terreno político que causa desconcierto en la militancia. Ahora también Revilla, criticado por miles de españoles que le contemplan tomando la deriva de unos supuestos intereses generales que, como con Arrimadas, no se cree nadie.

Ahora pide  -a estas alturas ya imposibles para la credibilidad-  cogobernanza y decisiones bilaterales para apoyar la prórroga, absolutamente abusiva y lesiva de derechos fundamentales, de un estado de alarma que grandes juristas no entienden en el marco constitucional.

2 Comments

  1. Carmen dice:

    No es un “sí pero no que entrega España a un gobierno comunista”. Es algo coherente. Lo primero es la salud de los ciudadanos que viven en un entorno diferente según las zonas. El objetivo no es derrocar al gobierno como buitres carroñeros

  2. Juan dice:

    Es muy curioso que se hable en el articulo del batacazo electoral del C’s según las encuestas, pero no de la pérdida de votos de Vox y del ascenso del PP.

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